Puso
"Paranoid Android" de Radiohead, suponiendo que la atmósfera de la cancioncita era de mi agrado. Aprecié el detalle [siempre lo hago] pero no puedo evitar sentir una tremenda hueva con esa rola. Sonríe, muchacho, sé amabale, lindo y afloja las mandíbulas.
Pensándolo bien, no fué tan raro que a la primera le diera por hablar de sexo. Sexo, sexo, sexo. Tal vez creía que había que acortar rápidamente las distancias y evitarnos los rituales de trámite. En otra situación, y lo juro por mi madre, me cae que lo habría agradecido, pero este era otro pedo, no un simple para las nalgas y abre las piernas que tengo hambre.
Recordé entonces que Yameli de puta no la bajaba. Lo mismo Adriana y la Lupona. Recordé que no hacía muchos días estaba yo entre ellas como vieja de lavadero intercambiando chismes y con la sospecha latente de que me consideraban una perra, puto o, bajita la mano, un afeminado. Me divertía en ese momento y me divierte ahora que lo recuerdo.
Pero, regresando a mis asuntos, no había mucho por deducir. Si esta morra era una facilona y me daba las nalgas, lo único que podía hacer era tomarlas, lavarme el pito y regresar sonriente a mi vida como claramente lo dicta la Biblia masculina de procedimientos prácticos, en el capítulo uno, versículo uno.
Había cervezas en el refrigerador. Eran gabachas. En cuestión de fermentaciones, siempre votaré por lo nacional. Tengo alma de albañil, ni pedos, y el alcohol que proviene de otros lados nomás no es lo mío. No es el nacionalismo pendejo que abandera a un porcentaje vergonzoso de este país. No. Sino simplemente la selección natural que hicieron mis papilas gustativas hace unos años. No hay más. Aparte, me caga la fracción nacionalista o patriótica o como chingaos se llame. Aunque cualquier ismo es digno de pena ajena, considero al orgullo estúpido por una cultura nacional, algo aún más ridículo. Métanse, pues, por el culo su culturita milenaria y sus aburridos programas de televisión y déjenme vivir en paz y morir tranquilo.
Decía que había cervezas gabachas. No recuerdo la marca, tal vez eran Bud pero no puedo asegurarlo. Me dió una. La tomé con mucha tranquilidad mientras escuchaba que si el orgasmo por aquí, que si el semen por allá y cosas por el estilo que obviaban que debía sacarme la verga, ponerla de cuatro y clavársela hasta la garganta.
Pero soy un animal extraño. Casi una pinche atracción de feria de pueblo. Veinte pesos por verme, iva incluído, sería lo justo. Preferentemente en temporada de carnaval.
Me hice pendejo un rato con eso de la conversación cachonda. Moví mi curiosidad por saber los detalles de lo que había en su cabeza con la idea de que ella, de algún modo, estaba canjeando el juego previo por esa mierda de plática. Y aunque en un principio mi demonio no sonreía, minutos después no le quitaba la fingida mirada lasciva de encima.
De perrito. Si, puede tragárselo. No hay bronca por las invasiones traseras. Vocabulario soez. Disposición total para un trío. Amante de los vibradores. Cumplidora de fantasías. Zoofilica fallida. Masoquista en potencia.
El Deveritas se habría sentido ante un oasis en el desierto, de haber estado en mi lugar, pues por unos meses la estuvo perreando aferradamente y con un interés que rayaba en lo obsesivo, pero de ley lo mandaba directito a la chingada y con la cola entre las patas, pues si algo siempre fué bien sabido, era que esta morra carecía de corazón para propinar patadas en el trasero. Las mujeres, según él, cogen con quien quieren, no con quien deberían.
La situación fué de menos a manos cuando, en un volado mental, eché a la suerte si debía o no empiernarme con la susodicha. Realmente no estaba convencido de querer hacerlo. Había cosas que me indicaban un pero muchas otras subrayaban el no.

A la mierda! me dije y la tiré en el sofá, callándole la boca con la lengua. Sonrió. Enroscó su lengua con la mía y ahí quedé.
La jornada no fué nada fuera de lo normal. Creo que me prometió demasiado con toda la basura que me dijo. Esperaba más incendios ilegales y gente corriendo despavorida con el cabello envuelto en fuego, desesperados, buscando a sus hijos y apagándose las llamas; pero no pasó de un simulacro controlado, con agentes de seguridad, un camión de bomberos y procedimientos de rutina.
Abúrreme.

Maldita. Me hizo extrañar las mieles que la Ramona me dió a probar, allá en el noventa y tantos, cuando tanta ignorancia y estupidez en fila valían la pena. Qué tiempos aquéllos!

Nos metimos a empujones a la cama, doblándonoes de la risa porque había entrado de contrabando. Pendejada innecesaria porque, de haber querido, pude haber pasado a la sala y decirle a sus padres que estaríamos haciendo tareas y tampoco nos habrían molestado en un par de horas. Pero no. El chiste era que fuera ilícito, a escondidas y a mediodía.
Teníamos, a lo mucho, quince años.
No recuerdo cuánto tiempo pasé entre sus piernas, pero fué bastante. Aprendí con ella las cosas básicas del buen sexo: haz lo que quieras, todo se vale, todo se puede, todos contra todos. Y nunca había usado mi lengua para otra cosa que no fuera hablar como cotorra con una pila alcalina atravesada en el culo. Ella me enseñó a usarla sobre ese nudo de piel que escondía entre las piernas. Instrucciones breves y precisas: aquí sí y aquí no. Punto.
El tiempo voló y después de cuatro orgasmos justamente repartidos y con las quijadas cayéndosenos, salimos de su habitación.

-Hola, señora, buenas tardes!
-Eeehmm... a qué hora llegaste que no te ví?
-hace un rato, señora, hasta la saludé y ni me peló
-sí? perdón, es que estaba muy entretenida en la cocina, porque fíjate que esta porquería de estufa se niega a trabajar...

Sonrisas cómplices. Plan ejecutado con éxito.



Un par de días después, nos encontramos de nuevo en los pasillos de la oficina. Iba por un café que la secre presumió como importado y de gran calidad y que, finalmente, a nadie le gustó porque sabía a miados, no a café.
No le conté a alma alguna lo que había sucedido entre ella y yo y no por que sea un caballero, esas son mamadas, sino porque no era algo de lo que pudiera sentirme orgulloso, pues ¿qué méritos tiene revolcarse con alguien con quien es seguro que suceda? ninguno.

Me dí cuenta de que aquel viejo sentimiento de querer enamorarme de la manera en la que sé que puedo hacerlo, no había desaparecido. Seguía necesitando la camaradería femenina y el sentir unos pechos que me abrazaran por la espalda, diciéndome que no hay porqué preocuparse, que todo estará bien... mentiras como esas.
Necesitaba saber que había alguien que al recordarme se le dibujara una sonrisa, como si ignorara que a fin de cuentas nací solo y encuerado. Maldita necedad de depender.

Encendí un cigarrito, me escabeché el café y me quedé como buen pendejo viendo las letritas en mi monitor, bien pinche resignado y rememorando a mi Ramona, ah, qué frutita de quinceañera...!


-oye, y te la jalas?
-pues... a veces... cuando me acuerdo de tí!
-eres un cerdo!
-jojojo oye...
-dime
-y tú... te dedeas?
-oh, claro que no!
-jajajaja eso ni tú te lo creíste!
-oh, pues! no sabes que las niñas buenas no hacemos esas cosas?
-mentirosa!
-jeje, sí, lo confieso... a veces me doy mis masajitos
-a veces? si tienes el dedo todo hinchadote!
-jajajaja mamón!
-crees que nos escuche tu mamá?
-no, está en la cocina peleando con el refrigerador o la estufa, alguno de esos
-mmm.. no vaya a ser la de malas que nos caiga de sorpresa y luego qué le digo!
-tú no te preocupes: te aviento por la ventana cuando se escuchen sus pasos por las escaleras
-pésimo plan, porque voy a gritar cuando caiga en el patio
-no, no, no, no vas a gritar: te vas a aguantar como los meros machines
-te aviento pa' que veas que no son enchiladas?
-mmmm.. mejor házme de nuevo eso que me hiciste hace un rato...
-qué? lo del remolinito con la lengua?
-ándale! eso!
-jojojo no, porque luego haces muchos ruido con tus gemidotes
-anda!
-mmm... bueno, pero solo si tú me lo besas también
-ya no se te va a parar
-aaaaaah, que no? me canso, gansa! cuánto apuestas?
-a poco sí? ay, no te creo!
-jejeje es que comí muchos mariscos antes de venir
-jajajaja eso explica porqué te huele tan cañón!
-házte pa' allá, vieja bruja, acabas de perder tus privilegios...
-jajajajaja! nuuuuu, papito, no me dejeees! jajajajaja!
-Diosito, dónde vine a caer!






0 comentarios:

Anda, deja tu letanía...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...