miércoles 14 de febrero de 2007

Hoy es el día de los posts anti-14. Hoy es cuando todo mundo exhibe sus teorías [y mira que yo lo he hecho] acerca del artificio que implica la fecha. Y es que, sí, coño, es un puto artificio descomunal.
Me gustaría tener una cifra aproximada de los beneficios económicos que genera este día, pero desgraciadamente no la tengo y eso de suponer cifras a la pendeja ps como que no, pero definitivamente es un chingo de dinero.
Uy, dinero, esa cosa del diablo que va en contra nuestros principios de minoría subterránea, lease punkie, darkie, indie, nerdo, emo y un pitolargo etcétera.

¡La verga, qué!

Este día es un pretexto.
Uno puede comprar una rosa piojísima en un semáforo o gastar unos cuantos milloncitos mexicanos [ya sabemos cuánto valen] en algún otro detalle para su nalga con tal de hacerle sentir bien. Y repito: "hacerle sentir bien". Incluso las ratitas de las minorías desean secretamente un detalle, tal vez no un globo rosa en forma de corazón, pero por ejemplo darle a una daketita un corazón podrido atravesado por una rosa negra, bien puede hacerla brincar de gusto.
El punto es que un buen detalle siempre se aprecia. Aaaahm, al menos yo sí lo aprecio jojo!

Lejos de la cursilería y el compló, uno puede tomarse la libertad de decir "¿y porqué chingados no?" y correr como un poseso a comprar alguna chuchería y obsequiarla con el temor de recibir una cruel carcajada que intenta disimularse [bueno, es una de las consecuencias por pasarse años diciendo que esas son mamadas], o bien, una mirada cálida y el agradeciemiento sincero de un rabanito galopando de alegría.
Hay que correr el riesgo. Y hay que correrlo porque los pocos o muchos buenos momentos son los que hacen que la vida valga la pena.

Anda ya, de todos modos no serás eternamente feliz ni vivirás en un orgasmo contínuo, qué le haces a la mamada.

Y mientras ustedes boicotean la celebración del amor que canta el cenzontle, ya me tracé, luego de chico putazote contra un buzón, el más que firme propósito de Ponerme Mamey, así, con sus respectivas mayúsculas.



Ningún buzón se vuelve a pasar de verga.