miércoles 29 de junio de 2005

En mi mundo perfecto sería erradicada la estupidez. Y tal vez no solo en mi mundo, si no en el mundo de cualquier persona que se sepa poseedora aunque sea del sueldo mínimo de sentido común.

Me caga la falsa modestia. Coño, la falsa modestia es la hija legítima de la estupidez. En mi opinión, es uno de los defectos más castrantes que puede tener una persona porque el que alguien me diga "mírame, soy un chingonazo por que hice esto y esto y esto.." con el único fin de obtener un halago al cual responde con un "oh, gracias, pero en realidad se lo debo a..." o con un "no, no es para tanto", me hace perderle instantáneamente el mucho o poco respeto que pueda sentir por él o ella. Y si algo me gusta sentir por alguien [quien sea], además de un profundo cariño, es respeto.

Prefiero escuchar la tierna cantaleta del soberbio que se siente invencible, inalcanzable y único, que las peripecias verbales de esas ratas extrañas que se cuelgan un letrerito de humildad con tal de no ser tachados como mamones presumidos. Sáquense a la verga, sarta de pendejos.

Yo adoro la egolatría. Mierda, corrijo: yo amo mi egolatría. Conozco mis chocomil virtudes y mis chocomil defectos y no tengo ningún problema en presumir a los primeros y cagarme en los segundos.
En mi mundo perfecto, la gente te diría a la cara lo vergas que son y no se preocuparían por demostrártelo ni por buscar tu mínimo reconocimiento, es más, ni siquiera por humillarte: lo harían simplemente porque tal ejercicio produce placer. Pero al falso modesto lo que le produce placer es rechazar el halago, alimentar secretamente el culto que se rinde a sí mismo y negar, así le estén pellizcando las pelotas con unas pinzas industriales, que se ama desesperadamente en la totalidad de su universito de cuatro por cuatro.

Y toda esta mamada de la falsa modestia viene al caso porque hace unos días, en un ciber que visito porque queda cerca de mi casa, tiene aire acondicionado y me cobran 15 varos por dos horas, el gordo propietario del changarrito tuvo un despliegue de la misma, sintiendo que impresionaba a los presentes con sus rebuznidos a todo gañote pero sobre todo que impresionaba a la morrita que no pasaba de los 16 y a la que yo no le podía quitar de encima la mirada a sus chichitas recién salidas.

La niña lo conoce y no le hizo mucho circo, estaba más ocupada en tararear a Ricardo Montaner y en revisar su correo. Yo a punto estuve de decirle "pensé que estabas gordo por tanto tragar, pero ya ví, cabroncete, que estás relleno de puritita pendejez". Pero no lo hice. Una mirada de reojo bastó para darme cuenta de que si lo hacía, corría el riesgo de que el gordo se encabronara y me pusiera una putiza de antología con sus quinientos kilos de furia. Así que tuve que apechugar que, efectivamente, no vivo en mi mundo perfecto en el que me madreo a todo el que me caga los huevos y en el que las niñas, luego de presenciar mi indudable victoria, corren ansiosas a hurgarme la bragueta para encontrar tremendo animalón que las hace desmayar de asombro y alegría.
Cha!

Todo eso me hizo sopesar la idea de regresar al ciber al que solía ir hace unas semanas, uno que visitaba por que la niña que me atendía era una gordilla preciosa de labios carnositos y pechugas propias para el reposo de mi cabecita [tome el lector el sentido que más le plazca] y que dejé de frecuentar porque la cambiaron por una ballena que está más prieta y fea que yo.
Y el problema no fué que estuviera gorda, prieta y fea, sino que todo indicaba que quería chuparle el tuétano a mis huesitos y yo soy de la idea de que feo, feo, pero jamás seré wey de una perra que esté más fea que aquí su servilleta. También tengo mis límites.
Chíngales, ahora que lo releo, ¿cuántas viejas habrán pensado lo mismito de mí? brrrr!!! A este pinche paso no voy a salir de pobre, me cae de madres...

Nah! mejor encuentro un ciber en el que no haya fauna de ninguna de las dos especies y pueda tirar rostro sin ningún problema. Además, si regreso al ciber de mi ex pretendienta, lo más seguro es que a la primera visita me meta en una de esas cabinitas privadas, me baje mi pantalón y me chupe mi pilín! nel, ni madres! aún tengo no ando en los extremos de la urgencia [pero la tendré en cuenta para cuando llegue a ellos, juar!].

Cha! mejor regresemos a nuestro tema.
Posiblemente, algún día, le encienda una veladora a algún santo, me compre una Livestrong o marche en silencio por la paz; posiblemente, algún día, obtenga por voluntad propia un disco de OV7, UFF o una recopilación de los éxitos de Maná, pero Buba no quiera que me convierta en uno de esos animalejos pervertidos que se cuecen al hervor de los halagos pero que se niegan a aceptarlo. Eso sí que me callaría el hocico culeramente, aunque andaría feliz por ahí con mi letrerito de "mírenme, soy bien modesto" o como dirían los batianos: "ay, que modesto soy!"

Coños, qué carajos!, ámenme, díganme lo chingonete que soy aunque ya lo sepa, porque de vez en cuando y a pesar de que todos sabemos que soy una puta de precios accesibles, también necesito escuchar, snif!, un "te amo, cani, nunca te separes de mí! eres lo máximo! nunca cambies! eres hiper mega cool! cero hipocresía contigo!" y cositas por el estilo... Jojojo!
Digo, ¿no? Oh, chingaos!

jueves 23 de junio de 2005

El post de hoy está A Q U I

Viki me invitó a escribir un post en su blog. Esa es una idea que ya había llevado acabo hace más o menos un año, si mal no recuerdo, con el blog de Aethra [Lo Mejor de Todo] cuando ella escribió un post en este sagrado pozo en el desierto y yo escribí uno en la intimidad de sus alcobas.
Me agrada la idea. Me hago publicidad en otros blogs y obtengo más lectores que están dispuestos a pagar las groseras cantidades que cobro para que puedan leer aquí ¿Alguien más quiere que escriba un post en su blog?
Escucho ofertas!

domingo 19 de junio de 2005

Apenas ayer escribí esto:

Hace un calor de la mierda.
Sí, ya sé que es cagante ponerse a hablar del clima y los grados celsius y demás mamadas aburridas, pero este calorcito lo amerita porque me cae que me calcina los huevos.
Las hormigas se apoderaron de mi cama hace unas noches. Hijas de puta, ¿creyeron que dormirían fresquecitas mientras me picoteaban las patas? pues se la pelaron! Bueno, aunque hay que admitir que por un par de noches sí fuí su puta...
A pesar de ser un insecticida que puede usarse sin riesgos como enjuague bucal, el Raid Casa y Jardín® hizo un buen trabajo alejando [que no matando] a las carnívoras culeras. Y con eso, ya dueño de vuelta de mi camita, hasta tiempo tuve de confesarme en sueños que amo a la chapaneca de Sears, una flaca que fué mi vieja y que por cuestiones que a ustedes no les incumben, nos alejamos y regresamos algunas veces, creando en quien les provee de mierda escrita, un trauma tan grande como el culo de sus madres.

Disculparán el lenguaje tan vulgar. Es la calor. Con este calor uno puede tomar sin pesos de conciencia un cuchillo y ponerse a matar, ya de perdida, a las gallinas del vecino. Yo una vez lo hice. Perseguí por todo el corral a una gallina que nunca se dejó coger. Puta señorita apretada con aires de dignidad. Y me salió arisca, más que la mula. Y ahí me ven corre y corre como pendejo detrás de mi amante en negación. Y la alcancé. Y la hice cachitos como a un rompecabezas inverso.
Pobre, murió virgen, sin probar mis carnes.

No contaré mi historia con la mula. Esa es como para las épocas de frío, no las de calor. Aparte, mi pudor no me permitiría revelar los secretos que le dije a esa animalita tan linda y gentil.

Pero estábamos en que es sábado y hace calor.
Mis vecinos, los tepos con trayectoria envidiable, ya sacaron sus bocinas y sus cumbias a la calle, para beneplácito del público en general. Las paisanitas de la cuadra se han reafirmado el copetito y se han envuelto en sus mejores garritas pa'l baile de las diez. Irán hermosas, radiantes, unas con la esperanza de encontrar al amor de su vida en una bodega atestada de alcohólicos, y otras, simplemente a ver quién les mama la panocha, sin mayores compromisos.
Una banda local amenizará el numerito. Pinche mil paisanitos con la verga parada zorrearán a las paisanitas. Las sacarán a bailar, lucirán sus mejores pasos, dirán sus mejores frases baja-calzones y, si tienen suerte, no dormirán solos. Cogerán nadando en el sudor que te exprime este puto calor de mierda.
Las chelas en esos antrajos olvidados de Dios, son tremendamente sobrevaluadas. Una lata te sale en veinte pesos. Lo mismo los refrescos. No, si los pobres también nos damos nuestros aires de pudientes, al menos los fines de semana.
Puedo hacer tales afirmaciones porque yo, alguna vez, estuve como buen paisa buscando un refugio dónde esconderme de mí y de los mafiosos que me perseguían a tiros. No llegué al extremo de usar los pantalones de mezclilla morados, las camisas de cuadritos y los botines relamidos con baba de perro, pero estuve ahí, con mi rebozo y mi traje regional, ataviado con joyas que me heredó mi abuela y algunas de mi madre.
Mis tepos estuvieron conmigo, como siempre, en las buenas, en las malas y en mis trances autodestructivos. Yo argumentaba fantasías acerca del calor, la luna y los signos zodiacales. Ellos gesticulaban condescendientes pero sus palmadas en la espalda siempre se firmaron sinceras.
Ahora mis tepos decidieron estar dispersos por el mundo. Me gustaría decir que lo hicieron para predicar el evangelio que tengo en el corazón, pero tanto ustedes como yo sabemos que eso es solo responsabilidad mía, no de mis achichincles. Se han ido por ahí y hoy no tengo con quien compartir este six de Sol. Y estupidizarme en soledad con agentes externos, no es lo mío. Me gusta ponerme idiota, sí, pero solo con mis melancolías pendejas y mis suposiciones acerca de si ella me vió ese día, cuando iba parado en el camión y luego era a mí a quien buscaba con la mirada, en una ocasión posterior.
De ahí en fuera, prefiero regalarle mis cincuenta y dos pesos a los tepos con huaraches cumbieros que terminarán roncando como osos, tirados a media calle, sin un centavo en la bolsa y con una caguama a medias.
Bonito el futuro que me espera.

Decía mi abuelo que un aguacero debería poner fin a todos estos años de sequía, arrasar con los cadáveres y enviarnos a una Virgen en el cielo que nos platique de las catástrofes que nos esperan. Una que cumpla sus promesas. Una que se ajuste a nuestros caprichos. Y hoy, luego de cocinarme a fuego lento para consumo y diversión de quién sabe quién, no puedo estar más de acuerdo con él: necesito un aguacero y una Virgen.


Anoche llovió. No fué un aguacero comparable con el diluvio pero al menos refrescó los ánimos.
Y ya que mandó un intento de aguacero, ahora el cielo solo me debe un intento de virgen. No hay pedos, sé esperar.

miércoles 15 de junio de 2005

Como era? Juar Juar?


Pues asegún las malas lenguas y el tremendo letrero que pende triunfal en el blog del sumo sacerdote de la Santísima Iglesia de Batio, léase Chango#100, resulta que jaquearon dicho blog, luego de que publicara un excelente post mofándose, al más puro estilo batiano, del concursito ese de la Miss Bloguita.

Antes de que se lo enchufaran por el chiquilín y de publicar dicho post, la rana sabia le envió un bastón literario y él, a su vez, se lo envió a sus blogamiguis y a quien escribe estas líneas.
Así que, a manera de más sincero pésame [aunque todos nos sospechemos que se trata de un autosecuestro], procedo a contestar el dichoso bastoncito y a perpetuar la cadena que a lo mejor a alguien sí le resulte útil.


Número de libros que has tenido.
Veamos: 4 en primero, 4 en segundo, 5 en tercero, 5 en cuarto, 5 en quinto, 5 en sexto, como cien en los tres años de secundaria [que por cierto pesaban de la verga] y algunos en el bachillerato [solo recuerdo unos de lectura y redacción y uno de química, del pinche Chencho]. Eso suma como 128 libros leídos a la de a huevo.
Estás atrapado en Fahrenheit 451, ¿qué libro te gustaría ser?
Qué chingados es Fahrenheit 451?
¿Alguna vez te enamoraste de algún personaje de ficción?
Sí, de Candy. Y aún tengo sueños húmedos en los que me la cojo después de madrearme a Anthony.
¿El último libro que compraste fue?
El llano en llamas, de Rulfo. Y de eso ya tiene un puteeeeeeeero... Andaba con que me iba a comprar uno de Gabriel García Márquez, movido solamente por un comentario que Carmen me hizo diciéndome que escribo como ese wey; yo, la verdad, jamás lo he leído.
¿El último libro que leíste fue?
Completo? Creo que uno de Krishnamurti, en uno de mis intentos por alcanzar de nuevo la perfección.
¿Qué estás leyendo actualmente?
Una biografía de Chaplin escrita, al parecer, por un fan suyo. De hueva.
Cinco libros especiales para tí.
He leído muy poco, soy un mexicano promedio. Pero de buenas a primeras recuerdo haber leído con gusto el Tao Te Ching y Diario de Ana Frank. El cuento del llano en llamas, de Rulfo, es el único que cuando lo vuelvo a leer me eriza hasta los pelos de la nariz. Rulfo era una verga y bien parada.
¿Que libro esperas con ansias?
Francamente, ninguno.
¿Qué libro me regalarías?
A tí? no mames! te regalaría unas chelas...
¿A quien le pasas el bastón y por qué?
A Mia Porque es una amiguis que me acepta como soy y siempre me dice que valgo mil y que soy bien rebelde cuando me quiero enamorar y cuando no sigo a los demás.
A Viki Porque a pesar de que se besuquea con un niño de hospicio [uno que se robó del DIF], sé que en lo más íntimo de sus fantasías se imagina que lo hace conmigo.
A Huevo Porque ese cabrón ha leído el mismo número de libros de ficción que puñetas me he hecho en mi vida, así que creo que debe tener algo qué decir.
A Niño Ingenuo porque no sé si ese wey lea algo aparte de los Libros Satánicos y los ingredientes en los champús cuando está cagando.
A Chad para ver si así escribe algo en su puto blog, el muy huevón!


Y, como dijeron los Gallagher en el Be Here Now, si hemos olvidado a alguien entonces no es lo suficientemente importante.
Ya dije.

lunes 13 de junio de 2005

Niñas, con la mala noticia de que este papichulo está en pleno desempleo [snif!] y preparándose para un concursito en el que se verá si tiene talento o los jueces son racistas...

Tengo algunos posts inconclusos, prometo que pronto postearé [y lo más seguido que pueda] porque las tengo muy abandonadas y sin comer. Ténganme paciencia, princesas, solo un poco más de paciencia...

Besus!

jueves 2 de junio de 2005


-eso, mijo! sonríe pa' la cámara! ay, qué bonito está mi bebé!


Mírenme, esa cosa con sonrisa soy yo a los tres años. Lindo, ¿no?
A esa edad, ignoraba por completo que me rebanaría media sien con la esquina de la base de una cama y que me clavaría un diablo de bicicleta en la pata izquierda por hacerla de bici-acróbata. Ignoraba que tres años después de estar ahí paradito sabría lo que es el amor, cuando mi cucharoncito latió como burrito sin mecate por Olga, mi primera Olga, y que tendría el primer soundtrack para martirizarme: "Esa cobardía" de Chiquitete.
No tenía ni puta idea de que aprendería a andar en bicicleta gracias a un tipo que no era mi padre, un wey bien pinche peludo al que le decíamos La Changa y mi madre le decía Tatú, ni que tendría un carrito deslizador hecho con una tabla y unos baleros y que la mentada tablita la conservaría por 15 años.
Lo básico en mi vida a esas alturitas, no pasaba de esperar a que mi hermano mayor regresara al mediodía y admirarlo por ya ir a la escuela. Mis días se iban en jugar con una perra que teníamos, La Canica, y jugar con unas morritas piojosas que vivían frente a mi casa, unas que siempre iban a preguntar la hora con su clásico "que dice mi amá que qué hora es?". Y a mí me costaba un huevito eso de leer los relojes de manecillas. Puto segundero que siempre me hacía creer que era otra hora.

Jeje, la neta es que es la única foto en la que me gusto y tenía ganas de exhibirla, bien pinche orgullosote de que alguna vez tuve carita de niño feliz, nada groncherito ni nada sicótico... aaaaaaah, hasta como que quiero chillar... snif!