Cuento corto infantil: Britney y los Picmo
Britney Ashanty Uc Cab era una niña yucateca que vivía en una casa muy pobre porque ps sus padres eran muy pobres. Su papá era Don Jacinto, campesino un tercio del día, borracho en el otro tercio y bello durmiente en el tercio final. Su mamá era Doña María, una señora calladita, abnegada y dedicada a las labores del hogar, propias de su sexo. Perfecta, carajos, si no fuera por lo indígena.
Cierta noche, mientras Britney Ashanty hacía su tarea rural de escuela rural, tuvo una duda acerca de no sé qué cosas y supuso que su amiga Kimberly Johanna podía ayudarle. Así que pidió permiso a Doña María para ir por el auxilio didáctico, y la Doña la dejó ir.
-Y mejor ya quédate a dormir allá, chiquita, porque luego te tardas montones y ya es así medio tarde
Y ps se fue a casa de su amiga pa echarse los salbutes de ley, echar relajo y resolver la duda que, ahora que recuerdo, era acerca de la reproducción de las plantas, lo cual también me recuerda que Britney Ashanty tenía unos 8 años, pues es la edad promedio en la que la SEP autoriza el acceso a la fitofilia.
Llegó a casa de Kimberly, saludó a los padres de esta y se fueron al cuartititito. Kimberly sabía acomodar las cosas en un espacio pequeño, casi tan pequeño como la casita de Sultán. Y ahí estaban las dos, cuaderno en mano y buscando la respuesta, cuando de pronto un lápiz comenzó a moverse. Estaba sobre la mesa y se movía. Y ni Britney ni su amiga movían la mesa ni nada: el lápiz se movía solito.
Asombradas, se quedaron quietas y calladas a ver qué más pasaba. Y después de un rato, se quedó quieto, pero después de otro rato se movió de nuevo y para acabarla de fregar ¡que empieza a flotar!
Y ps como que la Johanna quería pegar un grito pero Britney le tapó la boca.
-Cállate- le dijo quedito y le señaló con el dedo hacia la cama.
Era un Picmo. Era un Picmo con una varita de director de orquesta y ni cuenta se había dado de que ellas estaban ahí.
Ok, te explico: un picmo es un como un bichito gordo, del tamaño de un dedo y de 6 patas. Usan cuatro patas para caminar y las otras dos las usan como manitas ps porque tienen así como tenazas con las que pueden agarrar muchas cosas, ajá, y también varitas de director de orquesta.
"Esta canción se llama 'Picmo en Bionevilla'" decía el animalito y agitaba la varita. Y ya no era sólo el lápiz el que flotaba sino que también los borradores, el libro barato de la SEP y un florero de esos ridículos que acostumbran hacer los indígenas.
Britney y Kimberly estaban fascinadas ¡era un picmo de verdad! y lo veían peinarse la melena y echarle sentimiento. El bicho estaba en realidad un poco triste ¿porqué? porque nació en Bionevilla y tenía mucho tiempo que no iba a visitar a sus parientes.
-Ha de estar loco, yo no oigo nada- dijo Kimberly
-Pues yo tampoco- contestó la otra
Y se acercaron despacito a ver si escuchaban algo y sí, empezaron a oír como un violín y algo que parecía un piano, pero tenían que poner mucha atención. Y entre más atención ponían, se daban cuenta que más cosas estaban flotando en el cuarto; ahora eran las más pesadas: la mesa, la silla y también la cama sobre la que estaba el inspirado director. Y lo más feo, feo, feo, es que ellas también estaban flotando.
De entre las sábanas salieron otros picmo, con sus instrumentos y con los ojitos cerrados, muy inspirados, tocando "Picmo en Bionevilla" luego tocaron "Los cerros de Bionevilla" y cuando empezaron a tocar "Nostalgia bionevillesca" las dos niñas estaban cerca de la ventana y como estaban flotando ps se salieron y se perdieron en el cielo, allá lejos, más arriba de las nubes, de la luna, de los cohetes de la NASA y más más más arriba de la azotea de la casa de Dios. Lejos.
El cuartitititito de Kimberly estaba hecho un flotadero de cosas porque entre más sentimiento le echaban los bichos, más desastre se hacía. Y cuando los papás de Kimberly tocaron la puerta para saber qué hacían las niñas, todo dejó de flotar y cayó al suelo haciendo un ruido tremendo. Los picmos se quedaron calladitos y se metieron en chinga debajo de las sábanas de la cama.
-Es todo por hoy, señores- dijo el director de orquesta- mañana vengan vestidos de mariachis porque es noche mexicana
-Sí, señor- contestaron los demás
Cuando Britney y Kimberly despertaron, estaban entre sábanas blancas y todas amensadas. Se limpiaron las lagañas y la baba y se levantaron.
Alguien gritó "¡Ya despertaron!" y se oyeron muchos aplausos y un señor bigotón y gordo les dijo "¡Buenos días, señoritas! ¡Buenos días, Bionevilla!" Y se oyeron muchos aplausos de nuevo.
Estaban en Bionevilla, lejos de casa y Britney todavía no sabía cómo se reproducen las plantas.
Mañana te cuento qué les pasó en Bionevilla, hija, porque ya te tienes que dormir.
Buenas noches.
Te amo.


