prueba
"La neta me da gusto
por los que pueden y
encuentran a alguien
que los quiera. No es mi
caso, pues me queda
claro que el amor
verdadero es sólo pa
unos cuantos. SALUD!"
-G.
Aaaahm, sólo es un proceso químico, como todo en nosotros. Y es lamentable porque desde siempre nos han vendido la idea de que el amor, cof cof, de que el amor existe.
Oh, y nosotros tan ingenuos que la hemos comprado...
G. cree que sólo unos cuantos alcanzan ese eso y que él pertenece a la fauna (que nada tiene que ver con alguna laberinta) que nunca disfrutará de las mieles embrutecedoras del concierto de endorfinas, lo cual es muy trágico para alguien de su edad y que, sin intenciones de sonar chupapitos, no es feo.
Y es que uno quiere el amor eterno, bonito, rentable, placentero. Uno quiere eso que dicen las canciones pop que existe y por lo que "vale la pena luchar." Lo dice la Biblia, lo dijo Mahatma, lo dijo Buda, lo dijo John, Chente Fox y hasta la mismísima Martita; entonces uno piensa "coño, no puede haber tanto cabrón equivocado... ¡pepenemos!" Y todo se va a la mierda.
La secreción de los opiáceos que produce el cerebro tiene una duración de 18 meses a 4 años, de ahí que a los 3 todo mundo quiera divorciarse. Durante ese tiempo de absoluta felicidad, la nada pendeja madre naturaleza asume que los tórtolos ya habrán copulado lo suficiente como para enjaretarles un chamaco... o dos... o tres.
Hay que mantener la especie ¿para qué? nadie sabe, pero para eso Dios (si así quieren llamar a ese grandísimo cabrón) se tomó tantas molestias en diseñar el enamoramiento.
G. está fuera del rango de alcance del fraude químico feromonal, porque él es gay. La naturaleza se la pela con la gente gay porque está un poco más complicado que cuatro pelotas y dos pepinos produzcan un ser vivo. Brincos diera la cabrona, pero por lo pronto se la pellizca.
Yo, por mi parte, no creo en la virgen de la rosa. Creo que hay momentos poca madre con gente poca madre en el instante en que se viven. Luego ese instante desaparece y sólo queda el recuerdo agradable, sí, pero se ha ido, está muerto. Y uno puede acumular muchos recuerdos de esos o desarrollar una ansiedad por estar con fulanita o zutanito (más endorfinas) pero no es amor, es adicción.
Y luego está eso de coger. Oh, Buba...
Fornicar como perro en celo es la neta. La lengua de fuera, el cuerpo sudado, olor salado, palabras obscenas y tomas que ningún cerebro funcional editará ni de broma. Primate en apareo arriba del árbol. Mete y saca y a la verga con el amor. Pásame el lubricante que esta perra está nerviosa. Tubi tubi tubi y en tres días estaré sentado contando mis recuerdos como los ahorros de un mes.
Jojojo, más químicos pero qué más da si se vive de mentiras.
Y en la necia de algo supremo, con tres patadas creativas me doy por bien servido. El amor es archivable y egoísta; el proceso creativo también lo es, pero al menos no le crispas el culo a nadie con tus edemas existenciales ni tus ansias de trascender.
De ahí en fuera, nada de esto tiene sentido. Jesús (¡ese tipazo!) era muy buena gente al hablar acerca del "reino de los cielos", pero un ojete consumado al no darle a esa sarta de chimpancés ni una sola puta pista inteligible al respecto. Parábolas y milagritos, chingaos... Y entendieron puras pendejadas que se encargaron de propagar como bacterias por el tiempo y por el mundo y que hoy llegan a mí en forma de mensaje SMS bujujeante.
Así que, ya, tomen sus negativas y paséense tristes por los jardines colgantes de la auto compasión. Yo ya cumplí con decirles.


