jueves 31 de marzo de 2005

Mírame, chiquita, por favor!


Es Thora Birch en American Beauty. Me encanta. Me encanta también que la gente en la vida real ponga esa mirada. Corrección: me encanta que las mujeres pongan esa mirada cuando platican conmigo. Mi conversación se activa en piloto automático para poder disfrutar de ello. No tienen idea de que tienen ese hermoso gesto y jamás, jamás lo digo porque lo echaría a perder y, por favor, quién es tan idiota como para autoarruinarse el paisaje con halagos? Yo, no.

Hace poco, conocí a la Alacrana. La mujer fué hecha con el instructivo que escribí antes de nacer y dejé en las manos de los enanos que hacen a las mujeres bajo encargo. Salió casi perfecta [psss... no es por presumir, pero tengo talentos de diseñador], casi todos los detalles que especifiqué fueron cumplidos al pie de la letra. No solo es bonita sino inteligente y si algo aprecio en una persona, es la inteligencia [*]. No entraré en descripciones minuciosas acerca del generoso físico que se carga la susodicha ni de la chispa inteligente que le brota cuando habla y me mira con sospecha. De hecho, no tendría ningún caso que lo hiciera porque solo me antojaría a mí mismo de un pastel que fué entregado al cliente equivocado.
Sí, tambíen mi público interior se cagó de la risa y se deshizo en aplausos cuando me dijo que tiene pareja. No, no me lo dijo para que dejara de acosarla sexualmente y de masturbarme atrás del arbolito mientras la espiaba de lejos: lo dijo porque es la verdad. En realidad, la noticia no fué la gran cosa; de hecho, ya me lo sospechaba porque era imposible que semejante ejemplar viajara 26 años en el tiempo nomás para conocerme. Además, yo aún no pasaba de la etapa de "qué bonitas nalgas y qué chingón te expresas!", así que no fué necesaria mi patética habilidad para renunciar.

Lo extraño en ella es que no tiene la mirada de la que hablaba al inicio de este maravilloso post. Esa mirada me seduce, me mata y me resucita al tercer día... y ella no la tiene. Carecer, pues, de tal atributo pone en duda la corruptibilidad de los enanos. Posiblemente solo se trata de un modelo muy parecido al mío o de una vista previa con algunos ajustes por hacer. Oh, vamos, déjenme engañarme, amo hacerlo y a estas alturas los azotes me desgastarían demasiado.

En el mientras tanto, haré mis cabriolas y seguiré milimetricamente los planes trazados. Con ese aire de sé lo que hago y voy por el millón. Infantil. Paciente. Con dos piedras en cada mano y tachuelas en las rodillas. Escribiendo cosas que deberían incendiarme de una buena vez como un acto genial con chiflidos y éxtasis masivo. Renegando contra Dios y su séquito de extranjeros. Olvidándome del orgasmo contínuo y el desarme de arsenales. Nada de desafiar a la gravedad. Nada de regresar a casa.

El próximo atentado pinta perfecto para todo ese despapaye. Si mis demonios-guardaespalda no se ponen rebeldes, la mitad estará resuelta. Pero, ay, de mí si se me cuatrapean las intenciones. Casi me veo esclavo de mi propio látigo y picando canteras, con mi putete carita de perro arrepentido.

No. No sucederá porque aún hay costras que votan por la paz y por aplicar la quebradora con un vuelo previo desde la tercera cuerda a la víctima con tintes virginales. Aún me quedan un par de ángeles de la guarda y un detonante con sus dosis de peligro y elementos sorpresa.
Y ya instalados en esas latitudes, bien podría dejar de sonar a locura el regresar a la vieja diligencia de mantener mi almita atenta y creer en los tesoros al final del arcoiris.
Jeje, lo sé, lo sé, más alerta debería mantenerme a las demandas de mi pito, hacer mi chamba encomendada, dejarme de mamadas y sacarme la castrante piedrita del zapato, porque esta teoría, a cada tirón de oreja y como que no queriendo la cosa, se está transformando poco a poco en una ley inquebrantable.

Vámonos. A la chingada. Lo que ha de ser, que vaya siendo.
Música triunfal, por favor, que desgraciadamente no todos los putos días ando de estos humores.


~~~
[ * ] "Ayer me enfrasqué en un pequeño debate que comenzó con un comentario mío acerca de que la Alacrana se ve que es una persona inteligente y bla bla bla. Un wey me dijo que desde que la chava tenga una licenciatura en no sé qué madres, ya califica como una persona inteligente. Yo inmediatamente saqué las uñas argumentando que eso era una reverenda pendejada, pues el hecho de que alguien concluya la universidad no es prueba de que tenga inteligencia. Conozco personas que no estudiaron más que la primaria y sin embargo son gente inteligente, me consta, y conozco gente que tiene licenciaturas y es francamente pendeja.
Luego de haber dicho lo que entiendo por el término inteligencia y haber obtenido como respuesta puras frases acerca del éxito, la fuerza de voluntad y la constancia, llegué a la conclusión de que con quien estaba debatiendo no era un wey muy inteligente que digamos."

-17/03/05, fragmento de un post que no publiqué [ay, cabrón! yo solito me cito! ajúa!]

miércoles 30 de marzo de 2005


Me enteré por ahí de que están organizando cierto concursito de microrrelatos y debo admitir que repentinamente me sentí tentado a participar, pero no sé, como que luego me entró la duda...
Por un lado, las exigencias son muchas: que si las faltas de ortografía, que no acepto aforismos, que nada de plagiarios, que si esto, que si aquello... bueno, toda esa blablarería... Y por otro lado, cheque usted los premios tentadores:

Al PRIMER LUGAR: un ejemplar de mi libro de cuentos (con envío pagado a cualquier lugar del mundo) y una cuenta de GMAIL;
Al SEGUNDO LUGAR le obsequiaré un ejemplar de mi libro (pero el envío correrá a cuenta del ganador) y una cuenta de GMAIL;
El TERCER LUGAR ganará una cuenta de GMAIL, simplemente;
Y otorgaré también dos menciones honoríficas. Todos los relatos honrados serán publicados en este humilde, azul y naranja, espacio

Ok, lo del libro de cuentos de su autoría, lo entiendo. El egocentrismo rifa y me parece una muy buena mentada de madres anticipada para los ganadores. De hecho, debería regalar uno a todo el que envíe su relatito. Es algo cruel, quiero creer. Pero lo que me parece imperdonable es regalar cuentas de Gmail [cuentas de Gmail?! por favor! en qué cabeza cabe?!]. Mejor los hubiera dejado sin premios [bueno, así les dice él].
No, gracias, no me animo a participar. Dada mi mediocridad, lo más seguro es que quedara en segundo lugar y, jejeje, no tengo dinero para pagar el envío del librito de cuentos. Y peor aún, qué haré con otra cuenta de gmail? de por sí la que tengo ni la uso! jojojo aunque pensándolo mejor, sería bueno mandar un relato plagiado desde esa cuenta, porque hay una dulce amenaza a quien lo haga:

¡Cualquier plagio será detectado y hecho público, con nombre y dirección de correo electrónico por la que haya llegado el relato, y ese mismo correo será usado por mí para inscribirlo en listas de envío de zoofilia electrónica (para efectos de SPAM)! ¡No plagien, por favor!

Chidín, no?

Cha! creo que aún no supero el no haber ganado aquel concurso de cuentos pornochones, organizado por los de Lo Mejor de Todo y el no haber obtenido una estrellita dorada en el kinder. Como sea, el caso es que no participaré en ese jolgorio, pero eso no me prohíbe que escriba el susodicho cuento, o sí?... "líquido" es el tema, verdad? Ok, Manitas Negras a la obra!



L í q u i d o s

[ Relatito inédito escrito por el Caníbal. Prohibida su reproducción total o parcial con intenciones de meterlo a concursar por un librito de cuentos. Los nombres, personajes y situaciones son producto de la imaginación del autor, cualquier parecido con personas vivas, muertas o moribundas, es puritita coincidencia. Canibalitum ©2005. Todos los derechos reservados]


Caminé a tu lado esa noche. El cielo lucía unas nubes gordas y llenas de ese líquido que las milpas aman y yo también. La luna era imperceptible [pero qué importa, no tiene centro líquido] y no pude confesarte cuánto te amo, mujer.
La amenaza del desgaje celeste estaba por cumplirse. Te tomé entre mis brazos queriendo protegerte, pero teniéndote tan cerca mi cuerpo comenzó a liberar ese líquido producto del nervio y producto de este amor. Sudor recorriendo mis patillas y haciendo charquitos en mi nariz. Al notarlo, sonreíste. Sí, sonreíste. Y sonreíste. Y luego te reíste. Y luego te carcajeaste... tanto, que tu saliva [la cual, cabe aclarar, es líquido] me cayó en la cara, confundiéndose con las primeras gotas de lluvia y con mis lágrimas [líquidas, por cierto] de rabia y vergüenza. Hice como que no me importó y me reí contigo.
Llegamos a mi casa.

-estoy toda mojada...
-[gulp!]
-... necesito quitarme esta ropa o me dará gripe

Te medio encueraste y me pediste que pusiera música para entrar en ambiente. Puse ese disco que te gusta tanto: "Sueños Líquidos" de Maná y me pediste que me sentara juntito a tí y sin decir agua va! me metiste la lengua en la orejita, erizándome hasta los peligros de la coliseo. Jamás imaginé que tu lengua se sintiera tan rico... y yo pensando en amor, confesiones y todas esas cursilerías...
Cuando la canción de la loca del muelle [en el que hay mucho líquido] de San Blas hizo acto de presencia, nuestras lenguas estaban más enroscadas que un par de culebras. Yo estaba muy, muy nervioso pero tú parecías estar en tu lodo [o sea, líquido con tierra]. Yo te pedí que te detuvieras un poco. Me preguntaste porqué. Tengo que hacer pipí, respondí. Y otra vez tu carcajada cruel.
Salí del baño con las manos húmedas y sin dejar de ser un manojo de nervios. Te ví en el sofá, te estabas agarroteando todo, como posesa por el chamuco.

-te dije que estoy toda mojada, mira

Y me mostraste tus dedos empapados de sabrá Dios qué porquerías, pero olían como a pescado. Y debo confesar que eso me gustó, pero también me asqueó un poco. Me levanté directo a la cocina a buscar una bebida, para disminuír mi temblorina nerviosa. Algo ligero. Una Coca light, por lo menos.
Al regresar al sofá, ya estabas encuerada y con actitud amenazante me dijiste que o te cogía o te cogía. Me quedé pasmado por un minuto, no sabía qué hacer. Mi pirrín ya no respondía ante tales maltratos sicológicos.
Te enojaste, me acercaste a tí, me bajaste mi choncito y violentamente me chupaste mi pilín. Eso hizo que inmediatamente se me parara hasta la circulación, dejándome sin aliento. Y fueron tan rudas tus embestidas bucales que al poco rato, zas!, que se me sale el mocasín! Te aventé el chisguete en la cara y te me quedaste viendo con ganas de matarme.
Y esa fué la gota que derramó el vaso. Comenzaste a rementotear madres a diestra y siniestra. Mi pilín tuvo mucho miedo y se encondió lo más que pudo. Yo también tuve mucho miedo. Te veías muy enojada. Pero luego, con la misma actitud demente que habías mostrado toda la noche, comenzaste a reírte, a burlarte de mí. Tus carcajadas retumbaron en mis tímpanos y el verte con la cara chisgueteada y ese gesto de locura, me sacó de mis casillas. Soy pendejo, pero tengo mis límites.

Fuí a la cocina. Vas por otra coquita pa ver si así se te para?, preguntaste. Regresé y te clavé el cuchillo en el cuello. Tus ojos casi se desorbitaron al ver tu propia sangre brotándote como una fuente. Adiós burlas, bienvenido el ruego. Pero solo me limité a verte ahogar en tu propio charco. Muy mojadita, no? pus aguántese!

Maldición! mientras yo tenía intenciones de guiarte a mi corazón, perra, tú me guiaste directito a liquidarte...

F I N




Jojojo creo que rebasé las 300 palabras pero bueee... Eeeeeeeehm, ya me gané un librito autografiado y con dedicatoria? eh? eh? no? Chaaaaaa!

miércoles 23 de marzo de 2005



Porqué odian a Jolette?


El domingo
me aplasté a ver el rialiti chou de niños que van a ser cantantes famosos y con talento estilo Yahir, llamado la Academia. Lo hice por dos razones: una, ver la carne que presentan y, dos, criticar a lo pendejo. Aquí haré un pequeño paréntesis: criticar a lo pendejo es un deporte que debe ser practicado con regularidad y consiste en algo tan simple como sentarse a ver una película y lanzar comentarios que impidan el disrute ajeno de la misma. Hacer esto, proporciona altos niveles de satisfacción y relajación comparables solo con los que nos obsequia la muerte chiquita o meter un gol. Y aquí haré otro paréntesis: no soy de ver futbol; por alguna extraña razón, verlo me produce una enorme, enorme hueva., pero por un tiempo intenté aprender a jugar y a pesar de tener tiros diarreicos y sin chanflecito, logré meter dos que tres goles en toda mi carrera futbolera. Esos dos o tres goles fueron muy, muy excitantes, tanto como hacerle un masaje a una mujer desnuda por la que se siente algo [juar!] y escucharla gemir de placer.

Eso me recuerda la vez en la que una mujercita a quien yo confundí con la caníbala, me propuso un masaje en un hotel, mientras estábamos sentados en un parquecito. Ese parquecito es el único lugar de esta puta ciudad al que le tengo cariño. Y no tanto por haber tenido interminables conversaciones con ella ahí, neto que no, sino porque en sí el lugar se convierte en querible cuando se le visita un par de veces. A ese parque debí haber llevado a Mónica y Manuel, cuya espontaneidad me agradó mucho, sobre todo en el arranque cumbiero a media taquería. La taquería se llama El Poblano. Jeje, poblano , como María y la Manus.

La Manus es una chava muy buen pedo, lo único que la afecta [bah! detalle menor, jojo] es que es media terca, cerrada y, sí, pendejona. Hace un par de días me acordé de ella y me dieron hartas ganas de llamarle y perguntarle qué ha sido de su chingada vida, pero al instante siguiente recordé que habíamos terminado mal, cuando ella me tomó la palabra en un correo que le escribí diciéndole que si lo que quería era que hasta ahí llegara nuestra, ejem, amistad que así se haría. Un correo que nomás no tuvo respuesta ni escrita ni hablada [ni siquiera murmurada al oído] pero que tampoco, con el silencio que obviaba el término de una amistad que apuntaba alto [o ni tanto], hacía a la susodicha acreedora de mis odios y desprecios, como el que le propinaron a la pobrecita Jolette, el domingo.

Sí, porque de eso se trata este post, de la Jolette [su nombre me recuerda a Polette, la niña a la que le robé el nombre pa' ponérselo a una bruja buena onda] y su numerito que se aventó al responderle con tono soberbio a la tal Lolita.
Dicen que Jolette es bonita [la verdad, a mí no me lo parece] y que no tiene el menor talento pa' cantar, como si alguno de los que han salido de ese circo lo tuviera. Yo no sé, pero a mí me pareció muy buen pedo que se le pusiera pendeja a la juradito, solo faltó que las encueraran y las tiraran en un charco de lodo [aaaaaaahhhh -babeando] para arreglar las cosas como las verdaderas viejas, no como tristes señoras gordas de lavadero.
Ver a un par de mujeres con cuerpo aceptable [y con esto no estoy diciendo que la Lolita tenga un cuerpo aceptable], en tanga y batiéndose en lodo, les subiría la teleaudiencia en un 200%, mínimo. Pero la puta mojigatería de la que es presa la mayoría de la gente en este país, impide que cosas como esas se lleven a cabo.

Tal vez la Jolette no cante, ni actúe ni tenga el menor talento para fingir un orgasmo y convertirse en estrella porno, pero definitivamente me arrancó una sonrisita de alegría al hacerme saber que hay gente en este mundo que está dispuesta a hacer el ridículo a nivel nacional, de costa a costa, con el único afán de ladrar desde las entrañas y entercarse en, jeje, casarse con la niña María [referencia Tizocsiana].
En mi época escolar, llegué a responder de esa manera a alguno de mis maestruchos y a los encargados de la seguridad en la secundaria. Pero un estudiante no tiene voz ni voto y no importaba si me salía espuma por la boca al patalear por justicia o si presentaba argumentos completamente válidos contra el trato recibido, porque según los mandamientos docentes, los alumnos, a diferencia de los clientes, nunca tienen la razón.
Así que poeshita Jolette, con todo eso lo único que se ganó fué que la cagotearan y poco faltó para que la tacharan de hereje, puta y delicuente peligrosa. A ver si así aprende a mantenerse en silencio y a obrar según las reglas del juego al que se metió: decir "gracias" y fingir humildad [incluso a la perra flaca y fea y al tal Gavito, el pendejo ese que parece que lo peina su mamá].

Ah, ahora que recuerdo: hay un tipo flaco, prieto y tremendamente feo ahí, en la Academia. Quiero aclarar públicamente que no se trata de mí ni de algún pariente mío, así que no es necesario que voten por él, mejor voten por Erasmo, jojojo, el ruiseñor patarrajada, el penacho ambulante, el... bueno, bueno, ya.

[Este post no es el post kilométrico que tenía preparados para hoy. Es, digamos, el producto inevitable de los 5 kilos de mocos, gargajos y flemas -son lo mismo, no?- que traigo muy bien distribuídos desde la nariz hasta los pulmones; también, producto de la tristeza que sentí hoy en la mañana... ya les platicaré algún día]

martes 22 de marzo de 2005

Me lleva la recontraputísima madre! estaba escribiendo una historia kilométrica y con mucho empeño y se fué la puta luz y en este pinche changarro de mierda no tienen no-breaks y perdí absolutamente todo! estoy que me lleva la mismísima verga!

viernes 18 de marzo de 2005

... es mejor terminar a seguir así,
es muy triste lo sé, oh, muy triste lo sé
pero qué puedo hacer, uhm, qué puedo hacer si yo ya no siento más amor ?
-Juanga


Dicen que todo principio tiene un final y que algunos finales son muy pero muy dolorosos. Pero también hay finales que ni fu ni fa y la gente sigue viviendo como si nada después de eso. En este caso, se trata de uno de esos finales intrascendentes pero al que quiero hacerle publicidad porque se trata de algo mío y como en este blog solo importo yo y el mundo se puede ir directo a la fregada, entonces procedo a lo que procedo.

Como muy pocas de ustedes saben, chiquillas, creé un blog al que desde sus inicios poco empeño y esperanzas le puse. Aún así, era un blog con muchas aspiraciones, algo así como un albañil que quiere ser arquitecto o un chamaco de 18 años que quiere cambiar al mundo. Y aunque en un principio algunos le hicieron el clásico agugú-dadá, no pasó a mayores.
A mí, sinceramente, tampoco me llamó mucho la atención. De vez en cuando me daba mis vueltas pa ver qué había de nuevo, pero a medida que el público [el mismo que siempre se jactó de que no le importaba si alguien más nos leía o no] se regresó poco a poco a sus respectivos changarros, el lugar quedó más abandonado que este y ya nadie se atreve a decir que fué parte de o que alguna vez lo leyó.
Me encantaría echarle la culpa a Kabuto y a sus fotos explícitas de genitalia y bizarrerías [jeje, muy buenas, por cierto!], del exhilio masivo [es un decir] del que fué objeto ese nido de cucarachas. Pero no puedo lavarme las manos de esa manera, así que si quieren saber qué pretextos pendejos puse y cómo me escurrió el moco al tener que partir, solo sigan el siguiente vínculo al

Blog Público
El blog más bonito e interesante del mundo!

martes 15 de marzo de 2005

-porque soy su leñadooor !

Y dicen que esas fueron las últimas palabras del buen Calderas y no pasó mucho pa' que le dieran santa sepultura. El cabrón era un buen tipo, me cae, no era teporocho [dos, tres chelitas en las fiestas], no fumaba, no era un wey con mañas criminales o como esa gente que siempre anda buscando pretextos pa' pelearse o que le gustara andar amarrando navajas. Nada de eso. Es más, dicen que hasta iba a misa de vez en cuando.
Ah, pero como todos, tenía un vicio y como buen vicio, lo llevó hasta la tumba
-y porque esa obsesión, compa?
-no, no, no, no es obsesión... nomás me digo "pus no estaría mal si fulanita me aflojara ese buen par" y pongo manos a la obra
-a la obra ajena, compa
-ya sé, ya sé, pero qué quieres que le haga si esas son las que me gustan?
-habiendo tanta carne disponible... sabías que por cada hombre hay como cuatro mujeres?
-jeje, como pa ponerlas a talonear y dejar de trabajar
-ándale... tons pa que buscarse enemigos y arriesgar el pellejo?
-jajaja es que no es por nada, pero las que tienen dueño son las más calientes...
-y no te pesa la conciencia? digo, ya después de que te aflojaron y les haces piojito en el moñoñongo, no te sientes culei?
-pus.. pus... la verdad, la verdad? si, compa. Y te juro que hasta he tratado de dejarlo, de no meterme en esas faldas, pero nomás no puedo evitarlo, casi casi que me gritan "hey, pinche Calderas, vas a querer?" y cómo negarse, compa, cómo negarse?

Así andaba, que si con la Pili, que si con Chayito, que si con la vieja del carnicero [cosa graciosa, porque en los chistes el carnicero siempre es el sancho y no el sanchado], así, de nalga en nalga, sin preocupaciones, como protegido por el chamuco.
Todo iba de perlas. Siempre venía y me contaba sus hazañas y las porquerías que le gustaban a sus conquistas; cosas que a uno ni le cruzarían por la cabeza, ni siquiera poniendo harto morbo y empeño en imaginarlas. Cosas como que a la Andrea le guste que la amarren, le metan una ferretería entera por todos los orificios que tiene y que le den de madrazos y le digan "puta!"... vaya, tan seria y señora de su casa que se ve.

Y luego, como si el cielo le cobrara la deuda, se enredó entre las piernas de Tamara... Oh, gran, gran error.
No se enamoró de ella, no fué eso. Se la tiró como a las demás, con poca discreción, eso sí, pero no creyó que fuera a salírsele de las manos. En un principio, y porque la Tamara se hizo del rogar, le dedicó más tiempo de convencimiento. Dicen que una vez los vieron como novios de pueblo, acá, muy acarameladitos, aquel comprándole su algodón de azúcar y aquella dándoselo en la boca y que si no se supiera que era casada, hasta ternura habrían despertado.
Todo ese numerito cursi llegó a oídos del Filiberto, pero el cornudo no corrió a cobrar venganza. Se esperó, les dió tiempo, los dejó disfrutar a sus anchas y un día, cuando supo con certeza que estaban cogiendo en su cama, en la misma cama en la que Tamaris le había jurado amor eterno al muy inocente, fué fusca en mano a limpiar lo que le quedara de honor.

-perra! y yo que te defendía de los rumores...
-Fili, entiende.. yo no quise... es que todo se dió tan...
-bueno, señores, creo que yo me voy, ustedes dos tienen mucho de qué hablar y...
-tú no vas a ningún lado, puto!
-no se enoje, don Filiberto, cálmese y vea que aquí no hay culpables, todos somos víctimas de la vida y de...
-a la verga con eso! no me quieras ver la cara de pendejo dos veces! Y tú, zorra, dime qué fué lo que hice mal... dime qué te hice para merecer esto...
-nada, puchongo, nada... es que yo te amo, pero terminé haciendo esto porque...

Y el Calderas, en un arranque inoportuno de humor, se aventó el gritito con el que firmó su muerte
-porque soy su leñadooooor !!!

Y madres! Cinco tiros. Uno al aire. El segundo a la pierna. El tercero en la panza. El cuarto en el pecho. Y el último en un cachete. Llegó la policía. Levantamiento de evidencias. Llevarse el cadáver. Llevarse al buen Beto. Ver con antojo a la mujer en pocas ropas.

Todo salió mal, muy mal.
Pero igual y tratando de ser hipócritamente justos, aquel tenía razón, no había culpables: él, no era culpable de su vicio, Tamara no era culpable de que su media naranja no le diera mantenimiento y Filiberto no tenía la culpa de ser... pues de ser tan pendejo.

Que si la vida es injusta? pue' que si. Que si a fin de cuentas no estuvo tan mal que se escabecharan al Calderitas? pue' que también. Y, bueno, así como te lo cuento, así dicen que fué, mi buen...
Oye, y todo por las nalgas de tu hermana, cuando, seamos sinceros, todos sabemos lo livianita que siempre ha sido...

miércoles 9 de marzo de 2005

Ayer recibí un correo enterándome de que fué el Día de Internacional de las Panochas y la verdad es que me divierte ver la forma en la que muchas de ellas se tragan el cuento de la mujer liberada, inteligente y capaz y se sienten muy orgullosas de poseer un sanguinolento pozo entre las piernas el cual intercambian por un poco de nuestra importante atención y mentiras piadosas en las que uno les recita que son todo, que las queremos y que las, ejem, [m]amamos...
Las mujeres, y es por todos bien sabido, son inferiores. Si creen tener voz y voto es porque nosotros les dejamos jugar a que piensan, pero en realidad, muy en secreto, tienen conciencia de lo estúpidas que son.
Sus únicas funciones en la vida son tres: mamarnos el palo, parir y ser nuestra chacha. Si por mí fuera, seguirían recogiendo frutas y viviendo semidesnudas en una cueva, mientras nosotros nos encargamos de que el universo siga su curso normal. Pero dicen por ahí que hay que dejar que la mascota retoce de vez en cuando para que no muerda la mano del amo. Y sí funciona...
Las únicas mujeres por las que podría sentir el minimo respeto, son las putas, pues han aceptado su destino, lo han hecho su forma de vida y no se andan, obviamente en sentido figurado, con mamadas. Pero no puedo sentir ese respeto porque cobrar por meterles la verga es algo de lo más imbécil: deben coger gratuitamente y sin goce físico, siendo previamente extirpado ese tubo carnoso e inútil que llaman clítoris [el único error que la evolución ha cometido].

Las féminas no sirven para mucho, sus capacidades son mediocres, intentan ser como nosotros todo el tiempo, compiten por superarnos, necesitan demostrarse que estan a nuestro nivel, somos su meta, pero todo queda en vanos intentos pues la naturaleza no miente: una rata jamás será un ser supremo. Es graciosa la forma en la que hacen su mayor esfuerzo y sacan sus garritas y ladran y maldicen y no se dan cuenta que no importa cuánto pataleen por negar ser lo que son, porque cuando llegue el momento de que se pongan de cuatro y ofrezcan el culo, la vida las habrá puesto de nuevo en lugar al que pertenecen.

Así que, perritas, alégrense en su día, paséense convencidas de que valen lo mismo que los machos, sigan luchando por la, jojojojo, "igualdad" y sigan gritando hasta desgañotarse que tienen un agujero húmedo y peludo que nosotros debemos "ganarnos", jeje, causando la misma pena ajena que causan los putitos que traen un letrero en la frente que dice "soy un mamavergas" y que se enorgullecen de querer parecerse al género que avergüenza a esta especie.

Aaah, y por favor no me salgan con su argumentito mamila de "tú vienes de una mujer y si no fuera por ella no habrías nacido" porque me lo paso por los huevos: sí, pendejas, vengo de una mujer, una que no es la excepción y que es una réplica perfecta de ustedes, pues parece que las hacen con molde de a peso y que Dios [elemento masculino, a huevo!] se niega a romperlo. Y esa mujer no se cogió a sí misma, hubo un macho que se tomó el tiempo de cumplirle el capricho de querer quedar preñada y tener al papichulo que ahora están leyendo.

Bueno, ya les dediqué demasiado tiempo, ahora métanse su feminismo por la panocha... oh, perdón, perdón: olvidaba que ustedes le dicen, todas hinchadas de orgullo, "vagina"... bah!

viernes 4 de marzo de 2005



Estoy escribiendo esde un ciber y la verda es que hasta resulta terapéutico: hay na morrita a lado mío que está chateando y está dadísima en su madre... desde que me enteré de que cosas horrbles como ella están del otro lado en un chat, fué que dejé ese vicio de los sitios públicos. Me quedo con el MSN, no sé, Bill me hace sentir seguro.... jojojo mamón!

Estoy por ir a Santa Cecilia y por darme una vuelta a ver si los de la Croc valen más que ella, pero primero tengo que comprar el cable, el pinche cable, para ya por fin tener internet en mi cuarto, porque esto e estar pagando 10 o 20 varos por día es un puto crimen.
Cuídense,niñas.

miércoles 2 de marzo de 2005



Hay un lado intrincado y, digamos, oscuro en todos nosotros. Algunos sabemos que está ahí y otros solo se lo sospechan, pero no hacen mucho por saber de qué se trata y le dan una ligera patadita pa' mandarlo, así como si nada, al fondo de la chingada, pues la forma en la que maquina el cerebro es un desmadre y hay que invertirle cierto seso y tiempo si se quiere saber con quién nos la estamos rifando. Aparte, dicen los que saben, que vivimos en la superficie de tal maquinación y que lo bueno, lo de verdad sabrosón, ocurre en las cloacas de nuestras pendejadas que llamamos ideas, lo cual lo hace más complicado y más de hueva.

He sido conciente de ese demonio desde la infancia, pues ese placer insano de destripar hormigas, golpear a mi perra [una perra llamada Canica, Dios la tenga en su santa gloria...] y destruir contra la pared algunos juguetes nuevos, no podía ser producto de otra cosa mas que de mi lado culei... o de una demencia progresiva que no ha recibido terapia.
Hace ya algunos meses, una amiga me preguntó por MSN porqué escribo de la manera en que lo hago, sobre todo hizo hincapié en aquel relato quesque gore que me aventé 3 días antes de mi cumpleaños [el cual, por cierto, no está tan lejos y si esta vez alguno de ustedes quiere verse generoso y ganarse mi esclavitud, haga el favor de regalarme el Journals del de Seattle. Gracias, gracias!]. Me preguntó, bajita la mano, que si en mi casa soy una persona reprimida o tímida o agachado o como chingaos quieran decirle y que si vengo aquí a desfogar mis traumas atravesados en el culo o que qué pedos conmigo. Otras personas me han preguntado cosas parecidas, que porqué tanto odio, que porqué tanta babosada, que porqué esto, que porqué aquéllo... Y cuando respondo que lo que leen es lo que soy, en mayor o menor grado, hacen un lindo gesto de desaprobación, como si no hubiera otras cosas en mí.

La voz popular dice que ese debería ser un costado despreciado, dado que es el mismo que usa el adulto para golpear sin justificación al niño; el fuerte para despedazar al débil; la soberbia para jugar a imponerse ante la totalidad. Yo digo que es algo así como el hijo pródigo de la inteligencia y que no representa mayor peligro si se le maneja con cuidado y se conserva en un lugar fresco y seco.
No se puede despreciar, evitar ni eclipsar algo que es parte fundamental de uno. Bueno, al menos yo no puedo y eso me ha agenciado que la gente se cree una imagen errónea de mí, a veces demasiado en contra y a veces demasiado a favor.

Y sé que tal vez debería tomar entre mis brazos a mi hija deforme y esconderla de los ojos del mundo, creyendo que con eso la mantengo segura. Pero no lo haré. La amo demasiado como para tenerla en un calabozo, alimentándola con tv y películas porno y diciéndole que todo estará bien, que algún día tendrá todo lo que ha soñado, que tiene un ángel de la guarda y que jamás intentaré convertirla en una puta que me mantenga. Porque gracias a ella ahora conozco a gente excepcional y no he dejado en el olvido recovecos que valen mucho la pena conservar.
No. Yo no estoy dispuesto a cubrir un simple abismito cuando me proporciona semejantes beneficios. Pónganme la etiqueta en la espalda o en la frente, por mi no hay pedo [bueno, mientras no sea en el fufuy], porque una vez que el primer empujón me arrancó la castidad, los demás cincelazos me vienen guangos...