Pinches chilangos

28 de agosto de 2007

-¿Cómo fabricas un chilango teniendo a un argentino?
-No, ps no sé
-Le pones tantita mierda ¡y listo!



Antes no entendía porqué los chilangos son tan odiosos. Realmente sigo sin entenderlo, a pesar de que tengo muy buenos amigos chilangos que no son tan pinches odiosos como la gran mayoría, pero que no pueden negar sus raíces.

Según la concepción del resto del país (los chilangos le llaman "provincia" y vieras cómo se les hincha el culo cuando lo dicen), un chilango es cualquiera que viva en la ciudad de méxico o DF. Los nativos de la cd de méxico o DF dicen que los chilangos son los otros, es decir, los que llegan de otros estados de la repúplica a habitar la Gran Ciudad... cof cof...

Aquí manejaremos la primera descripción: un chilango es un habitante de la ciudad de méxico o DF. Punto y se chingan.

Si eres un lector de otro país (por fa, déjame adivinar: Perú), el consejo más práctico que puedo darte para identificar a un chilango, es que pongas atención a su actitud: siente que lo puede y lo sabe todo. Podrás diferenciarlo del argentino porque el chilango es feo, naco y a los meseros les dice "oiga, joven..."

¿Porqué sienten que lo saben todo? Ah, es simple. En chilangolandia, todo mundo compite contra todos: a ver quién es el más inteligente, el más letrado, el más fuerte, el más hábil, el más pirata, el más chingón. La mayoría son una bola de pendejos, claro está, pero sus egos afirman toditito lo contrario.

Sus egos, por cierto, son tan grandes que cuando les dices "pinches chilangos" ellos entienden "quiero ser como tú" y si les dices en broma "quiero ser como tú" se sienten diositos.

Creen que lo pueden todo porque en su pueblo suceden muchas cosas. Es el centro del país y es lógico que ahí se tomen decisiones que afectan al resto de sus compatriotas. Pero no las toman ellos, los chilangos promedio, las toman los dirigentes políticos. Ratas chilangas de alcurnia, pues.


La especia chilanga se divide en 2 grandes grupos: los que hablan feo y los que hablan peor. Los que hablan feo viven al sur (creo) y van a plazas mamonas a tirar rostro, y los que hablan peor bailan muy a gusto con la música de los sonideros, en especial La Changa y Polymarch. Entre ellos tienen otras subdivisiones pero no vienen al caso: a fin de cuentas todos huelen igual.

Tienen una obsesión con el mar, que la verdad no entiendo. O igual porque he vivido 19 años a 40 minutos del mar es que me parece tan estúpida su reacción al ver tanta agua al frente. Quedan apendejados por la impresión pero tan pronto recuperan la conciencia, se ponen las gafas oscuras y se sienten como si fueran gringos.
Hilarante, lo sé.
Es tanta su obsesión, que cuando se les bota la canica por no poder salir de la cacerolota en la que viven, crean una playa artificial que se reduce a un montón de arena, hoyos de cemento rellenos con agua y albercas inflables.

Y no es que tenga algo en contra de ellos. Repito: tengo amistades de la especie a los que quiero mucho. Es sólo que esa parte castrante de ellos no me late.

Lo peor de todo es que me han dicho que yo parezco chilango. Un amigo poblano me preguntó si yo había vivido en el DF pues a su parecer tenía toda la facha y hasta el acento. No mamar, el acento. Esa maldición se la debo a JC, quien viene de Neza y que de tantas pedas juntos, me ha embarrado el cántico ñero.

Y desde entonces trato de no estirar tanto las palabras. Y me doy cuenta de cuánto lamento haber perdido mi acento veracruzano. Ya sabes, hablar rápido, a mentadas de madre y sin pronunciar la S. Dicen que los jarochos mentamos tan bonito la madre, que hasta da gusto escucharnos. Yo ya perdí eso, snif snif snif...

Bueno, ya: chinguen a su madre los chilangos.
Yo sólo quiero vendé pejcao con limón, allá en el malecón...