Princesas, ya esta listo el Capitulo 3 del Cuentalo.
Pasen a leer que lo escribio aqui su papirringo!
Quiero leer las mamadas que escribe el Canibal en el Cuentalo Tu!
Disculpen la falta de acentos, pero esta chingadera de teclado es inconfigurable...
martes 31 de mayo de 2005
viernes 27 de mayo de 2005
Puso "Paranoid Android" de Radiohead, suponiendo que la atmósfera de la cancioncita era de mi agrado. Aprecié el detalle [siempre lo hago] pero no puedo evitar sentir una tremenda hueva con esa rola. Sonríe, muchacho, sé amabale, lindo y afloja las mandíbulas.
Pensándolo bien, no fué tan raro que a la primera le diera por hablar de sexo. Sexo, sexo, sexo. Tal vez creía que había que acortar rápidamente las distancias y evitarnos los rituales de trámite. En otra situación, y lo juro por mi madre, me cae que lo habría agradecido, pero este era otro pedo, no un simple para las nalgas y abre las piernas que tengo hambre.
Recordé entonces que Yameli de puta no la bajaba. Lo mismo Adriana y la Lupona. Recordé que no hacía muchos días estaba yo entre ellas como vieja de lavadero intercambiando chismes y con la sospecha latente de que me consideraban una perra, puto o, bajita la mano, un afeminado. Me divertía en ese momento y me divierte ahora que lo recuerdo.
Pero, regresando a mis asuntos, no había mucho por deducir. Si esta morra era una facilona y me daba las nalgas, lo único que podía hacer era tomarlas, lavarme el pito y regresar sonriente a mi vida como claramente lo dicta la Biblia masculina de procedimientos prácticos, en el capítulo uno, versículo uno.
Había cervezas en el refrigerador. Eran gabachas. En cuestión de fermentaciones, siempre votaré por lo nacional. Tengo alma de albañil, ni pedos, y el alcohol que proviene de otros lados nomás no es lo mío. No es el nacionalismo pendejo que abandera a un porcentaje vergonzoso de este país. No. Sino simplemente la selección natural que hicieron mis papilas gustativas hace unos años. No hay más. Aparte, me caga la fracción nacionalista o patriótica o como chingaos se llame. Aunque cualquier ismo es digno de pena ajena, considero al orgullo estúpido por una cultura nacional, algo aún más ridículo. Métanse, pues, por el culo su culturita milenaria y sus aburridos programas de televisión y déjenme vivir en paz y morir tranquilo.
Decía que había cervezas gabachas. No recuerdo la marca, tal vez eran Bud pero no puedo asegurarlo. Me dió una. La tomé con mucha tranquilidad mientras escuchaba que si el orgasmo por aquí, que si el semen por allá y cosas por el estilo que obviaban que debía sacarme la verga, ponerla de cuatro y clavársela hasta la garganta.
Pero soy un animal extraño. Casi una pinche atracción de feria de pueblo. Veinte pesos por verme, iva incluído, sería lo justo. Preferentemente en temporada de carnaval.
Me hice pendejo un rato con eso de la conversación cachonda. Moví mi curiosidad por saber los detalles de lo que había en su cabeza con la idea de que ella, de algún modo, estaba canjeando el juego previo por esa mierda de plática. Y aunque en un principio mi demonio no sonreía, minutos después no le quitaba la fingida mirada lasciva de encima.
De perrito. Si, puede tragárselo. No hay bronca por las invasiones traseras. Vocabulario soez. Disposición total para un trío. Amante de los vibradores. Cumplidora de fantasías. Zoofilica fallida. Masoquista en potencia.
El Deveritas se habría sentido ante un oasis en el desierto, de haber estado en mi lugar, pues por unos meses la estuvo perreando aferradamente y con un interés que rayaba en lo obsesivo, pero de ley lo mandaba directito a la chingada y con la cola entre las patas, pues si algo siempre fué bien sabido, era que esta morra carecía de corazón para propinar patadas en el trasero. Las mujeres, según él, cogen con quien quieren, no con quien deberían.
La situación fué de menos a manos cuando, en un volado mental, eché a la suerte si debía o no empiernarme con la susodicha. Realmente no estaba convencido de querer hacerlo. Había cosas que me indicaban un sí pero muchas otras subrayaban el no.
A la mierda! me dije y la tiré en el sofá, callándole la boca con la lengua. Sonrió. Enroscó su lengua con la mía y ahí quedé.
La jornada no fué nada fuera de lo normal. Creo que me prometió demasiado con toda la basura que me dijo. Esperaba más incendios ilegales y gente corriendo despavorida con el cabello envuelto en fuego, desesperados, buscando a sus hijos y apagándose las llamas; pero no pasó de un simulacro controlado, con agentes de seguridad, un camión de bomberos y procedimientos de rutina.
Abúrreme.
Maldita. Me hizo extrañar las mieles que la Ramona me dió a probar, allá en el noventa y tantos, cuando tanta ignorancia y estupidez en fila valían la pena. Qué tiempos aquéllos!
Nos metimos a empujones a la cama, doblándonoes de la risa porque había entrado de contrabando. Pendejada innecesaria porque, de haber querido, pude haber pasado a la sala y decirle a sus padres que estaríamos haciendo tareas y tampoco nos habrían molestado en un par de horas. Pero no. El chiste era que fuera ilícito, a escondidas y a mediodía.
Teníamos, a lo mucho, quince años.
No recuerdo cuánto tiempo pasé entre sus piernas, pero fué bastante. Aprendí con ella las cosas básicas del buen sexo: haz lo que quieras, todo se vale, todo se puede, todos contra todos. Y nunca había usado mi lengua para otra cosa que no fuera hablar como cotorra con una pila alcalina atravesada en el culo. Ella me enseñó a usarla sobre ese nudo de piel que escondía entre las piernas. Instrucciones breves y precisas: aquí sí y aquí no. Punto.
El tiempo voló y después de cuatro orgasmos justamente repartidos y con las quijadas cayéndosenos, salimos de su habitación.
-Hola, señora, buenas tardes!
-Eeehmm... a qué hora llegaste que no te ví?
-hace un rato, señora, hasta la saludé y ni me peló
-sí? perdón, es que estaba muy entretenida en la cocina, porque fíjate que esta porquería de estufa se niega a trabajar...
Sonrisas cómplices. Plan ejecutado con éxito.
Un par de días después, nos encontramos de nuevo en los pasillos de la oficina. Iba por un café que la secre presumió como importado y de gran calidad y que, finalmente, a nadie le gustó porque sabía a miados, no a café.
No le conté a alma alguna lo que había sucedido entre ella y yo y no por que sea un caballero, esas son mamadas, sino porque no era algo de lo que pudiera sentirme orgulloso, pues ¿qué méritos tiene revolcarse con alguien con quien es seguro que suceda? ninguno.
Me dí cuenta de que aquel viejo sentimiento de querer enamorarme de la manera en la que sé que puedo hacerlo, no había desaparecido. Seguía necesitando la camaradería femenina y el sentir unos pechos que me abrazaran por la espalda, diciéndome que no hay porqué preocuparse, que todo estará bien... mentiras como esas.
Necesitaba saber que había alguien que al recordarme se le dibujara una sonrisa, como si ignorara que a fin de cuentas nací solo y encuerado. Maldita necedad de depender.
Encendí un cigarrito, me escabeché el café y me quedé como buen pendejo viendo las letritas en mi monitor, bien pinche resignado y rememorando a mi Ramona, ah, qué frutita de quinceañera...!
-oye, y te la jalas?
-pues... a veces... cuando me acuerdo de tí!
-eres un cerdo!
-jojojo oye...
-dime
-y tú... te dedeas?
-oh, claro que no!
-jajajaja eso ni tú te lo creíste!
-oh, pues! no sabes que las niñas buenas no hacemos esas cosas?
-mentirosa!
-jeje, sí, lo confieso... a veces me doy mis masajitos
-a veces? si tienes el dedo todo hinchadote!
-jajajaja mamón!
-crees que nos escuche tu mamá?
-no, está en la cocina peleando con el refrigerador o la estufa, alguno de esos
-mmm.. no vaya a ser la de malas que nos caiga de sorpresa y luego qué le digo!
-tú no te preocupes: te aviento por la ventana cuando se escuchen sus pasos por las escaleras
-pésimo plan, porque voy a gritar cuando caiga en el patio
-no, no, no, no vas a gritar: te vas a aguantar como los meros machines
-te aviento pa' que veas que no son enchiladas?
-mmmm.. mejor házme de nuevo eso que me hiciste hace un rato...
-qué? lo del remolinito con la lengua?
-ándale! eso!
-jojojo no, porque luego haces muchos ruido con tus gemidotes
-anda!
-mmm... bueno, pero solo si tú me lo besas también
-ya no se te va a parar
-aaaaaah, que no? me canso, gansa! cuánto apuestas?
-a poco sí? ay, no te creo!
-jejeje es que comí muchos mariscos antes de venir
-jajajaja eso explica porqué te huele tan cañón!
-házte pa' allá, vieja bruja, acabas de perder tus privilegios...
-jajajajaja! nuuuuu, papito, no me dejeees! jajajajaja!
-Diosito, dónde vine a caer!
lunes 16 de mayo de 2005
Con la siguiente muestra de mediocridad absoluta quedan confirmadas, al menos, tres cosas:
1.- Mozart, Bach, Beethoven y Kalimba me la pelan.
2.- Si los Los Perros Cuadrados dependerán de mis talentos, no pasaremos de la quiebra.
3.- Necesito, urgentemente, unas clases de música. Vino Eugenio Toussaint a casi-prometer que pondrá una sucursal de Fermatta en este pueblo. Yo no supe si creerle o no, pero ya veremos...
He aquí la evidencia oficial de mi primera obrita musicalizada [mueran por mí!]:
[asústame, calzón!]
Ok, sé que es sosa y aburrida, pero ¿acaso no la cagó un chingo de veces el Edison antes de crear la bombilla eléctrica? Bueno, pues hagan de cuenta que estoy en mi primer bombilla...
domingo 15 de mayo de 2005
Movido por esa necesidad de reconocimiento infinito que habita en mí, consulté con mis cuatachos de Statcounter si a estas horas de la madrugada (02.00am) hay lectores que, al igual que yo, no tengan algo mejor qué hacer que checar si por fin se me hincharon los tanates y escribí algo, y grande ha sido mi sorpresa al ver que sí, efectivamente, hay gente que tampoco tiene una vida y está, ahora, domingo 15 a las 2 de la madrugada, entrando a esta mierda de blog.
Así que este post es para ustedes, mis queridos desvelados, con la condición de que, por el amor que le profesen a su madre, dejen un comentario, que es el alimento principal de todo bloguero.
Y aquí cabe aclarar que mi constancia es directamente propocional a los aplausos recibidos. No soy cualquier puta, también tengo mi precio.
Así que tómense el tiempo y comenten, comenten mucho y háganme sentir feliz y leído, va? es un trato?
Ok.
Y ya que estamos hablando de los desveles, hablemos de los que, como este, poco valen la pena. Mírenme, estoy sentado a 30 minutos de mi casa, leyendo a Maddox [es un decir, porque mis nociones de inglés son miserables] y actualizándome en la única tira bloguera que vale la pena: Caballo Negro. Ustedes están leyendo esta chingadera.
Ignoro por completo qué es lo que yo mismo podría buscar en mi blog a estas horas porque, por ejemplo, las mañanas pintan bien para leer algo cachondo; los mediodías, algo sangriento; las tardes, algo melancolicón; las noches, algo cachondo y sangrientamente melancólico. Pero las madrugadas, ¿las madrugadas pa' qué vergas están hechas?
Yo nunca he sido un vampiro ni tengo inclinaciones por serlo. Me gusta la noche hasta por ahí de las 12 o 1, pero después su declive me destantea cañón. La madrugada no sirve para nada, excepto para coger, cosa que sobra decir pues ni ustedes ni yo estamos lo haciendo.
Je, je... en madrugadas como esta, en vez de escribir, me sentaba a comer mierda con mis compas. Hoy hice la excepción.
Corrí como un demente y encontré una mala trinchera dónde guarecerme. No llovió. No hubo melancolía. No hubo repalpitaciones ni nada por el estilo. Así que no hay daños qué lamentar.
Releo los párrafos anteriores y me doy cuenta de que tengo un verguero de sueño. Estoy bien pinche incoherente (y eso que no estoy pedo).
Cha! Las madrugadas, al menos lo he descubierto ahora, tampoco sirven para escribir...
Aplaudan mis burradas y les prometo un post decente. No puedo prometerles más.
martes 10 de mayo de 2005

Luego de muchos días de abandono al bonito ejercicio de visitar [y leer, claro está] blogs, me encuentro en el de mi compa Chad con que una empresa dosificadora de drogas infantiles está utilizando mi imagen sin mi permiso. Eso emputa [entiéndase, pues, en el sentido de querer golpearlos, no en el de querer arrodillarme y besarles sus pilines], pues no conformes con usar mi [hermosa (según mi madre)] imagen, se atreven a llamar al producto "Paleta tipo huesito" haciendo burla del ornamento, cha!, qué digo ornamento, Símbolo de guerra que los caníbales cargamos con harto orgullo en nuestros perfectos bucles de keratina.
Estos tipos, con toda la intención de iniciar a las infantas en el hermoso y obligatorio arte del buen mamar, procuraron un diseño perfecto que cumpliera con los requisitos que, para desgracia de muchas de ustedes, niñas, las Tutsi-pop no cumplían: tallo y cabeza en la misma paleta.
¿Y qué mejor forma de incitarlas a meterse a la boca semejante manjar, que la carita sonriente y putete de un servidor? Ninguna, lo cual comprueba, modestia aparte, mi teoría acerca de que los negros semos feos, feos pero irresistibles [tan es así, que mi compa se vió subliminalmente forzado a comprar la golosina, chupar el huesito y escanear la envoltura, jojo!].
Todo ese pedo de las paletas, me recuerda a la secundaria y la escenita de ley en la que haciamos gestos de dolor cuando nuestras compañeritas succionaban o, oh, Buba!, mordían con crueldad las tutsi o las de hielo. Juar! de las pocas cosas rescatables de mi adolescencia...
Bueno, a todo esto solo un favor: si quieren usar mi imagen ya sea para envolturas de paletas tipo huesito o cualquier otra cosa que necesite de mi preciosa estampa para causar impacto [ah, cabrón!], nomás avísenme, no sean culeis, por lo menos para postearlo, ya que al parecer jamás viviré de regalías... snif!
Jejeje lo mismo aplica si quieren piratearse las frases domingueras y chistosas que escribo en esta letrina hedionda, tal como lo hace cierto psicótico para conseguirse jainitas. Bueno, al menos John ha confesado cabizbajo [gracias a mis judiciales técnicas de tortura y expansión de la memoria] haber cometido tales delitos contra mi egolatría.
Ah, y cambiando radicalmente de tema, hoy, como todos sabemos, es el Día de las Madres.
Según sé [y conste que admito que puedo estar muy pero muy equivocado] la conmemoración del día fué creado para evitar que las putitas sesenteras o setenteras usaran la píldora anticonceptiva y anduvieran, horror al crimen!, cogiendo como animales salvajes sin el alma que diosito Bimbo les regaló. Hasta mandaron hacer una estatuita como recordatorio de lo bonito que es el, snif!, amorcito maternal.
Yo tengo una madre. Me educó como pudo y ya pueden ver el resultado, pero bien dicen que echando a perder se aprende y ahora mi hermano menor goza las mieles de una madre que no está tan apendejada como en sus inicios.
Cha! esa es otra: la imagen de la madre perfecta, a la que hay que darle todo el amor del mundo y dedicarle cursilería y media en tarjetas de 50 pesos, me parece de la verga, al menos para mi situación. Mi madre, francamente, la cagó al educarnos. Cometió una sarta de errores garrafales que ameritaban que el DIF nos llevara a sus refugios y terminaran por arrancarnos la infancia al dejarnos arrinconados en sus sótanos. Jeje, gracias al cielo no sucedió y ello evitó que nos convirtiéramos en algo peor de lo que somos ahora...
Y es que siempre es así: nuestros padres, con tal de no cagarla en lo que sus padres la cagaron, terminan por cagarla por otro lado, heredándonos la estafeta de una cagadera que parece no tener fin.
Y lo más feo de todo es que sé que si llego a tener descendencia, también la voy a cagar. Jojo, aquí cabe un paréntesis chingón: en una plática hace no más de una semana, la flaca [quien está embarazada] me decía que cuando vaya a ser papá, parecerá que seré yo el embarazado, porque así le está pasando a su wey. Le pregunté en broma que si habrá alguien que quiera tener un hijo mío y me dió el sí más dulce [o no sé si fué la mirada o la sonrisa o no sé qué vergas!] que he escuchado en mucho, mucho tiempo... ay!
Ok. pues desde aquí mando un cachondo abrazo a todas las mamacitas que tengo el gusto de conocer y/o leer y/o saber que existen: Mia [me hago dos al día en tu honor y ya estoy todo pinche ojeroso], Viki [Mamichula, lástima que le pertenezcas al cabeza de rodilla y que estés tan lejos! besos al monito!], Yankz [cosssita! ya puse a trabajar a mis demonios para que te caiga dinero del cielo y vengas a estas tierras], Carmen [ya ni te acuerdas de que existo, pero pues así son las hermanas que dios me dió.. snif!], Maruka [anda, no seas así, qué tanto es tantito?], Rox [jejeje, resultó que sí existe el Señor Rosa!], AMVM [cuando vienes por aquellito? Cha! no dejaste mensaje, méndiga... ya te pareces a... ya te pareces a...], Kitty [tienes cara de que estás buenota pero pus hasta ahí he visto, jojo!]...
Creo que hay más pero la neta el tiempo me presiona y mi memoria no está al cien, así que ni pedos....
Bechus! bechus!
Añadido:
Me vengo a enterar que mi cumpleaños fué un día después que el de Jay Pop [sí, el blogstar!] y que también para él fué un día extraño.
Ah, por cierto, ojalá que se les cierre el culo a todos aquellos que no me felicitaron el jueves, ojaldras malagradecidas!
miércoles 4 de mayo de 2005
Sandra tenía un monstruo bajo su cama. Era una bestia pequeña y que fácilmente se acomodaba en el rincón que la niña le asignó. Varias veces al día, Sandra se paseaba por su cuarto para llevarle restos de comida o galletas que se robaba de la alacena. El monstruo comía como un animal domesticado, agradeciendo con la mirada y hasta pareciera que amando en silencio.
Durante mucho tiempo ese fué el contrato. Uno le proveía de un secreto y la otra le proveía de alimento. Pero una noche, aquel se cansó de ser la mascota y buscó la salida. El contrato se acabó. El secreto terminó.
Sandra, metida en sus sábanas, le vió salir debajo de la guarida, rumbo a la ventana. La bestia no pudo burlar el sencillo seguro y le hizo señas para que le abriera. Sandra dijo que no. El monstruo insistió. Sandra dijo que no. Y presa del enojo, la tomó del brazo y le clavó las uñas. La sangre manchó la cama y el dolor no pudo arrancarle un alarido a la niña porque tenía la boca tapada. El monstruo insistió, quería libertad. Sandra lo golpeaba débilmente con su otra mano sin conseguir que la soltara. Las lágrimas no le conmovían ni el saberla indefensa.
La pequeña se retorcía de dolor y la furia se apoderó de la bestia. Le arrancó el brazo y le dió unas cuantas mordidas frente a la mirada atónita de la víctima. Poco después, Sandra se desmayó.
La tomó por la cabeza y tiró con fuerza pero no pudo desprenderla. Solo consiguió desprenderle una parte y dejar enormes charcos de sangre. Así que cargó al pequeño cuerpo y lo azotó contra la ventana varias veces. El cristal se rompió y pudo huír.
Al escuchar el ruido, doña Susana corrió al cuarto de su hija. Abrió la puerta. Encendió la luz. Don Adrián iba detrás, molido luego de doce horas de un trabajo que odiaba. La escuchó gritar.
Al ver el cuerpo desmembrado y la sangre esparcida desde las sábanas hasta la ventana, Don Adrían salió inmediatamente de la casa con el arma que tenía en el segundo cajón del buró a lado de su cama. Y con los ojos inyectados de odio, de furia y de impotencia, le asestó cinco tiros al perro de la familia, dando por hecho que había cobrado venganza.
