La actriz porno que quiere que la tomen en serio

Es 2009 y Marina Ann tiene 21 años. Han pasado sólo 3 años desde que le entró el gusanito (o gusanote) de pertenecer a la industria porno. Ahora se hace llamar Sasha Grey y quiere que la tomen en serio.
El camino que escogió para lograr que los directores serios (es un decir) la tomen en cuenta fue hacer una película experimental llamada The Girlfriend Experience, la cual es malísima. Reto a cualquiera a ver más de 10 minutos, sin aburrirse.
El problema principal de TGE es que carece de un argumento sólido y al correr de los minutos el espectador (siempre quise hacer una reseña usando la palabra "espectador") comienza a tener la sensación de que no está ocurriendo nada y que le vieron la cara de pendejo descaradamente. Yo lo sentí, snif.
Se me ocurren por lo menos 3 historias más interesantes con los mismos personajes, el mismo presupuesto y hasta la misma cámara desenfocada. Y no soy un guionista profesional, es más, ni siquiera soy guionista.
Mientras en sus películas porno Sasha no se tienta el corazón ni piensa en su salud a la hora de hacer marranadas, en TGE se le ve mansa, dopada, sin emociones, con una risa que peca de falsa y un desnudo simplón que me hizo pensar "carajos, no pudiste aguantar las ganitas de encuerarte, ¿verdad?"
Vaya, ¿cómo bajarla de puta si no demuestra lo contrario? Con el dinero que se embolsa por que la revuelquen frente a una cámara bien pudo hacer una película independiente mucho mejor que eso.
Y es que son punto y aparte sus contribuciones al mágico mundo del porno. Sasha hace de todo y para todos: le hacen capirucho entre varios, se arriesga en los A2M y se viste como niña inocente. Esto le ha valido premios de la industria, con todo y que le hayan infectado de clamidia. Es decir, talento para putear no le falta, tiene el estómago necesario.
Por tanto, con este churro llamado TGE, es difícil que sus fans dejen de verla como un pedazo de carne ansiosa por que la traten como una perra (o algo así) y comiencen a pensar en ella como una actriz común, capaz e ingeniosa.
El respeto es algo que se gana. Jenna Jameson (más vieja y más sabia que Sasha) escribió un interesante libro acerca de su experiencia en ese mundo de mala muerte. Aquí pueden leer unos extractos. Es obvio que Jenna no queda como una persona inteligentísima pero por lo menos deje ver que es una mujer común, con los sentimientos terrenales de todo ser humano. Y eso es bastante ganancia.





