Todas las mujeres son lesbianas

1 de junio de 2009

Un estudio reciente -hecho por mí, vía messenger- reveló que el 98% de las mujeres son potencialmente lesbianas y que vivo en un mundo que es la sucursal de Sodoma. Si creen que mis resultados son imprecisos, pregúntenle a sus respectivas mujeres, así como quien no quiere la cosa, como si fuera un tema para rellenar el silencio, si ellas se acostarían con otra vieja. Tal vez responderán que no, que ustedes son los toros por los que hasta darían leche condensada, tolón, tolón, pero apliquen la misma pregunta a sus amigas y verán que no les miento.

Ignoro si esa tendencia experimental a probar otro cuerpo femenino tenga relación con los cariñitos constantes y la manía de explorarse visual o hasta manualmente que hay entre ellas. Lo que sí es definitivo es que son pocas las que no sonríen con el demonio adentro ante la idea de echarse un cero a la cuenta.

Las lesbianas resultan atractivas para ambos sexos (no hablo de las lesbianas feas, esas no les interesan ni a las otras lesbianas) porque la feminidad en ambas se realza al momento de entrar al terreno de las marranadas. Por eso nos gusta ver cuando se dan de besotes. En cambio, en los hombres el numerito resulta grotesco, pues en nosotros no hay feminidad qué realzar aunque los puñales insistan en el activo, el pasivo ¡y toma tu capital! (lo cual, viéndolo a detalle, es cuestión de gusto carnal pero hablando de feminidad, nanáis).

Sin embargo, dos hombres juntos sí pueden realzar su masculinidad para gozo de otros hombres ¿o porqué creen que nos gusta tanto ver cómo se parten el hocico los boxeadores, los de la UFC y de la MMA? Incluso los peleles que disfrutan del futbol tienen abundantes secreciones de testosterona cuando comienza la gresca entre los equipos. Pero no hay hombre heterosexual en su sano juicio que disfrute viendo a dos bigotones de pelo en pecho, chupándose la lengua.

Como dije al principio, la mayoría de las mujeres son potencialmente lesbianas y eso está muy bien y cachondo de buenas a primeras pero lo alarmante de la situación es que es cuestión de tiempo para que esas puercas nos erradiquen de la especie o nos minimecen a simples esclavos cultivando 23 cromosomas. Y lo harán sin remordimientos pues es de todos conocido el hecho de que esas bestias carecen de corazón.

Tal vez ese día esté lejos. Tal vez esté cerca. Depende de qué tanto se suelten las nalgas y en el proceso confirmen que la compatibilidad no sólo era en las necesidades afectivas.


Foto cortesía de Atómica981. ¡Gracias, chata!