
Lo chingón:
Viki fue la primera en felicitarme, a las 12:05 de la noche. Gesto hermoso que aprecio como no tienen idea.
Gerardo fué el único que me dio un obsequio. ¿Las cosas materiales no importan? Váyanse a la verga, claro que importan.
JC y yo nos embriagamos en el Tabares, sin poner la menor atención al desfile de putas que no se encueraban. La conversación, como siempre, fue deliciosa. Ese tipo me cae a toda madre.
La nueva niña aries dijo con franqueza que quería estar conmigo ese día y que quería bailar como aquella noche en la que nos conocimos. Yo sólo pensé "gracias, buba, pero ¿cuándo será una mujer virgo?"
El Primo nunca falla. Se presentó en el Melao y se sentó en nuestra mesa, a pesar de que su amiga la piernuda estaba en otra, con los raretes esos.
Chad, broderazo a kilometrazos, me llamó justo cuando estaba en un momento crítico de mal pedo y a punto de lanzarme al asfalto para ser arrollado por una pipa de aguas negras... vaya ironía... pero él lo impidió.
Carmen me envió una postal vía email. No supe qué responder en ese momento, ahora sé que a veces basta con un "gracias."
Lo culei:
Chiquita canceló su asistencia.
Gerardo no pudo cambiar su descanso e irse a empedar con nosotros.
La patrulla que nos detuvo no nos maltrató, nada de macanazos, ni cachazos, ni nos pidió soborno alguno. Ni siquiera nos hablaron con palabras altisonantes. Enorme decepción.
Las morritas que invitamos al Melao fueron tan aburridas que preferí irme a platicar con mi pito al baño, y salí cagándome de la risa por sus ocurrencias.
La pampers no mensajeó preguntando qué pedos con la huaracheada. Era lo mínimo que podía hacer y no lo hizo.
Mia ni se acordó.
Harry Potter se abrió a la chingada y me dejó sin transporte, jojojo, lo cual a su vez fue chistoso porque alguien [que no era yo] tuvo que tomar un taxi y llegar por su cuenta hasta el antrajo al que fuimos.
Descubrí que V es algo fácil. Una chela es más que suficiente para detenerla a platicar sin conocerla. Con dos, te la llevas al Cotty y se deja meter mano sin ningún problema.
Creo que gasté demasiado dinero y que el mesero del tabares nos infló la cuenta. No sé, estaba demasiado ebrio como para poder recordarlo.
Oficialmente tengo 26 noches encima. Me quedan menos de veinticuatro horas para planear una muerte digna. Espero hacerlo bien.
Hace un par de años, en este mismo blog, pedí como regalo una mujer con perrito. Hasta ahora, el regalo me ha sido negado.
¿Y qué sigue? No sé, ¿one more solo?


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