Por más extensiones que haga de mí mismo en el tiempo, un día moriré... a la de a huevo. Posiblemente muera acostadito en mi cama y mi demonio de la guarda me diga "ora sí, mi Canis, a caminar por el tunelito" y sonriente espíe a los costados la proyección en alta definición de los años maravillosos, cortesía de un cerebro en su último trabajo y que en las más de las veces se portó poca madre con quien les escribe. O posiblemente muera instantáneamente atroplleado por un camión de la R5-103 o un taxista ebrio o una bala perdida o de un ataque a mi anciano corazón al momento de venirme en las entrañas de la mujer joven que cogerá conmigo solo por mi dinero, sin apreciar mis talentos, virtudes y excelentes sentimientos, jojojo...
Ninguna de las muertes anteriores me preocupa [bueno, aunque eso de morir atropellado por un taxista, como que cha!], podría manejarlas con cierta tranquilidad, sin exasperarme tanto y sin hacer mucho pancho: mirada de aferración, apretar los dientes, la cagada de ley y entregar el paquete.
Pero hay una muerte que me inquieta...
Supongamos que me meto a bañar y en una de esas, por andar en la baba o con preocupaciones que no puedo predecir, me resbalo y me pongo monumental vergazo en la maceta y caigo en coma: mi cerebro está perdido pero el resto de mi cuerpo está, digamos, vivito y esperando a que el jefe despierte. El doctor Navajazo le dice a mis familiares: "Es posible que recupere conciencia pero también es posible que se quede así todo lo que le reste de vida". Mi madre se revienta a chillar [no se supone que los padres le den sepultura a sus hijos, asegún la sabiduría popular], mi esposa se encoge en sí misma [era tan bueno... era medio pendejo pero tenía sus momentos...] y mis pequeñas hijas ni enteradas estan de que papi ya no les contará 'Polette, Iván y los dragones' antes de dormir.
La decisión es difícil. Mi madre dice que no, que está dispuesta a esperar todo el tiempo que sea necesario para verme despertar, pues se sabe incapaz de propiciar la muerte de este papucho. Mi vieja lo piensa con el corazón pero también con la cabeza [me casaré con una mujer inteligente, pachoncita y con un corazón infalible, no lo olviden]: tenerlo en estado vegetativo sería incierto y doloroso, las niñas crecerían con un trauma tremendo: tener a un padre que no tienen... pero también mantiene las esperanzas de verme otra vez cocinándole los fines de semana y hacer el ridículo en mis intentos de stripper y mis berrinches infantiles al bañar al perro. Me ama [es que soy muy adorable] y, como en las películas, se me acerca al oído y me pregunta: "Luis, mi amor, qué hago?" pero mi mente está aparentemente más muerta que la reata de un viejillo de noventa años, pobre y sin Viagra, y a diferencia de la realidad en celuloide, la dueña de mis quincenas no recibe mensaje alguno de lo que debe hacer y tendrá que decidirlo a ciegas y sin perro lazarillo, porque el Canis estuvo muy ocupado en otras cosas [comer, cagar y dormir] y ni le cruzó que algún día su vida dependiera de quienes más palpitaciones le han propinau a su debilucha bomba pujadora.
Y qué tal si mi cerebrazo no está muerto y es algo que la ciencia actual no ha llegado a descubrir [ya saben cómo son de pinches lentos]? Y qué tal si tengo unos sueños acá, bien chingones y me los interrumpen bajando el interruptor [válgaseme la reburrancia]? Y qué tal si ando paseando más allá del nirvana y el sansara y alcanzo límites insospechados [jejeje, ese estuvo muy mamón, lo admito]? eh? eh? No, si no está tan fácil....
Ahora bien, gracias a Buba eso aún no sucede y creo [más bien, sospecho] que puedo decir lo que ha de hacerse, pues si ponemos atención al asunto, se trata de la vida mía y la decisión me corresponde. Así que la cosa es concisa y no requiere rodeos: niñas, si víctima de mi pendejez o culerez ajena caigo en coma, quiero que me desenchufen y me saquen lo poco que sirva y lo regalen en el tianguis de las vísceras. Háganlo inmediatamente, me pudro rápido. Si me cortan los sueños en los que soy el mejor musiquito del planeta o en los que pongo a Sherlyn de a perrito en una faena llena de gemidos, sudor y hartos así, papito, así !!!, no hay pedo, lo tomaré con calma y resignación, pues si algo debe caracterizar a un moribundo es precisamente eso, la puta resignación.
No quiero que me hagan velorio. No quiero voces femeninas avemariando y prolongando el dolor de la gente que amo. Sepultura pronta, el muerto se nos pedorrea y la vida continúa. Nada de grandes epitafios o echar mis cenizas a la playa donde todo mundo se mea. Hagan una cena, coman lo que a ustedes les guste y escuchen la música que a ustedes les agrade. Regálense un abrazo sincero, de esos que dan cuando aman y no cuando sufren. Métanse por el culo comentarios agradables sobre mi persona y no anden queriendo culearse a la viuda, cabrones, que regreso del más allá a arrancarles la picha [ya ví en la película Ghost que uno puede cuidar a su nalguita cuando los malos quieren aprovechar la situación].
Ojalá que para esos entonces ya haya disfrutado a mis anchas de los privilegios de este boleto. Ojalá que este experimento de la persecución del placer haya terminado con resultados aceptables y que mi cabeza haya encontrado reposo en los senos de Ella. Ojalá que mis afirmaciones acerca de la realidad se hayan probado erróneas y que mis pendejadas resulten con sus dosis pertinentes de cordura. Ojalá que mi respiración y mis latidos ya te hayan servido de alimento y se te dibuje una sonrisa de satisfacción por mis acrobacias y mis velas encendidas... ja! "y mis velas encendidas"...
Ojalá, niñas, ojalá que todo salga bien... o al menos de panzazo.
C a n i b a l
[una firma ilegible]


1 comentarios:
Admirable manera de pensar y escribir.
¡ Eres un chingonazo Canibal !
Anda, deja tu letanía...