El asqueroso negocio del amor



El catálogo de lo ya visto hasta el hartazgo, nos ha enseñado que el amor es un producto tan explotable que sus consumidores califican no sólo como recurrentes sino que caen hilarantemente en la categoría de pinches viciosos que no tienen llenadera.

¿Lo han notado? Supongo que sí. El mainstream de la música nacional está dedicado en gran porcentaje al amor, al desamor y a las curas posibles de ese mal que atormenta a la perrada. La venta es simple: consiste en afirmaciones conocidas y maldiciones aliviantes. La oferta no va más allá, lo que ves es lo que hay.

La música no es la única, también lo son el cine, las series y las telenovelas. Estas últimas, de hecho, tienen el estigma: la relación de los protagonistas es imposible a causa del villano pero, sorteando las barreras, logran estar juntos y al final se casan. Por favor, una ovación de pie a la creatividad repetitiva.

Tan trascendente es el tema y tan generador de participación e interés, que la fórmula, sin querer o queriendo mucho, pasó al mundillo de los blogs, donde muchos le tiramos mierda al pop, a las telenovelas y su fauna, al culo cine nacional pero no tenemos la menor vergüenza en postear pensamientos profundísimos acerca de las relaciones amorosas reales o hipotéticas. Se leen en chinga, se opinan en chinga y nadie se siente pop.

Desde que me di cuenta que las cosas son así, cuando leo un post que toca el tema (en mi blog o en uno ajeno), pienso "esto es pop", cuando alguien me comenta algo sobre el amor, pienso "este wey es pop" y cuando escucho una canción que no habla de amor, lo agradezco con tanta alegría que rayo en lo pop.

En fin, la muchedumbre está hambrienta, los mercenarios lo saben y seguirán surtiendo a la clientela con productos para el antes, el durante y el después del evento, el número de veces que el ciclo se repita. Los clientes jamás opondrán resistencia, consumirán con tantas ansias y tan ciegamente que el producto formará parte de su acervo romántico durante mucho tiempo... tal vez el resto de sus vidas.






Google sabe que existo

Como sé que nadie entra a leer los domingos, cuelgo este post para no olvidarlo, snif...


Google México sabe que existo:


Estar en los resultados predictivos de la empresa en la que todos queremos trabajar es, en términos marketeros, lo que algunos-muchos quieren conseguir. Yo sé que el nombre de este sitio no es algo así como que una keyword de lo más peleada pero para el nulo esfuerzo que he puesto para conseguir aparecer en esa lista, el logro es bastante apreciable.

Estoy a lado de figuras como Canibal Corpse (así, con una N porque los mexicanos somos bien llevados), el Canibal de Rotemburgo y el cacareadísimo Canibal de la Guerrero. Ahí nomás.

Ahora es cuestión de esperar otros 6 años para que el Google gabacho se entere que tengo un blog. Mierda.



Hablando de otras cosas, hoy reafirmé lo que ya todos sabemos: Hernán Casciari es una verga escribiendo. Vayan y lean La Revancha y háganle una reverencia. Si les late, suscríbanse para que les lleguen las actualizaciones por email, pues el gordo no escribe muy seguido que digamos.

¿Qué otras noticias? Bueno, mañana habrá post y hablará sobre un negocio terrible. Recomiendo que después de leerlo lo conviertan en cadena, lo hagan circular y cuando llegue a las 500 firmas, seguro que el problema estará solucionado. Tengo una fe enorme.


Momento ¿con quién hablo? ¿no que nadie entra en domingo?
Largo de aqui.






Todas las mujeres son lesbianas

Un estudio reciente -hecho por mí, vía messenger- reveló que el 98% de las mujeres son potencialmente lesbianas y que vivo en un mundo que es la sucursal de Sodoma. Si creen que mis resultados son imprecisos, pregúntenle a sus respectivas mujeres, así como quien no quiere la cosa, como si fuera un tema para rellenar el silencio, si ellas se acostarían con otra vieja. Tal vez responderán que no, que ustedes son los toros por los que hasta darían leche condensada, tolón, tolón, pero apliquen la misma pregunta a sus amigas y verán que no les miento.

Ignoro si esa tendencia experimental a probar otro cuerpo femenino tenga relación con los cariñitos constantes y la manía de explorarse visual o hasta manualmente que hay entre ellas. Lo que sí es definitivo es que son pocas las que no sonríen con el demonio adentro ante la idea de echarse un cero a la cuenta.

Las lesbianas resultan atractivas para ambos sexos (no hablo de las lesbianas feas, esas no les interesan ni a las otras lesbianas) porque la feminidad en ambas se realza al momento de entrar al terreno de las marranadas. Por eso nos gusta ver cuando se dan de besotes. En cambio, en los hombres el numerito resulta grotesco, pues en nosotros no hay feminidad qué realzar aunque los puñales insistan en el activo, el pasivo ¡y toma tu capital! (lo cual, viéndolo a detalle, es cuestión de gusto carnal pero hablando de feminidad, nanáis).

Sin embargo, dos hombres juntos sí pueden realzar su masculinidad para gozo de otros hombres ¿o porqué creen que nos gusta tanto ver cómo se parten el hocico los boxeadores, los de la UFC y de la MMA? Incluso los peleles que disfrutan del futbol tienen abundantes secreciones de testosterona cuando comienza la gresca entre los equipos. Pero no hay hombre heterosexual en su sano juicio que disfrute viendo a dos bigotones de pelo en pecho, chupándose la lengua.

Como dije al principio, la mayoría de las mujeres son potencialmente lesbianas y eso está muy bien y cachondo de buenas a primeras pero lo alarmante de la situación es que es cuestión de tiempo para que esas puercas nos erradiquen de la especie o nos minimecen a simples esclavos cultivando 23 cromosomas. Y lo harán sin remordimientos pues es de todos conocido el hecho de que esas bestias carecen de corazón.

Tal vez ese día esté lejos. Tal vez esté cerca. Depende de qué tanto se suelten las nalgas y en el proceso confirmen que la compatibilidad no sólo era en las necesidades afectivas.


Foto cortesía de Atómica981. ¡Gracias, chata!






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