Como hacer una película porno mexicana

22 de abril de 2008

Para hacer una película porno de corte nacional, es necesario tener algunos elementos que garanticen el éxito en taquilla o en rentas -si lo sacamos en videohome- y que, de esa manera, nos den una proyección internacional porque a decir verdad México es un asco en el género.

Lo primero, es tener un buen título. Supongamos, no sé, "La cama de Isabel" o tal vez no una cama ni tampoco de Isabel pero definitivamente debe haber un elemento erótico o un nombre de mujer, pues eso vende. Puede ser, por ejemplo, "El dildo de Carmela" o "Los calzones húmedos de Miriam", "Magdalena y los 7 fariseos", etc.

Lo segundo, es tener a la futura estrella del nopalporn. Para conseguirla, se puede hacer casting en los primeros semestres de cualquier universidad pública (si se busca carne fresca y barata) o mandando correos a los sitios de videos amateurs (si se busca gorda puchipeluda y el presupuesto está muy de la verga) o bien, recurrir a la ya clásica edecán de Telcel (si Slim no se opone)

Luego, hace falta decidir el subgénero al que pertenecerá nuestro filme, porque no se puede andar por el mundo tan a la pendeja. Y eso es algo dificil ya que la variedad es casi infinita. O si uno es un director muy cabrón y arriesgado, puede pasar de un subgénero a otro al cambiar de escena... ¡o en la misma escena, qué carajos! Eso, claro, depende del talento personal.

Y ya al final -sí, al final- necesitamos un argumento sencillísimo sobre el cual trabajar. Por ejemplo: Laura es masajista y tiene un cliente tras otro, se ve cansada pero le gusta su chamba (esto es importante: aunque la actriz se esté vomitando debe actuar como si le encantara que le tiren semen en la cara). Coge con uno, luego con otro, luego con otro. Al final, llegan tres clientes. Faciales al por mayor y carita sonriente hacia la cámara. Fin.

Los diálogos deben carecer de complejidad y longuitud, deben limitarse a monosílabos y expresiones religiosas, de lo contrario se corre el riesgo de ofender al consumidor. Es decir, no puede rodarse una escena con un diálogo como este:

-Oye, Gustavo Anastacio, tengo una sed infinita de ti
-Estoy igual que tú, Laura Yamili, mi torrente sanguineo casi alcanza su punto de ebullición al pensar en la humedad de tu sexo
-oh, me avergüenzas, Gustavo Anastacio
-Perdona, mejor no hablemos más y succiona mi pene erecto
-¡Oh, es enorme! ¿seguro que no sufriré demasiado?


En vez de eso, se sugiere:

-Tavo, toy caliente
-yo también, Lau, vamos a coger
-si
-ora, chúpamela
-¡ay, Dios, qué grande! ¡ñmp, ñmp, ñmp!

También se puede hacer una película con un argumento más complejo pero es arriesgarse a que no sea un éxito comercial. Es decir, no se puede hacer "porno con historia" porque a nadie -bueno, casi, porque las mujeres y los culturosos aman las historias en las pornos- le interesa saber porqué fulanita coge con fulanito y le permite entrar por la puerta trasera.
Pero si usted quiere hacer feliz a algunas mujeres y a muchos nerdos culturosos, le aconsejo que consiga a una actriz que tenga cara de mujer inteligente, porque de otra forma la cosa no funcionará. Le recomiendo que la muchachona tenga el estilo parecido al de Margo Stilley de 9 Songs:



En este caso la historia debe contener emociones encontradas y una búsqueda del sentido de la vida através del sexo. No sabemos si la/el protagonista encuentra lo que busca pero definitivamente tiene que experimentar varias cosas antes de que se nos acabe la cinta. Hay que tener cuidado con lo explícito, porque se puede serlo pero sin caer en el ¿cómo le llaman? ¿mal gusto? bueno, eso. Así que nada de sexo con mujeres amputadas, nada de gore, nada de creampies, nada de enanos toreros con mujeronas, nada de zoo, etc. Lo único permitido es el sexo convencional con posición de misionero, ella arriba o un perrito discreto.


Ahora, si usted es un director más orientado a lo popular, le propongo que ruede "Chencha, la Matapuchas" que sería algo así como un cholothriller de corte lésbico. Un éxito garantizado si tomamos en cuenta que los cholos son la onda -por cómicos-, los thrillers son la onda y las lesbianas son la onda. Vaya a una colonia peligrosa y reclute a sus estrellas. Asegúrese de llevar suficiente mota para todos y despensas para la morrita que la hará de Chencha, pues seguramente tendrá a una criatura qué atender. Haga todas las escenas nocturnas y con lluvia (como en "El Cuervo"), escriba diálogos crípticos y ponga un final inesperado pero cachondo. Un reto, sí, pero usted puede superarlo.



Un último consejo respecto a todo esto: debe usted estar muy consciente de que es un director amateur, no Pierre Woodman, y que el resultado tal vez no satisfaga por completo a la perrada ni a la crítica pero por algo se empieza. Ya ve que todos dijeron que "Amores Perros" era el resurgimiento del cine mexicano, aunque era -y sigue siendo- una porquería de película. No desista y siga produciendo pornografía mexicana porque es un mercado nada explotado y usted puede volverse millonario.
Aparte, miles de seguidores se lo agradeceremos.