domingo 14 de agosto de 2005

Ser joven, asegún dicen, es la neta.

Ser joven es una crisis existencial a los 16, a dos de tres caídas y sin límite de tiempo. Es una buena paja luego de ver a la muñeca de aparador que quieres tener por pareja. Es tornarse irritable, sensible o voluble gracias a la puta pituitaria. Es un concierto de rock y un puñado de ideales realizables, digamos, pero incompatibles con la realidad en la que se vive. Es una noche larga y dos amaneceres seguidos, un cartón de Sol y colillas y condones tirados en el suelo. Es un toque de mota y una película porno. Es una contínua inconformidad contra el sistema y comprar palomitas sobrevaluadas en Cinépolis de Plaza Las Américas un domingo a las 7 de la noche. O usar la palabra "cotidianeidad" y hacer un montón de mierda consumible al respecto y llamarle, ja!, "arte". O creer o no creer en cualquier cosa de manera aferrada. Y hacer de todas las personas y objetos una extensión de sí mismo...

Ser joven es sentirse antisocial y comprar alguno de los paquetes de identidad disponibles en el tianguis más cercano a tu casa. Es esa vieja necesidad de pertenecer y saberse aceptado: Realmente no importa si estoy bien o mal, pues a donde pertenezco estoy bien. Es tener sueños, ideales, metas y luchar por ellas. Es planear un hogar con hijos, un perro amigable y un patio de césped en una zona segura de la ciudad. Es creer que la felicidad es una línea recta con dosis infinitas de endorfinas. O regocijarte en el autocomplaciente ejercicio del conocimiento, cacarear por ahí algunos datos y mirar por encima del hombro a la ranfla de pendejines ignorantes que usas para tales numeritos.

Ser joven es un auto de agencia y una mujer que se acuesta con desconocidos por placer, pero que les cobra solo para guardar las apariencias. Es una rola con beat sabrosón y una persecución a tiros protagonizada por tí y por tus sicarios en turno. Es una caricatura cagada y un soundtrack inolvidable; una retahila de melancolías en construcción y veinte pesos en la bolsa para una puta caguama que ni siquiera se tomaron la molestia de enfríarla como Dios manda.

Ser joven, como ya dije que asegún dicen, es la neta. Yo no lo puedo asegurar pero, bueeee, como dicen los pinches chilangos: igual y sí...

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