Perro milpero

Cada año, nuestra hermosa empresa nos hace pasar a revisión médica para asegurarse que no somos unos tristes cocainómanos, ciegos, sordomudos, torpes, trastes, testarudos.
Eso a la mayoría nos pone nerviosos; a algunos porque les tiemblan los carrizos al pensar que con una prueba de miados les caerán en la movida de sus múltiples adicciones, y a otros simplemente porque nos dan miedo los doctores, que nunca respetan nuestros sagrados cuerpos y nos tratan como a reses en celo.

Según el doc, estoy sano. Yo sé que no pero me dió gusto escuchar la mentira (¿y quién no ama que le mientan?): "Estás bien, estás chavo, sólo que te estás poniendo panzón". Y es cierto.

Muchos años antes de las chelas camineras después del trabajo, tenía el abdomen marcado. Fue en la época de las 4 horas diaras de futbol y cuando me fui a extraordinario en geometría, con un respetable promedio semestral de 1.2. Eran tiempos mejores.
Sin embargo ¡oh, destino! todo cambia. Siempre he sido enclenque, prieto y arrolladoramente adorable, pero lo de la panza es nuevo y se lo debo a la estúpida y deliciosa cerveza y al sedentarismo necesario para escribir pendejaditas en internet.

Ahora hay de dos sopas: la primera es ignorar al galeno y adoptar una filosofía cómoda y consoladora, y la segunda es salir a correr, inscribirme en un gimnasio, reventarme el espinazo todos los días con la esperanza de obtener resultados y, por supuesto, rezarle al Dios de los Mamados. Pero qué hueva.

Mejor, seguiré escribiendo. Sé que si voy a un gimnasio seré la señora gorda que hace dos repeticiones y luego se clava en su ipod, buscando la siguiente canción para las siguientes dos repeticiones. Aparte, tengo un gran inconveniente: no tengo ipod.

Otra cosa: desde hace unos días vengo tramando escribir un libro. Y me refiero a sentarme a escribir un libro: dejar de bloguear, dejar de comer, imaginar hartas chingaderas, odiar a todo el mundo y luego de algunos meses, parir al chamaco. Creo que me trastornará un poco pero valdrá la pena porque ustedes correrán fanáticas a comprarlo y yo me volveré asquerosamente millonario en menos de 2 semanas. Y eso es mucho mejor que dejar de ser un perro milpero.

Esta vez prometo no engañarlos, snif, snif, snif...




Ahora alce la mano el que esté libre de pecado y de mexicanísimas lonjas taqueras.
Tata Dios apreciará la sinceridad con que respondan.






Hoy...

tampoco hay post. Bueno, sí. Bueno, no.
Mñeh...






Jorge Corsi

Los argentinos están como hormigas en este blog. Entran y salen y entran de nuevo. No vaya usted a creer que es porque yo escribo muy bonito (que sí pero no es por eso) sino gracias a Jorge Corsi. ¿Y quién coños es Jorgito? Ah, pues es un psicólogo argentino al que lo cacharon en la movida por pedófilo y formar parte de una red de chihuehuenchones.

La noticia le pegó hoy al pueblo sencillito y carismático. Creo que el tipo en cuestión era muy conocido porque ayudaba a familias con problemas de violencia doméstica y violencia masculina. Todo un as para defender a la gente de tipos... como él.

Una escena netamente gore sería que a Don Jorgito (pero no al de la Escuelita porque ese es muy talentoso) lo despellejen vivo y el numerito lo transmitan en directo a nivel internacional. Ya despellejado, que le echen alcohol y lo dejen que se cocine con algo de limón.

Todo con audio.
Todo desde varios ángulos.
Y la muchedumbre al fondo con cánticos de júbilo.
Al final, cuando ya esté en agonia, un mensaje del verdugo: "Esto les pasará cuando los atrapemos, pedófilos de mierda".
Le entreguen el cuerpo a la muchedumbre para que lo haga pedazos.

Corte a un comercial de la Coca.

Fin de la transmisión.




¿Alguien más extraña a Ogrish.com o soy el único perdido?






microcuento

Con tres cuadritos se limpió la pucha, se acomodó los calzones, contó el dinero y se alejó arrastrándose. Él la pateó cuando iba llegando a la puerta. Ella vomitó, se limpió los labios y volvió a reptar. Él le atrapó la cabeza con la puerta y le lamió los muñones. Ella sonrió: eran veinte pesos más.






Y otro más...

5 años. 5 pinches putos años.

Lo bueno de los aniversarios son los regalos. Ya, ¿qué me van a regalar? ¿un header? ¿un comentario? ¿1827 cápsulas de pura ternurita?

Perras, ni cómo decirles lo invaluables que son... Gracias por seguir Sigan leyendo mis pendejadas.






A mis 4 lectores:

Y no es la famosa frase quemada, en realidad son 4, ya los conté. Uno es de querétaro, otro es de baja california, otro es de veracruz (mi paisa) y el último es de Jamaica, el país donde el único conocido fue Bob Marley.

Bien, aunque desconozco sus identidades, Statcounter.com me dice que ustedes constantemente regresan a mi otro blog, el Destazario, a checar si ya se me hinchó un huevo y escribí el capítulo 7. No lo he hecho y tal vez no lo haga pero no se desesperen, tendrán noticias de Samantha y Yahaira si es que no me decido a incluirlas en un desmadrito que estoy haciendo.


A todos los demás no tengo nada qué decirles. Bueno, sí: ¿les gusta el argüende y quieren ver como le dije pendejada y media a un wey bien wey en Autorneto? jojojo, escribe puras mamadas acerca de los EMOS y no soportó dos laaaaargos comentarios que le dejé.

PIQUENLE AQUI.






Castroso y Arrastrado

Me cagan los jefes castrosos. Ni siquiera a los empleados arrastrados, lamebotas, huelepedos, les agradan los jefes castrosos pero tienen que aparentar que sí ya que quieren quedar bien y pedir un aumento, un ascenso y convertirse en castrosos.

El jefe castroso goza de ningunear y azotar a sus empleados. Esa es su misión en la vida y no importa lo que pienses al respecto. Tú, como triste animal hambriento, tienes de dos sopas: o te aguantas o te largas. Y esos joputas tienen orgasmos cuando te lo dicen: "Mira, González, si ya estás harto, busca otro trabajo. Aquí nadie es indispensable", claro, excepto él. A veces puedes irte (pero ya no te queda dignidad por pisotear, así que te quedas) y otras no (aunque todas las noches planees cómo meterle por el culo una lámpara de 6 pilas). Vale verga lo que hagas, él no cambiará.

Y lo que para ti es una desventaja, para Mr. Arrastrado es una ventajota. Él no quiere que Castroso cambie, al contrario, le conviene que fastidie a los demás empleados porque así él, Arrastrado, tendrá más oportunidades de subir. Eso sí, sabe que tiene que ponerse las rodilleras la mayor parte del tiempo y por eso te acusa, dice que no le importa quedarse más horas, va por los chescos y se lleva la chamba a su casa. Y con eso se gana las palmas, mientras tú eres un genio desperdiciado que tiene la capacidad de convertir a ese changarro en una empresa de calidad mundial, lo sabemos.

Sin embargo, a veces a Arrastrado no le va muy bien. Una de las cualidades de ambos es que vienen por niveles y si a un arrastrado nivel 3 le toca un castroso nivel 5, mama (en mal pedo y sin las rodilleras). Estará atado eternamente a su puesto y tendrá algunos privilegios pero nunca obtendrá un ascenso. O tal vez lo obtenga pero le triplicarán las responsabilidades, argumentando que estará a prueba. Y lo más seguro es que el probecito lo acepte todo esperanzado.

A Castroso hay que tenerle poco respeto, escupir a sus espaldas, crearle chismes, meterlo en pedos, ya sabes, las clásicas vengancitas del empleado promedio sin futuro. O bien, presentar excelentes resultados, demostrarle autoridad, capacidad, liderazgo, mentalidad innovadora, ya sabes, todas las cosas que tu sexto sentido te dice que son las que te harán callarle el hocico y solo consiguen hundirte más. Eso o meterle la lámpara.

A Arrastrado solo tienes que madreártelo a la primera peda.

Y después renuncia. Corre, corre, mueve tus piernitas. Tendrás algo ahorrado o le pedirás prestado a alguien y pondrás la taquería de tus sueños. ¿Ya te viste? Una marquesina preciosa: "Las Delicias del Caníbal". Tu gorrito de taquero, metido en un puesto ambulante pero eso sí: siendo tu propio jefe. Entonces entenderás tantas cosas pues ya tendrás a tus chalanes a quienes joderles la existencia y pagarles con un mojón más pinche piojo que el que recibías antes de renunciar.

Sólo que ten cuidado: no es lo mismo tener en el culo una lámpara de 6 pilas, que un cuchillo cebollero.


He tenido solamente 4 jefes en mi vida laboral. La única mujer era una señora que quería ser como mi mamá, así de que la acompañara a Liverpool, me contara sus secretos y la chingada. Me consentía mucho y yo no hacía nada para merecerlo. Todo fue hermoso hasta que un día descubrieron que me colgaba a internet con una conexión que forcé y pues me quedé sin chamba y sin mamá postiza, snif...
Los demás jefes directos han sido sin pena ni gloria. El gerente de la chamba en la que estoy ahora es un mierdita pero dista mucho de ser un Castroso, como que le falta garra.






Recordatorio:



NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA
NO DEBO IR A CHUPAR ENTRE SEMANA


Alguien, por piedad, que le diga al tipo que me está pateando la cabeza, que deje de hacerlo... por favor...






551

Antes me gustaban las muertes rápidas, ya sabes, le rebanamos la cabeza de un tajo, a la cesta y vamos pensando en qué hay de cenar. Todo instantáneo, rápido, inmediato. Si duraba más, me aburría, me emputaba o me daba hueva.

No sé cómo fue que eso cambió, ni cuándo. Tal vez fue paulatino y terminó en esto, en adorar las muertes lentas, sin el mismo grado de morbo y con métodos más rebuscados e innecesarios. Tal vez fue a la par con la atrofia del sensor de la alegría que se revienta, mancha las paredes y tarda semanas en terminar de evaporarse. Un viejo con clavos en las vértebras, me la cambió. Me puso un detector de tranquilidad, un líquido corrosivo y un simulador de sonrisas. "Era necesario" me dijo. Y le creí porque parecía tan convincente.

El detector hace las veces de sedante. Efectivísimo, si me preguntas. El río corrosivo tiene la función de matarme a vuelta de rueda, despacito, despacito, ¿cuál es la prisa? El simulador de sonrisas es el bonus track del paquetito. No sirve de nada, no ayuda ni destruye pero qué bonito se ve el cliente. Ornamentos caros, gigantes y a la pendeja.

El joven dice que no vivirá años de senilidad. Puro vigor, vomitando hormonas y abriendo una zanja a su paso, por la que saldrán demonios que nos llevará años aniquilar. Y también asegura que llegado el momento, se cortará de un tajo la cabeza.
El viejo apunta líneas en la pared de una celda, líneas que agrupa de cinco en cinco. Se palpa el corazón, se lija la lámina del recuerdo, pero no atisba un carajo de la realidad. Ambos, me dijo el de los clavos, ambos están perdidos.

Sin embargo, a ti te esperan otras cosas, me dijo. A ti nada te hará daño. Ni las lecturas del Tarot, ni los caprichos de los astros, ni la pucha espumosa de la puta de los bucles. A ti lo que el viento a los huevos del Benito. Y le creí. Y fui, digamos, más o menos feliz.

Luego el instinto ha hecho lo demás: buscar el antídoto, rascar entre la tierra, preguntarle a los espíritus. Pero la atrofia parece irreversible aunque susceptible a los contornos del infierno. De ese infierno. Y quiero volver a mi lenguaje primitivo. Quiero regresar a las 10 de la noche, al cañón apuntando a su cabeza, a la sangre buscando un poro para huir y reventarme las venas de un tirón.

Y ni un clavo en los rieles de mis vértebras.


¿Dónde verga estás, hijo de puta?






Y entonces nos fuimos a Chiapas

Y ella me tomó una foto con la platanerita de las cascadas de agua azul.


Por favor, noten mi mirada lasciva. Pero también nótenla: extendía la mano y siempre, de algun modo, incluía algo relacionado con el dinero.


Esta foto la recordé porque hace rato leí un artículo acerca de las mujeres rebeldes del EZLN en Chiapas. Muy bueno. Léanlo picándole aquí. No es mío pero dejen aplauso, creo que el texto lo vale.


De las cosas que aparecen en la foto, creo que lo único que conservo es el pantalón. La panza ya no es la misma: creció. La mochila valió madres luego de que me emputé y le desvirgué el cierre. El intento de barba me lo corté. Y la platanerita se quedó en Chiapas porque no llevé los 2 mil pesos que me pedían por ella. Una lástima no haberlos tenido.

Les dejo otra foto, una que titulé La libertad es una mierda sobre todo cuando eres una pinche libélula diminuta que vive en el Cañón y a la que se la lleva la verga después de que le toman una foto que aparecerá en un blog de mal morir.

Esta foto vale más de lo que ustedes, con esa cacahuate, podrían imaginar.


Y como sé que son bien artistas pero faltos de creatividad:

Pongo títulos a tus obras por tan sólo 20 pesos mexicanos. No importa la disciplina ni el estilo. Satisfacción garantizada o la devolución de tu dignidad.
Acepto Paypal.






Melón Verde

Ando de antojo con que quiero melón verde. Y no, no estoy embarazado: me bajó en tiempo y forma.

El pedo es que no dónde comprarlo (¿Wal-Mart, la Comer, Chedraui, Soriana, en el mercado? ¡es tan difícil!) ni cómo escogerlo. Lo que sí sé es que lo quiero con harta granola y harto maple. Hasta cagar turrones.






Humíllenme. Lo merezco.






Pulp Fiction me soprendió... otra vez

A pesar de que Mia Wallace (interpretada por Umma Thurman) es el personaje femenino central de la película, me gusta más Fabienne, interpretada por la portuguesa María de Medeiros. Posiblemente la recuerdan por haber olvidado el reloj de Butch (en el pequeño canguro... ¡cómo pudo dejarlo!) y por la línea "Blueberry pie"... ¿no? ¿soy el único fan? Mmmta...



Bueno, el caso es que yutubeando descubrí que la susodicha además de actuar también canta. Y canta jazz. Y a mí me gusta el jazz. Y también resulta que tiene un disco reciente que se llama "A little more blue", con canciones de Chico Buarque, Caetano Veloso (el Bob Dylan brasileño) y Gilberto Gil.
Mañana voy a buscarlo a Mix Up.



... o tal vez consiga el torrent ;)



¿qué? ¿esperaban ver bailar al macaco? Es lunes y no ando de humor pal numerito.
Largo de aqui.






Como conocerse a uno mismo

No es cierto, el post no trata de cómo conocerse a uno mismo. En realidad sólo es un pretexto para decirles lo mal que me caigo y cómo fue que llegué a los linderos de la autofobia.


Todo empezó desde la vez que en una peda me grabaron cantando a lado de otros dos borrachos. El momento fue genial y todos lo recordamos con, ay, cariño, pero la grabación me dejó marcado: me caí mal. Mis gestos, mi voz, mi actitud, todo me cayó como patada bien centrada en el trasero. Luego, a modo experimental, hice otras grabaciones con un celular, con la esperanza de que a lo mejor ya en sobriedad sí me caía bien. Y nanáis. Seguí sin ganarme mi simpatía.

Entonces entendí porqué es que le caigo en la punta del hígado a la gente en la primera impresión. No puedo evitarlo, aprieto el culo, me muerdo un huevo, enseño la mazorca en todo su esplendor y termino en el mismo pozo de la antipatía. Es como un anti-don natural que tengo. Luego, a medida que me van tratando, resulta que no soy tan odioso, me nacen virtudes y me salen con que soy agradable. Yo no les creo ni madres pero igual sonrío.

Sin embargo, aunque los demás logren superar esa primera impresión, yo sigo sin poder hacerlo. No logro dar con el interruptor que apaga esa mala imagen del yo de allá que tengo de mí, del otro yo.
Por lo demás estoy bien mientras estoy conmigo: me gusta mi cacareo mental de todo el día, las pendejadas que pienso y siento y hasta las pendejadas que escribo. Soy un buen tipo. Pero ese wey, ese wey...

Sí, sí, lo acepto: me detesto y nunca tendría una amistad conmigo, nomás no. Pero a pesar de eso y de que no hay remedio, sigo siendo el único wey al que se la mamaría. Y a ver, mámense esa...






Mis no amistades en Facebook, Hi5 y Messenger

Antes, cuando los lectores de paso creían que yo era una puta masajista de dos pesos, tenía por día al menos 5 solicitudes de alta en el messenger. Aceptaba a algunos por diversión, como al gerente del Holiday Inn y a otros animales que creía podían dejarme alguna lección de vida tan valiosa como la del susodicho. Luego dejó de ser entretenido y cambié mi foto, puse el teléfono de la masajista y santo remedio.

A últimas fechas la gente me añade en Facebook y en Hi5. No es con la misma intensidad como la de los calientes pero sí son varios por semana. Y el punto es que ignoro porqué o para qué. Es decir, me añaden y me mantienen en el olvido (¡snif!), excepto unos cuantos. ¿Cuál es el chiste de añadir gente a los pendejo? Juro por mi jefecita chula -que vive en una choza, allá en Canibatitlán- que no entiendo.

En el messenger tengo 247 contactos. De esos 247 chateo, a lo mucho, con 10. Es más, dejémoslo en 15 para no verme muy pinche ermitaño. ¿Qué hay de los otros... (saco calculadora)... 231? Y quepa mucho la aclaración que de los 15 con los que chateo son personas que me añadieron antes de que yo los añadiera a ellas. De hecho, lo mismo pasa con los otros 231.

Me pongo a pensar, justo en la cima de la colina, con el atardecer muriendo y el viento pegándome fresco en la cara: ¿quién está mal: ellos por añadirme a lo pendejo o yo por aceptarlos? ¿de qué sirve la amistad de unos desconocidos con los que se chatea, se jijijea y luego se olvida? ¿porqué, oh, porqué nada es duradero?

No me quejo de la gente pocamadre (en el buen sentido) que he conocido. No me quejo de las buenas pláticas o las buenas pedas o incluso de la pareja que llegué a tener gracias a esto (¡putos, esa no se la sabían, ¿verdad?!). Me quejo de los otros, de los "te añado y ni sé pa qué pero te añado", de los "quiero ser tu amigo" y cuando me los topo conectados me salen con un "¿y tú quién eres?".

Dicen que la culpa no la tiene el indio sino el que lo hace compadre y ¿saben qué, indios? ya no quiero ser su compadre. No me añadan al facebook ni al Hi5 y déjenme arrancarme la lepra en la tranquilidad que da el silencio.

No es que esté amargao. Ni enchilao. No es que quiera que me dejen más solo de lo que realmente quiero. Lo que quiero es que si no van a invitar las chelas (hombres) o si no se van a encuerar por webcam (mujeres), no me interesa que me añadan para luego preguntarme quién coños soy.
De ahí en fuera pueden hacer lo que les dicte el pulso caprichoso de sus respectivos culos.


El post ha terminado. Pueden ir en paz.






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