jueves 24 de febrero de 2005

No se lo digan a nadie, pero últimamente como que estoy perdiendo el ánimo de escribir. No sé si es por las chingaderas por las que estoy pasando o porque al revisar todo este changarro para enviar los diez post para cierta antología a la que no debería querer pertenecer, me he dado cuenta de lo ridículo que es este blog y lo mierdero que la mayor parte del tiempo escribo.
Es verdad, existe un reflejo común en aplaudir lo que otro escribe, ya no sé si por amabilidad o meritita costumbre. No se las hago de pedo por echarme flores, claro que no, pues mi eguito (pequeño ego, pues) se ha hinchado por cada comentario de aprobación recibido; pero si soy sincero, debo admitir que no me fué fácil encontrar los 10 posts para enviar. En vez de mandar los diez mejores, terminé enviando los diez menos peores.

Estoy perdiendo la emoción de escribir. No me faltan temas, lo juro, es más: andaba con que iba a hacer un post acerca del cine cholo, ese cine chafa de chemos y narcos, con los hermanos Almada y demás banda de actorillos mundialmente desconocidos, pero al sentarme a hacerlo perdí las ganas. Así nomás.
También quise hacer un post parodiando a las nenorras calienta-huevos que tienen blogs cachondos, léase Tecknicolor y NanaX, pero me pasó lo mismo.
Y lo mismito sucedió con el que iba a escribir ahora, uno que empezaba con "Apartir de hoy, pongo mi alma en renta de la misma forma en la que las putas rentan el culo" y seguía con babosadas propias de la edad...


Bah, mejor vayan a otro blog por hoy... ya se me pasará, estoy seguro, pues de repente me dan mis ataques de adolescente... Aparte, mi tiempo en el ciber terminó.
Adiós.

domingo 20 de febrero de 2005

dónde están mis huevos?

Mi perro no sabe dar la patita, no sabe hacerse el muerto, no tiene pedigree, le tiene miedo a los extraños, las croquetas se las come de mala gana, mea a cada rato, jamás ha cogido, aulla cuando pasa el carrito de los helados, es rebruto y fácilmente lo atropellarían, duerme de día y hace su desmadre de noche.
Durante algún tiempo, mi buen Casimiro anduvo con las nalgas y la cola pelona.Tenía una caída de pelo y un olor penetrante que los baños no le quitaban. Aparte, siempre andaba como en depresión, así, todo apachurrado, moviendo la cola como si lo obligaran y no brincoteaba ni bajaba la ropa del tendedero. Uno podría pensar "ah, qué pinche perro tan educado!" pero ni madres, se nos estaba muriendo.
Intentamos varios medicamentos pero ninguno daba grandes resultados: como que se recuperaba pero luego otra vez parecía un extraño cruce de perro común y corriente con uno de esos perros aztecas, feos, negros y pelones. Llegamos incluso a pensar seriamente en comprarle un bisoñé pa' que no bajara su autoestima y no le diera por irse de la casa o, en el peor de los casos, ahorcarse con su correa. Pensamos en injertarle pelo, en rasurarlo completo pa' emparejarlo y hasta en darle muerte piadosa y jamás nos imaginamos que lo que había que hacerle era, ejem, quitarle las pelotas.
Si, quitarle los testículos, según nuestro intento de veterinario, era lo que había que hacerle. Y así se hizo.
Ahora Casimiro, luego de una dolorosa semana de recuperación, es un perro que ya tiene pelo en las nalgas, anda contento, brincoteando, bajando la ropa e induciendonos de nuevo a querer matarlo pero en este caso es pa que deje de estar jodiendo, le ladra a todo [gatos, mariposas, cucarachas...], cada que llegamos nos recibe moviendo o persiguiendo su cola, oliéndonos y si pudiera hablar estoy seguro que me preguntaría "cómo te fué hoy, pinche cabrón?"

Casimiro no engendrará cachorros. No habrá más como él. Ahora es feliz y más único.
Venga, si ese es el precio, estoy dispuesto a que me corten los huevos.

[La fotografía la tomé con una cámara digital que compré hace poco y de la que me quiero deshacer...]

miércoles 16 de febrero de 2005

Cómeme el pito

Cómeme el pito, antes de que anochezca
Haz buches de leche y te diré que te amo
Pues darme tu pepa y también tu ano
Es buen pretexto pa que mi amor florezca

No me veas con ojos de intensa furia
Pues no soy culpable de mi lujuria
ni de las marcas que te dejé en las tetas
ni del chorrote que te tiré en las jetas

Culpemos al amor o al destino
de habernos cruzado en nuestros caminos
de haberte inducido a querer pepino
y a tenerlo bien a gusto en los intestinos

Culpemos a Cupido y a su flecha traicionera
A los viejos dolores o a ese Dios que ya agoniza
Pues yo te amo [muy a mi manera]
e, indudablemente, también mi longaniza
Y si te he causado algún dolor
créeme, chiquita, que ha sido sin malas intenciones
pues tengo que pensar en el lugar, el dinero y los condones
y me olvido del discurso, la caricia y de la flor.

Mas te pido perdón y que tu alma me escuche
Y te ofrezco un tributo con estas rosas
Y, hablando de mejores cosas,
cuando te animas a rasurarte el Gran Peluche?

Bueno, bueno, tampoco es requisito
pues me conformo mas bien con poco:
ya sabes, una monumental cogida de perrito
y una de tus excelentes sacadas de moco.

Oh, por eso cómeme el pito, niña coqueta
Y amémonos en la humedad de tus gemidos
coño! estoy escuchando unos ladridos!
me lleva la verga! es tu padre con su escopeta!

viernes 11 de febrero de 2005

Breves valentinescas
[de San Valentín, niñas, no de Valentín Trujillo]



Ayer me topé con Jess.
Ya pasó más de un año desde aquel fajecín en la playa, luego de una detallada y larga plática sobre sexo y gustos personales y del distanciamiento que era natural que se diera a raíz de la pendejez de sus allegados y de una patada en el culo de su parte hacia el mío al invitarla a bailar y ella creyó que intentaría enamorarla, seducirla o por lo menos meterle un dedo en la panocha.
En esos entonces, por varias razones, no quise aclarar la situación y hasta la fecha no lo he hecho. Decidí, como en muchas otras ocasiones, dejarlo ir.
El saludo fué rápido. Me vió, me sonrió y titubeó entre saludarme o no y finalmente se acercó para darme el cachete de ley.
-al trabajo?
-no, a perder el tiempo. Nos vemos.
-adiós

Ese fué todo el diálogo, el cual puede traducirse así:

-tengo que preguntarte algo, te pregunto si vas al trabajo?
-no tiene caso que me preguntes, de todos modos no voy a decirte a donde voy. Fué incómodo saludarte de esta forma.
-para mí también

Yo solo alcancé a pensar "estás más delgada, chaparra, te ves genial..." y de buena gana se lo habría dicho como en los buenos tiempos, cuando chulearla era mi deporte favorito con el único fin de que me pagara con esa preciosa sonrisa que se carga.
Pero no lo hice.
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Un compa mío odia los catorces de febrero desde que una amiga en común le partió el culo cuando eran pareja y decidió cortarlo un lindo, inolvidable y chulo día del amor y la amistá. Mi compa es algo así como el grinch de los 14/02 y no lo culpo pero tampoco la culpo a ella: así funciona la ignorancia.
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Durante mucho tiempo quise creer que la amistad es perdurable, ya saben: "parejas van, parejas vienen, los amigos son para siempre", pero la realidad me ha escrito en el pellejo y cagándose de la risa, que no es así. O tal vez sea cierto que es para siempre, pero a mí me coquetean otros tintes porque no he encontrado un buen rincón palpitante dónde guarecerme del mundo.
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En 1991, Rocío, una niña de mirada coqueta y hermosas mejillas, me pidió que fuera su novio. Cometí la estupidez más grande del planeta y me encantaría justificarme diciendo que lo hice porque entonces era un chamaco más pendejo de lo que soy ahora [y lo era, me cae] pero la razón principal fué que sentí terror al verme abordado y creí que era una broma cruel, pues la niña era demasiado bonita como para querer ser novia de un escuincle prieto y feo como yo.
Salí de la duda cuando la ví llorar.
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Una de las mejores escenas de los Simpson es cuando a Bart le arrancan el corazón, lo azotan contra la pared y escurre hasta un bote de basura. Lo hizo la niñera de quien estaba enamorado [él, no yo], si mal no recuerdo. Es una exageración cómica pero de lo más acertada porque después de trances como esos, uno necesita una válvula artificial para sobrevivir.
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Cuando tenía 14 años, un taxista gordo y bigotón me contó con lujo de detalles cómo le había abierto las nalgas y besado el ano a una mujer. Había una expresión de auténtico morbo en sus jetas y poco faltó para que le escurriera la baba cual perro acorreteado. Fué casi una revelación de Fátima cuando vi esa misma expresión en un compa que no más de un año atrás me dijo que él jamás cogería nomás por coger, porque el amor era lo más importante.
Una amiga me dijo alguna vez que yo jamás perderé el corazón, que jamás me convertiré en el taxista gordo y bigotón. Por momentos, cuando quiero quedar bien conmigo mismo, me hago creer que ello es cierto. Pero las más de las veces guardo silencio, sobre todo cuando todos a mi alrededor se van esclavizando al placer y me dejo arrastrar por la fascinación que me produce el escuchar los detalles, haciendo como que olvido el abismo que tal herida cercena.
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Siempre me gustó mi maestra de kinder. La primera sensación plenamente erótica que tuve en mi vida me la propocionó ella, en un ejercicio en el que había que reconocer entre sal y azúcar, sin verlos. Así que cerré mis ojitos, le chupé suavemente el dedo y tuve una deliciosa erección.
Por alguna extraña razón, los padres asumen que lo de sus hijos pequeños solo es ilusión y que no se enamoran porque son inmaduros, como si el amor, el placer y la capacidad de conjugarlos, aunque sea en su más mínima manifestación, viniera con los años.
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Este domingo 13, habrá una reunión con gente de la prepa que no he visto en mucho tiempo. No estará tan mal: habrá carnitas y chelas.
Mi brujo personal [lo único en lo que ha fallado es en adivinar al asesino del gato todo podrido y despanzurrado que sacamos del tinaco el Lunes, pues se basó más en odios personales que en sus poderes sobrenaturales, jojojo] dice que los astros están de mi lado y que la fortuna me sonríe. Yo digo que se ríe de mí, no conmigo.
~~~ diosito me proteja ~~~



Niñas, estoy en un ciber.... fácilmente paso desapercibido entre tanto indio de la Lacandona que sabe apretar los botones de un teclado, gracias a mi disfraz de pinche naco jarochito de la 101. Y todo por 10 pesos la hora! una ganga!

Cuidense el fufuy! Besux!

viernes 4 de febrero de 2005

CERRADO
[chingaos...]


Valió queso
. Si funciona mi plan para que me den acceso a la red local, regresaré pronto [lunes o martes] y si el Demonio esta vez no está de mi lado, tardaré un poquito más [2, 3 semanas] porque tendría que poner una extensión telefónica a mi pececita y comprar una tarjeta de, ay, dios mío!, Todito.com y conectarme a la humillante velocidad de 56kbp. Todo eso me produce una profunda, profunda hueva.
Eso significaría que me conectaría los miércoles y viernes en la tarde [las únicas tardes libres pues debo asistir a mis clases de corte y confección] al messenger y que las largas chateadas de horas y horas se habrán terminado. Bueno, al menos tendré disponible a mi sopa instantánea con camarones en las tardes. El mal, de buenas a primeras, parece menor.
El pequeño detalle es que mi trabajo es en exceso aburrido y que sin conexión a interné me veré en la forzosa necesidad de renunciar si no me cambian de puesto o me devuelven la posibilidad de hurgar los puertos abiertos para lograr conexión.
Jeje, tampoco puedo quejarme tanto, ya que por 6 meses tuve acceso DSL gratuito y mi jornada de trabajo la reduje, cuando mucho, a 3 horas diarias, con toda la productividad y éxito laboral que implica el pasarse el resto del día en el msn, checando blogs y bajando pornografía.
Tal vez sea una señal de los dioses para que ahora sí piense en mi vida y deje, como dice Viki, de jugarme el pajarito. Tal vez ya llegó el momento de inscribirme a Santa Cecilia y aprender a ensamblar armas de fuego y comenzar a matar niños en las escuelas de gobierno. He esperado mucho por ese momento y chance y ese momento ha llegado. Mierda, debo aprender a leer las señales del cielo...
Como sea, si se me afloja el codo, posiblemente postee aunque no tenga conexión y tenga que ir a uno de esos guacareantes lugares... cómo les dicen ustedes los nacos?... eeehmmm, sí, sí: "ciber" [chequen, muñecas, las cosas que uno hace por ustedes]

En fin, mucha mi pendejada, me largo. Nos leemos luego. Dejen muchos mensajes, algún día los contestaré.
Tengo un chingo de hambre.