El asqueroso negocio del amor

El catálogo de lo ya visto hasta el hartazgo, nos ha enseñado que el amor es un producto tan explotable que sus consumidores califican no sólo como recurrentes sino que caen hilarantemente en la categoría de pinches viciosos que no tienen llenadera.
¿Lo han notado? Supongo que sí. El mainstream de la música nacional está dedicado en gran porcentaje al amor, al desamor y a las curas posibles de ese mal que atormenta a la perrada. La venta es simple: consiste en afirmaciones conocidas y maldiciones aliviantes. La oferta no va más allá, lo que ves es lo que hay.
La música no es la única, también lo son el cine, las series y las telenovelas. Estas últimas, de hecho, tienen el estigma: la relación de los protagonistas es imposible a causa del villano pero, sorteando las barreras, logran estar juntos y al final se casan. Por favor, una ovación de pie a la creatividad repetitiva.
Tan trascendente es el tema y tan generador de participación e interés, que la fórmula, sin querer o queriendo mucho, pasó al mundillo de los blogs, donde muchos le tiramos mierda al pop, a las telenovelas y su fauna, al culo cine nacional pero no tenemos la menor vergüenza en postear pensamientos profundísimos acerca de las relaciones amorosas reales o hipotéticas. Se leen en chinga, se opinan en chinga y nadie se siente pop.
Desde que me di cuenta que las cosas son así, cuando leo un post que toca el tema (en mi blog o en uno ajeno), pienso "esto es pop", cuando alguien me comenta algo sobre el amor, pienso "este wey es pop" y cuando escucho una canción que no habla de amor, lo agradezco con tanta alegría que rayo en lo pop.
En fin, la muchedumbre está hambrienta, los mercenarios lo saben y seguirán surtiendo a la clientela con productos para el antes, el durante y el después del evento, el número de veces que el ciclo se repita. Los clientes jamás opondrán resistencia, consumirán con tantas ansias y tan ciegamente que el producto formará parte de su acervo romántico durante mucho tiempo... tal vez el resto de sus vidas.


