Me enteré por ahí de que están organizando cierto concursito de microrrelatos y debo admitir que repentinamente me sentí tentado a participar, pero no sé, como que luego me entró la duda...
Por un lado, las exigencias son muchas: que si las faltas de ortografía, que no acepto aforismos, que nada de plagiarios, que si esto, que si aquello... bueno, toda esa blablarería... Y por otro lado, cheque usted los premios tentadores:
Al PRIMER LUGAR: un ejemplar de mi libro de cuentos (con envío pagado a cualquier lugar del mundo) y una cuenta de GMAIL;
Al SEGUNDO LUGAR le obsequiaré un ejemplar de mi libro (pero el envío correrá a cuenta del ganador) y una cuenta de GMAIL;
El TERCER LUGAR ganará una cuenta de GMAIL, simplemente;
Y otorgaré también dos menciones honoríficas. Todos los relatos honrados serán publicados en este humilde, azul y naranja, espacio
Ok, lo del libro de cuentos de su autoría, lo entiendo. El egocentrismo rifa y me parece una muy buena mentada de madres anticipada para los ganadores. De hecho, debería regalar uno a todo el que envíe su relatito. Es algo cruel, quiero creer. Pero lo que me parece imperdonable es regalar cuentas de Gmail [cuentas de Gmail?! por favor! en qué cabeza cabe?!]. Mejor los hubiera dejado sin premios [bueno, así les dice él].
No, gracias, no me animo a participar. Dada mi mediocridad, lo más seguro es que quedara en segundo lugar y, jejeje, no tengo dinero para pagar el envío del librito de cuentos. Y peor aún, qué haré con otra cuenta de gmail? de por sí la que tengo ni la uso! jojojo aunque pensándolo mejor, sería bueno mandar un relato plagiado desde esa cuenta, porque hay una dulce amenaza a quien lo haga:
¡Cualquier plagio será detectado y hecho público, con nombre y dirección de correo electrónico por la que haya llegado el relato, y ese mismo correo será usado por mí para inscribirlo en listas de envío de zoofilia electrónica (para efectos de SPAM)! ¡No plagien, por favor!
Chidín, no?
Cha! creo que aún no supero el no haber ganado aquel concurso de cuentos pornochones, organizado por los de Lo Mejor de Todo y el no haber obtenido una estrellita dorada en el kinder. Como sea, el caso es que no participaré en ese jolgorio, pero eso no me prohíbe que escriba el susodicho cuento, o sí?... "líquido" es el tema, verdad? Ok, Manitas Negras a la obra!
[ Relatito inédito escrito por el Caníbal. Prohibida su reproducción total o parcial con intenciones de meterlo a concursar por un librito de cuentos. Los nombres, personajes y situaciones son producto de la imaginación del autor, cualquier parecido con personas vivas, muertas o moribundas, es puritita coincidencia. Canibalitum ©2005. Todos los derechos reservados]
Caminé a tu lado esa noche. El cielo lucía unas nubes gordas y llenas de ese líquido que las milpas aman y yo también. La luna era imperceptible [pero qué importa, no tiene centro líquido] y no pude confesarte cuánto te amo, mujer.
La amenaza del desgaje celeste estaba por cumplirse. Te tomé entre mis brazos queriendo protegerte, pero teniéndote tan cerca mi cuerpo comenzó a liberar ese líquido producto del nervio y producto de este amor. Sudor recorriendo mis patillas y haciendo charquitos en mi nariz. Al notarlo, sonreíste. Sí, sonreíste. Y sonreíste. Y luego te reíste. Y luego te carcajeaste... tanto, que tu saliva [la cual, cabe aclarar, es líquido] me cayó en la cara, confundiéndose con las primeras gotas de lluvia y con mis lágrimas [líquidas, por cierto] de rabia y vergüenza. Hice como que no me importó y me reí contigo.
Llegamos a mi casa.
-estoy toda mojada...
-[gulp!]
-... necesito quitarme esta ropa o me dará gripe
Te medio encueraste y me pediste que pusiera música para entrar en ambiente. Puse ese disco que te gusta tanto: "Sueños Líquidos" de Maná y me pediste que me sentara juntito a tí y sin decir agua va! me metiste la lengua en la orejita, erizándome hasta los peligros de la coliseo. Jamás imaginé que tu lengua se sintiera tan rico... y yo pensando en amor, confesiones y todas esas cursilerías...
Cuando la canción de la loca del muelle [en el que hay mucho líquido] de San Blas hizo acto de presencia, nuestras lenguas estaban más enroscadas que un par de culebras. Yo estaba muy, muy nervioso pero tú parecías estar en tu lodo [o sea, líquido con tierra]. Yo te pedí que te detuvieras un poco. Me preguntaste porqué. Tengo que hacer pipí, respondí. Y otra vez tu carcajada cruel.
Salí del baño con las manos húmedas y sin dejar de ser un manojo de nervios. Te ví en el sofá, te estabas agarroteando todo, como posesa por el chamuco.
-te dije que estoy toda mojada, mira
Y me mostraste tus dedos empapados de sabrá Dios qué porquerías, pero olían como a pescado. Y debo confesar que eso me gustó, pero también me asqueó un poco. Me levanté directo a la cocina a buscar una bebida, para disminuír mi temblorina nerviosa. Algo ligero. Una Coca light, por lo menos.
Al regresar al sofá, ya estabas encuerada y con actitud amenazante me dijiste que o te cogía o te cogía. Me quedé pasmado por un minuto, no sabía qué hacer. Mi pirrín ya no respondía ante tales maltratos sicológicos.
Te enojaste, me acercaste a tí, me bajaste mi choncito y violentamente me chupaste mi pilín. Eso hizo que inmediatamente se me parara hasta la circulación, dejándome sin aliento. Y fueron tan rudas tus embestidas bucales que al poco rato, zas!, que se me sale el mocasín! Te aventé el chisguete en la cara y te me quedaste viendo con ganas de matarme.
Y esa fué la gota que derramó el vaso. Comenzaste a rementotear madres a diestra y siniestra. Mi pilín tuvo mucho miedo y se encondió lo más que pudo. Yo también tuve mucho miedo. Te veías muy enojada. Pero luego, con la misma actitud demente que habías mostrado toda la noche, comenzaste a reírte, a burlarte de mí. Tus carcajadas retumbaron en mis tímpanos y el verte con la cara chisgueteada y ese gesto de locura, me sacó de mis casillas. Soy pendejo, pero tengo mis límites.
Fuí a la cocina. Vas por otra coquita pa ver si así se te para?, preguntaste. Regresé y te clavé el cuchillo en el cuello. Tus ojos casi se desorbitaron al ver tu propia sangre brotándote como una fuente. Adiós burlas, bienvenido el ruego. Pero solo me limité a verte ahogar en tu propio charco. Muy mojadita, no? pus aguántese!
Maldición! mientras yo tenía intenciones de guiarte a mi corazón, perra, tú me guiaste directito a liquidarte...
Jojojo creo que rebasé las 300 palabras pero bueee... Eeeeeeeehm, ya me gané un librito autografiado y con dedicatoria? eh? eh? no? Chaaaaaa!

0 comentarios:
Anda, deja tu letanía...