Dilema
Ayer por la tarde vi una evidente infidelidad. No hay duda, una amiga mía tiene unos cuernotes descomunales y luego de un matrimonio más o menos reciente. Yo me sospechaba que eso pasaría pero en su momento nadie hubiera creído mi predicción.
Por un lado, no quiero verme como el chismoso que destruye un matrimonio o que por lo menos lo pone a tambalear. Tengo suficientes pesos de conciencia como para echarme uno más y sobre todo porque hay hijos de por medio.
Por otro lado, pienso en el momento en el que a mí me pongan el cuerno y yo en la baba sin saberlo. Dicen que ojos que no ven, corazón que no siente (y algo hay de cierto) pero creo que el cornudo siempre tiene derecho a saber, si es que no ha aprendido a sospechar.
Además, mi amiga es buena bestia, mansa y de corazón generoso, no merece que le hagan una marranada de ese calibre (hay viejas que sí se lo merecen, claro).
Y ya. Ese es el dilema.
¿Me pasan una cerveza?

