Conocí a Samantha hace unos años. Recuerdo que cuando me dijo su nombre inmediatamente le pregunté, bien mamón como soy, que si era la hermana raptada de Mulder. Sonrió y dijo que si.
Cuando conocí a su padre sentí un respeto instantáneo. Don Jorge es una persona que impone presencia y su voz gruesa y amable cobija a la primera. Habla casi de cualquier cosa, es ingenioso, sarcástico y ligeramente cruel. Siempre que cuenta algo, usa sus puños como director de orquesta para darle énfasis a lo que dice. Uno sabe de qué habla tan solo de verle las manos.
Doña Cecilia es una mujer tranquila, muy inteligente, habla la cuarta parte de lo que lo hace don Jorge y cocina con perfección italiana. Es una señora muy guapa, de sonrisa generosa y resultan inevitables los malos pensamientos al tenerla cerca. Samantha lo sabe y solo me mira de reojo y con complicidad demoniaca cuando su madre me toma por los hombros.
-qué me hizo hoy de comer, doña?
-enchiladas, flaco, pero no hay queso... lo vas a buscar, porfa?
-uuuh, señora, yo por usted ordeño a la vaca !
-jajajaja arriesgándote a que te coja el toro?
-Samantha...
-con los cuernos, mamá
-ya ve, doña? hasta aguanto a su hija, nomás por usted!

Samantha es el fruto irremediable de ambos. Casi tan hermosa como doña Cecilia y casi tan ingeniosa como don Pulgas. Le gustan las novelitas pendejas de televisa y leer libros inútiles con miles de páginas, estilo el Código Da Vinci y el Caballo de Troya. Tú y tu pinches cuentitos de Rulfo, me dice. Tiene un buen culo y creo que por eso [y por que está declarada clínicamente loca] es que me agrada tanto.
De todas las pendejadas sin sentido que me ha contado, la peor de todas es un sueño recurrente de su infancia.

-Soñaba con unos duendecitos buena onda. Yo controlaba el sueño, podía hacer lo que quisiera: estar de repente en una montaña o vestirlos con tutú o hacer que lloviera. Se hacía mi santa voluntad.
-ora, siempre has padecido desorden mental...
-en serio, a esos pinches duendes los soñaba de vez en cuando, pero cuando los soñaba me daba una divertida marca diablo. Solo que un día sí se me pusieron rebeldes
-te quisieron chiquitear?
-bueno fuera: me dijeron que no me iban a dejar despertar y que me tenía que quedar con ellos
-te querían chiquitear
-qué madres! yo ví como que me querían matar. Pues es que también me pasaba de gandalla con ellos, los ponía a hacer ridiculez y media y pues no aguantaron mi ritmo. Había uno al que yo le decía Chocolate porque estaba más pinche prieto que tú...
-culei
-... era el más viejo y fué el que le dijo a los demás que yo me tenía que quedar
-hubo gangbang o no?
-jajajaja tus mamadas... el caso es que me lo putié con una pala [por Dios! qué niña de 6 años puede levantar una pala?] y salí corriendo sin voltear pa' atrás y luego que se me aparece adelante el muy ojete
-y de seguro dejaste la pala tirada por allá
-pues sí, ni modo que me la llevara cargando! Bueno, el caso es que pegué tremendo grito que cuando mi mamá me fué a ver, estaba toda bañada en lágrimas y casi casi me hago del susto. Y de ahí ya no los volví a soñar...
-pus yo una vez soñé que me quería chiquitear a una chavita y que me dió tremendo putazo con una pala y salió en chinga corriendo y cuando la alcancé y me saqué el acá, pegó tremendo grito y desapareció...
-...
-oh, está bien, ya vámonos...


Hace unos minutos, le mostré a Samantha este post diciéndole ingenuamente mira lo que voy a postear!. Ella solo me preguntó Luis, cómo le haces para poner una mentira detrás de la otra sin sentirte culpable?
Cha!






0 comentarios:

Anda, deja tu letanía...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...