Ni una perra más

Ps, sí, resulta que escribí un libro.
Con el titulazo de "ni una perra más" y la foto de mi Casimiro en la portada, logré sacar a la luz mi primera joyita, aunque no fue tan fácil como pudieran creer: tuve que besar muchos pitos y traseros antes de que uno de los ejecutivillos de Plaza y Janés me dijera: "está bien, está bien, vamos a publicar tu chingadera!" pero ps por fin lo conseguí. A huevo!
¿Que qué trae? no, pues un chingo de vergudeces, no como las mamadas que están acostumbrados a leer. Pero como hoy ando de hueva pa echarme flores yo solito, les dejo el correo que me mandó don José Ricardo Nájera, escritor por el que siento un profundo respeto
De: Ricardo Nájera [******_**@gmail.com]
Enviado el: Sábado, 28 de Enero de 2006 11:04:43 p.m.
Para: canibal
Asunto: Ni una perra más
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Hola, Luis, amigo:
El pasado martes, a la salida del Sanborns al que solía ir con Julia, me encontré con tu libro. Fue extraño porque pensé que no estaría en los estantes sino hasta febrero, según me habías dicho, y por un momento creí que tal vez habías aceptado dar los sobornos que la otra editorial te había pedido. Fue un gran alivio ver el logo de P&J.
Lo llevé a casa y leí más de la mitad en una tarde; leí la otra mitad miércoles, saliendo del trabajo. Cuando lo terminé, le hablé a Carlos y le dije "oye, tienes que leer 'ni una perra más', cómpralo y luego me dices qué tal". Hoy en la mañana me devolvió la llamada y lo único que dijo fue "Ricardo, me debes 120 pesos". Grave error.
Es verdad que te hace falta mucho como escritor, que tu puntuación y sintaxis muchas veces resulta fatal, pero creo que en realidad tienes lo que se necesita para convertirte en un esclavo generosamente remunerado. Y eso se llama "talento".
Me gustaron mucho los capítulos I, II y IV, y los diálogos con Marichú. No me gustó el capítulo III, la intención es buena pero es demasiado abstracto, flirtea descaradamente con lo rebuscado y no hay gran conexión con los demás capítulos. Vaya, es suprimible.
Pero el final es perfecto. Cuando creí que todo acabaría bien en el capítulo V y que me quedaría con ese mal sabor de la felicidad al final del cuento, en el capítulo VI todo se viene abajo y el caos se hace presente. Me gustó ese toque de fantasía en el realismo del diálogo final; quise ser el protagonista cuando Marichú le pregunta: "¿Quieres quedarte?" y se sienta en el banquito.
Mi buen amigo, creo que lo has hecho más que bien. Espero que la obrita se venda y se divulgue entre el público que quieres tener. Yo, por lo pronto, cargo mi copia a todos lados y la ofrezco para que le den una hojeada y luego la compren. Pero esta copia tiene un detalle que no me agrada: no está firmada por el autor. Pronto iré a Cancún para que la estampes.
Y no te rías, mercenario, que esta vez cumpliré mi promesa.
Te mando un fuerte y caluroso abrazo.
Ajúa! Gracias, gracias, maestro [inserte aquí una reverencia]!
Así que ya saben, niñas, vayan y comprenlo, barato barato como la carne de gato! Y sí, incluye los diálogos con la Marichú y hasta unas fotos [pero no en pelotas, snif!] de la susodicha, he aquí una de ellas:

Ah, y pa' quien no lo sepa, el "Carlos" del que habla mi gurú, es el pinchi viejito ese que me cae como patada en los huevos: Monsiváis.



