Ayer recibí un correo enterándome de que fué el Día de Internacional de las Panochas y la verdad es que me divierte ver la forma en la que muchas de ellas se tragan el cuento de la mujer liberada, inteligente y capaz y se sienten muy orgullosas de poseer un sanguinolento pozo entre las piernas el cual intercambian por un poco de nuestra importante atención y mentiras piadosas en las que uno les recita que son todo, que las queremos y que las, ejem, [m]amamos...
Las mujeres, y es por todos bien sabido, son inferiores. Si creen tener voz y voto es porque nosotros les dejamos jugar a que piensan, pero en realidad, muy en secreto, tienen conciencia de lo estúpidas que son.
Sus únicas funciones en la vida son tres: mamarnos el palo, parir y ser nuestra chacha. Si por mí fuera, seguirían recogiendo frutas y viviendo semidesnudas en una cueva, mientras nosotros nos encargamos de que el universo siga su curso normal. Pero dicen por ahí que hay que dejar que la mascota retoce de vez en cuando para que no muerda la mano del amo. Y sí funciona...
Las únicas mujeres por las que podría sentir el minimo respeto, son las putas, pues han aceptado su destino, lo han hecho su forma de vida y no se andan, obviamente en sentido figurado, con mamadas. Pero no puedo sentir ese respeto porque cobrar por meterles la verga es algo de lo más imbécil: deben coger gratuitamente y sin goce físico, siendo previamente extirpado ese tubo carnoso e inútil que llaman clítoris [el único error que la evolución ha cometido].
Las féminas no sirven para mucho, sus capacidades son mediocres, intentan ser como nosotros todo el tiempo, compiten por superarnos, necesitan demostrarse que estan a nuestro nivel, somos su meta, pero todo queda en vanos intentos pues la naturaleza no miente: una rata jamás será un ser supremo. Es graciosa la forma en la que hacen su mayor esfuerzo y sacan sus garritas y ladran y maldicen y no se dan cuenta que no importa cuánto pataleen por negar ser lo que son, porque cuando llegue el momento de que se pongan de cuatro y ofrezcan el culo, la vida las habrá puesto de nuevo en lugar al que pertenecen.
Así que, perritas, alégrense en su día, paséense convencidas de que valen lo mismo que los machos, sigan luchando por la, jojojojo, "igualdad" y sigan gritando hasta desgañotarse que tienen un agujero húmedo y peludo que nosotros debemos "ganarnos", jeje, causando la misma pena ajena que causan los putitos que traen un letrero en la frente que dice "soy un mamavergas" y que se enorgullecen de querer parecerse al género que avergüenza a esta especie.
Aaah, y por favor no me salgan con su argumentito mamila de "tú vienes de una mujer y si no fuera por ella no habrías nacido" porque me lo paso por los huevos: sí, pendejas, vengo de una mujer, una que no es la excepción y que es una réplica perfecta de ustedes, pues parece que las hacen con molde de a peso y que Dios [elemento masculino, a huevo!] se niega a romperlo. Y esa mujer no se cogió a sí misma, hubo un macho que se tomó el tiempo de cumplirle el capricho de querer quedar preñada y tener al papichulo que ahora están leyendo.
Bueno, ya les dediqué demasiado tiempo, ahora métanse su feminismo por la panocha... oh, perdón, perdón: olvidaba que ustedes le dicen, todas hinchadas de orgullo, "vagina"... bah!
Hace 6 días

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