Mata la bacha

El post que debí publicar el viernes en Recolectivo lo terminé hasta hoy porque me costó un huevo no hacer algo del tipo mi primera vez con la mota.

Vayan, con suerte y les gusta.

Click aquí para leerlo.


Bueno, voy a la cocina, ¿alguien quiere una cerveza?






1996

Jesús y su carnaval deberían volver triunfantes como en años anteriores: él por delante, flaco, seco, cagándose de la risa cada que un cabrón se quedara pasmado al decirle que le meta los dedos en las heridas. Y detrás de él, las putas y los ladrones, los asesinos, los pervertidos. Todos aplaudiéndole a la diva.

Las señoras de la fe inmaculada arrepintiéndose de haber creído en ese mugroso sin pies ni cabeza. Dios es otra cosa, repiten monótonas, Dios es otra cosa. Les cubren los ojos a sus hijos pues no quieren que vean cómo el flaco reparte alcohol y cebiche entre los impíos. Nada más hermoso que esta camaradería, dice mientras estamos a su alrededor, nada mejor que estar entre ustedes.

Y Lucifer a la derecha, inmóvil. Arrastra los años desde las corvas pero mantiene la inteligencia depierta. Jesús lo lleva a todos lados, lo pasea como a un perro fiel y sumiso, aunque ignora los planes de revolución que se gestan en el corazón del ángel. Todos lo vemos venir y tratamos de advertirle, pero el jipioso está en su mundo y no admite interrupciones. Cree que lo sabe todo, muy pinche seguro de sí mismo.

Después de tres días de excesos, debe volver con el padre. Se despide de nosotros entre abrazos y picones de costilla, asegurándonos que el próximo diciembre las cosas se pondrán bomba. A las rameras les palpita la tristeza y se sueltan a llorar; los ladrones le llenan de regalos ajenos. Él sonríe y agradece pero en su mirada se nota un dejo de desprecio, de asco hacia la ignorancia.

Nos mintió durante tres días y fuimos felices mientras duró la mentira. Y aunque desde entonces supimos que no volvería, nos moríamos por que alguien nos mintiera de nuevo, aunque fuera tantito, no mucho, tan sólo lo necesario para no arrancarnos las uñas a mordidas por la desesperación.




Ahora ya no importa.






Test 7 Para saber si es infiel




Lo sospechas. Esa puta punzada en el corazón, en las tripas. Y la perra se pasea con una sonrisa que te sabe a burla descarada. Aún así, tan tierno tú, confías en que puedes estar equivocado... pero esa punzada... esa punzada.

Y dado que yo no soporto el sufrimiento ajeno, hice este utilísimo test que te dirá de una buena vez por todas si tu parejita, tu media naranja, tu cachito, te es fiel o debes ir corriendo a la papelería a comprar un sacapuntas para afilar el par de cuernotes que te crecen imparables.

Aunque está escrito para que lo resuelvan los hombrecitos (es un decir) también pueden responderlo las mujercitas y salir de la misma horrible y cochina duda.

Ándale, sin miedo...




1. En las mañanas, cuando se despiertan y se miran lagañosos uno al otro:
a. Me sostiene la mirada y me besa con sus miles de bacterias nocturnas
b. ¿En las mañanas? pfff eso cuando duerme conmigo, Cani, porque se la vive de antro
c. Yo me despierto y directo a mear. Miraditas... ¡ja!

2. Caminando por la calle, se supone que las parejas se toman de las manos... ¿lo hace?
a. Siempre y con fuerza. De hecho, ya sé que cuando me da dos apretoncitos significa "te amo". Oh, esos códigos ridículos que le dan sentido a la vida.
b. Pues no sé, Cani, me toma así como que a veces, cuando vamos por calles solitarias y nunca en las plazas... se me hace que le da pena que nos vean juntos.
c. Esas son mamadas.

3. ¿Últimamente recibe muchos regalitos y todos son de familiares?
a. No. De hecho, hasta me siento un poco mal porque ni yo le he regalado cositas como antes.
b. Chingo de cosas. Y no sólo de familiares sino también de amigos... o eso dice.
c. No sé ni me quita el sueño saberlo.

4. ¿Qué onda con el celular? ¿mensajitos por aquí y por allá?
a. Nada fuera de lo normal.
b. Sí, carajos. Y son cariñosos y también me dice que son de sus primos, de su tía, de la abuela. Está cabrón, Cani, está cabrón.
c. Ni puta idea.

5. El aspecto personal es importante ¿Qué tanto ha cambiado en las últimas semanas?
a. Siempre cuida su aspecto, así que no me extraña para nada que siga sus rutina de cuidado personal.
b. Se metió al gym, cambió de look, tiene un puto guardarropa nuevo, compró perfumes que antes ni sabía que existían.
c. Pues ya que lo mencionas, algunos cambios no le caerían mal

6. La cuestión intelectual es otro punto: ¿ahora habla de temas que antes no dominaba? Por jemplo, tiene un repentino interés por la pintura, los autos, la cocina, etc.
a. Es de amplia cultura así que siempre ha hablado de muchas cosas.
b. Si es que habla de otras cosas, ni me entero. Conmigo casi ni habla.
c. Pinche cerebro quemado que tiene, siempre con la misma cantaleta.

7. En el sexo ¿todo bien?
a. Ni más ni menos. Se mantiene en su línea aunque a veces le noto el pequeño aburrimiento natural que se da en toda relación. Nada que no resolvamos platicando.
b. Pues nuestros encuentros son cada vez menos y porque yo soy quien está friegue y friegue. Y pues hace unas pinches caras de muerto que pa qué te cuento.
c. Mñeh. No sirve para calentar ni una taza de café.

8. ¿De repente se acuerda que dejó encendida la compu en la chamba y TIENE que ir a apagarla (ajá, a las 11 pm)? ¿O le llega una llamada acerca de una junta de última hora o tiene que ir a buscar a su jefe al aeropuerto, etc.?
a. Es una persona ocupada, lo supe desde el principio. Así que no es de sorprenderse.
b. Sí, de repente se va al antro o con su familia.
c. Casi no estoy en la casa. Creo que sale de vez en cuando.

9. ¿Provoca peleas justo un par de días en los que suelen hacer planes (tu descanso o su descanso) y siempre usa razones sin sentido?
a. Nunca
b. Siempre
c. ¿pa qué pelear, Cani, pa qué pelear?

10. Llegaste al punto en que no lo soportaste más y ¡mocos! se lo preguntaste de frente: "¿Amor, me pones el cuerno?" Y esperaste respuesta. ¿Cuál fue su reacción?
a. Se sorprendió y me pidió que habláramos del asunto porque no puede ser que me sienta asi. Entró en detalles y buscó la manera de hacerme ver que todo lo hace por mi. Caramba, hasta me hice chiquito por hacer esas preguntas estúpidas...
b. Le dio vueltas y cambió de tema. Me quiero morir, Cani, toy bien triste
c. No le he preguntado. Ella es la que hace las preguntas pendejas, no yo.




Resultados


Mayoría de respuestas A

Esa perra es hábil. Sabe esconder todo de manera que te sientas seguro. Ha construido una mentira tan elaborada que ahora es parte de tu realidad. Vaya, tienes unos putos cuernotes que son la envidia de los watusi. No dudo que incluso te haya presentado al tipo y tú en verdad creíste que era su amigo pero no te culpo pues, como te dije, la perra es hábil.
Consejo: Déjala. Busca una mujercita que valga la pena.

Mayoría de respuestas B
Me das asco. La chicuela solo quiere divertirse, tener amigos, VIVIR. ¿Y tú? Nada, pinche amarguetas que la hostiga con su paranoia. No tienes cuernotes, no te preocupes, esas voces en tu cabeza no son peligrosas.
Consejo: Déjala ser, dale su espacio. Recuéstate en tu sofá, destapa una cerveza y mira la televisión. Verás que pronto las cosas volverán a ser como antes. Relájate, muchacho, relájate.

Mayoría de respuestas C
Tú eres el que pone el cuerno ¡felicidades! Eso significa que has saltado la barda, estás del otro lado. Te diste cuenta que ser monógamo no es la onda, que la naturaleza del ser humano es probar todas las carnes, todas frutas. No quieres tener 20 esposas (¡vaya estupidez!), quieres tener 20 viejas, una después de la otra, 3 al mismo tiempo, como está escrito en los papiros genéticos. Toda este condicionamiento educativo referente a la pareja para toda la vida, te lo pasaste por las pelotas. Fieles sólo los perros y los pingüinos.
Consejo: ¿consejo? ¡tú dame consejos!






es viernes

Y por andar en la baba se me olvidó el cuento navideño para Metatextos. Sólo hice uno para recolectivo pero no es el más bonito del mundo. Seguro lo odiarán tanto como yo.


Vamos, largo de aquí.






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Habría que hacerlo de nuevo. Habría que poner en orden carga, detonador y fuente. Habría que fijar carteles, tejer nuevas mentiras, encontrar chivitos expiatorios. Habría que ir por la mano que me persigna frente a las fachadas. Más viajes. Más hoteles. Más sangre en los colchones.

Y dibujar a detalle los atropellos. Qué linda que estás. Cruzar la puerta, justificándose de la moda, de los colores inexactos. Dos vueltas a la derecha, tres a la izquierda, no importa, no es necesario.

Esos rituales. Y esos pendientes. Manejo en automático los domingos por la mañana y preparo el único platillo que sé preparar, mientras mis jueces se pasean con sonrisa cómplice. Qué voy a saber de discursos si apenas hilvano dos palabras coherentes. Monosílabos, siempre monosílabos.

Pero sé que ahí están las cruces y sus muertos sin nombre. Y allá, unos metros antes o después, un encierro justificado. O dos. Y nadie da tantas vueltas para pasar frío, para tener la imagen perfecta ni para colgarse un amuleto sin limones.
Ahi está el grito con sus pasos espontáneos.

Dijo Eileen que no habría que dejar que se queme; que sólo era la actitud. Y dieciséis años después la perra sigue teniendo razón. Porque los doces de diciembre ardieron. Y los veintes de junio. Todo a su tiempo pero con la constancia suficiente para que ahora ningún burdel siga de pie.

Hilo y aguja y la carne roja. Más papel, más palabras, más ajos en mi boca.

Ahi está el semáforo. La luz verde. Y a los costados, un montón de gente herida.






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