Supongamos que un día de estos te levantas y en vez de tener entre las piernas tu gruesa salchicha o tu preciosa panocha, según sea el caso, descubres que la puta naturaleza te lo ha cambiado por las cosas propias del sexo opuesto. Qué harías?



[pssst... pssst... oigan, no se supone que este post debería generar un chingo de comentarios...?]


Añadido:
Se supone que hoy medio mundo publicará posts mamones haciendo bromas a sus lectores. Ya saben, blanca palomita que-no-sé-qué-vergas. Se los voy a quedar a deber, no ando de humos para ser lindo, buena vibra, wow y nice.
Hoy sí traigo ganas de patearle el trasero a quien sea... ñaca, ñaca!!!








Niñas, una vez más, lamento decepcionarles. Posiblemente muchas de ustedes se habrían sentido satisfechas de que aquí su proveedor semanal de basura resultara ser el caníbal caribeño. Probablemente sería una alegría de esas que no se olvidan y un buen tema de charla en sus navidades y fines de años [o reuniones que no fueran forzosamente de calendario] el decir "Apá, Amá, carnalitos, yo leo el blog del caníbal caribeño, el que mató a su machín y le comió los huevos" y que sus interlocutores exclamaran un auténtico "oooooh!" producto de la sorpresa de que ustedes, chiquillas que no matarían jamás por el placer que el acto proporciona, conocieran a un delicuente psicótico, caníbal y, pa' acabarla de chingar, puto.
Dejen en paz a los albañiles de esos castillitos en el aire: no soy Gumarito.

Gumaro de Dios [sobre todo] Arias, con su carita de paisa [pero menos que la mía] y su paladar de inclinaciones genitales, se encargó de echarse a la olla al pobre "Wacho", compa de parrandas y, asegún corre el rumor, palito de su balero.
Le comió las costillas, parte del muslo y, ejem, los testículos y el pene, eso sí, aderezado con sus cebollitas y tomates y tortillas de comal. Y no lo negó: admitió con esa boquita con aliento a verga que ató al wachito con unos cables, lo destazó y, madres!, a darle duro que no hay refri y se nos puede echar a perder antes de que nos lo acabemos [aparte, los tiempos no estan como pa' desperdiciar alimento].
Ahora a los que les suda el fufuy es a los reos con los que comparte celda, pues temen que en una de esas al muchachón, harto de comer frijoles descompuestos de prisión, se le antoje unos huevitos con chorizo y que con un de tin marín de do pingüé escoja a alguno de ellos pa' quitarse el hambre y recordar al desaparecido Wacho, antiguo dueño de las palpitaciones de ese dulce duraznito que habita en su pecho.

No me odien, princesas, por no ser el Gumaro. Me siento avergonzado por no ser una noticia del Alarma! y por no salir en las noches a comer gente. Y aclaro que en mi caso no serían hombres tabasqueños, sino mujeres jarochas y yucatecas, haciendo evidente mi afinidad con mis paisas y los quesitos pululantes en estos lares, que si bien no gozan de la mejor calidad, tampoco son dignos de mis desprecios.
Prometo aplicarme y darles tema de conversación en sus reuniones y razones pa' presumirme [lo cual, ja!, me recuerda a cierta mujercita diciéndome "me gustaría que aquel te conociera... es para presumirte" mientras se quita de los labios un vello púbico del susodicho, en vez de uno mío] con sus cuates y sus familiares y sean la envidia de la cuadra y, porqué no?, hasta de su ciudad. Prometo afilar mi machete y ser más sanguinario que Arias y decapitar a mis víctimas y dejar inscripciones apuntando hacia el Maligno y grabar todo y mandarlo a los más sanos propagadores del gore que he visto en la red: los compas de Ogrish. Prometo ser malo, muy malo, requetemalo [verdad, manito?] y ganarme un sitio digno en la lista de asesinos seriales a nivel mundial o, ya de perdis y haciendo gala de mi mexicanidad, a nivel nacional.

Aclarado este punto, considero pertinente que pasemos a lo serio y dejemos los chismes de lavadero pa' las viejas gordas y feas que se rifan la estabilidad emocional todas las tardes y noches, wachando [nomás por seguir usando la palabrita] telenovelas baratas de Televisa [porque Los Sánchez son otro pedo. Por cierto, será que la Yolis se quede con el Tito o será que la ganona sea la Cecilia? Qué novelón, qué novelón!].
Y ese algo tan serio es ese pendiente decembrino que tenía con los lectores inexistentes de este tugurio y que, si bien no...

Uuuuh, que la madre! Me dicen que los patrocinadores ya están chingue y chingue... Bueno, vamos a un corte comercial, no le cambien. Y si le cambian, por favorcito, que no sea pa' leer al Tiburón 3, a la NanaX ni a la tal Tecknicolor [ave María purísima!]... luego no digan que no les dije, eh?






Perros Cuadrados



Se dice que fué el Chad
quien le dijo al Caníbal: "pues vente pa' acá" [sin ninguna connotación homosexual] y el Caníbal metió sus tres calzones y sus playeritas cancunenses de "I'm shy but I've got a big dick" y se fué a la tierra del águila embutiéndose una serpiente.
Pero porqué el Canis abandonaría el Paraíso Terrenal para irse al Infierno Capital? Por dinero? Por su curiosidad de conocer Xochimilco inundado de pañales usados o, Dios nos libre, por una mujer?! No. Lo hizo por lo único que vale la pena en este mundejo: el guitarrazo y la garganta sangrante.

Ahí se encontró con Kabuto, el K, el motor de destrucción y sacerdote de misas negras, quien le daría el nombre al menos peor grupito hecho en méxico, con sello NOM y toda la cosa: Los Perros Cuadrados.

-no mames, pinche K, ese nombre está reojete!
-nos vamos a llamar los Perros Cuadrados y punto, cabrón
-pero es que suena como a Bob Esponja Pantalones Cuadrados
-me vale madres! ya dije!
-ta bien...
Y así quedó. Palabra del Señor K.

En este trío no había voz principal. No había un tipo al frente que daba la cara por los otros dos. Eso era una banda, no un cuchitril de promoción. Así que los tres berreaban, feo, pero berreaban. K en la lira, Canis en las 4 cuerdas y Chad encargado de putearse a la batería, que no era marca T-FAL, gracias al cielo.

Anduvieron de subterráneos un tiempo, sin varo, sin viejas [a excepción del Chad, a quien con su conocido jale de féminas jamás le faltó progesterona que le acariciara la barbita] y con repetidos problemas con la justicia por robo de comida a taquerías y negocios parecidos.
Con mucho esfuerzo, se hicieron de cierta famita que poco a poco fué decayendo. Los corrieron a vergazos del Alicia cuando al K le dió por matar un french poodle en el escenario, gritando "Sálvanos Satáaaaaan!" y dárselo a comer al Canis, mientras el Chad se cagaba de risa. Los odiaban en Rockotitlán. Y, vaya, ni en el Chopo los querían.
Tenían futuro? No, todo parecía indicar que no.

Se fueron convenciendo de que había que dejar de tocar la basura que tocaban y le dieron un giro al repertorio: se acabaron los covers punketos de Pepe Fredo Jiménez y dieron paso a los cortes de manufactura propia. Y ahí fué el final del primer principio.
En la lucha de vanidades [K queriendo superar al Canis y él al K y Chad a los dos] se forjaron melodías con picudísimos riffs de guitarra, inventiva melodía grave y perfecto sonido percusivo. Lo habían logrado, la mediocridad fué erradicada [fuchi! fuchi!]
Y luego vino la parte difícil: encontrar un lugar donde los dejaran tocar. Jojojo se habían ganado demasiados enemigos y nadie los quería ver. Todos los bares les cerraban las puertas en las jetas o a punta de trona los sacaban cuando se colaban. Poeshitos, cómo sufrieron en esa época.
Pero su salvación llegó cuando abrieron el Hoyito, un bar de bajísimo presupuesto y con un dueño de provincia, quien no tenía ni puta idea del trío de disque rock que había contratado.
La primera noche, esa primera vez que siempre resulta dolorosa, el K tomó el micro y le dijo a los 15 asistentes:
-Ustedes son los elegidos.

Y una vez más, la máquina funcionó a la perfección. Y a paso lento se corrió la voz de que en el Hoyito estaban los perros tocando algo que por fin sonaba decente. No era rock. No era punk. Ni tampoco esa maravilla gringa conocida como nü metal. No. Era lo que sigue cuando todo eso ha sido inventado.
Y de ahí pal real.

Sacaron su primer disco, el Hijos de su perra el cual se vendió en Tepito como pan caliente. Como pornografía ilícita. Como ciega religión. A los perros les valía madres que los de Antídoto se quedaran en la pobreza gracias a los garfios. El chiste era que los escucharan, no que les pagaran por vender discos, pues una banda debe vivir de sus presentaciones y ganar el sueldo de cualquier trabajador.

Luego vino el Ábranse, cabrones! albúm que les ganó un contrato con una disquera de varo. Y ya instalados, afamados y despreocupados, grabaron el disco que les abrió las puertas [y las piernas] del público extranjero: Canibalitum y, paradójicamente, fué el comienzo del fin.
El Canis, con su conocido culto a sí mismo, se empeñó en que ese fuera el nombre del disco. Terco con que una obra de ese tamaño merecía un nombre acá, quesque muy vergas, y los otros dos aceptaron a regañadientes, sembrando el odio por el prieto nacido en un pinche pueblo bicicletero.
Mientras K perfeccionaba los balazos de la guitarra y el Chad andaba cogiendo grupis de todas las edades, credos, posiciones sociales y especies; Canibal, en su habitual impulso autodestructivo, se fué hundiendo cada vez más en las drogas.
Las presentaciones de los Cuadrados eran a reventar y el disco los mantuvo por más de un año en las listas. Era la obra perfecta nacida de tres cerebros en la misma frecuencia. Sin errores. Sin fisuras. Sin ocultas intenciones de trasfondo.
Luego vino Purgatorio en el cual se perfilaba que el grupo ya estaba en las últimas como sociedad pero en excelente estado de calidad melódica y armónica. Ni el reencuentro de Maná y Jaguares tuvo el lleno que tuvo la famosa presentación de los Perros Cuadrados aquel legendario 31 de Octubre. No había duda: el país de los nopales por fin le regaló al mundo una verdadera banda de exportación.

Pero estaba escrito que no sería para siempre.
Los distanciamientos y los madrazos eran cada vez más frecuentes. La camaradería se fué acabando y se les olvidó que alguna vez durmieron en hoteles de mil estrellas [al aire libre por falta de varo] y que tragaron tortas robadas en la Merced. Se les fué olvidando que lo que importaba era la música y no desayunar drogas o coger putas gratuitas o leer libros negros. Se les olvidó que los Perros Cuadrados eran tres, ni más ni menos.

El sueño terminó un 12 de Diciembre en el último concierto del tour de Sin órbita, el último disco, cuando sonaban los acordes finales de Y un día, y Chad dijo al respetable:
-Seguir con esto sería una mentada de madres pa' ustedes y un crimen contra nosotros. Aquí terminan los Perros Cuadrados y los mejores 9 años de nuestras vidas... El cariño de su parte fué excesivo y les quedamos a deber... bueno, como sea, Wham! nos la pelaaaaa.

Y ese poderoso solo de guitarra del esclavo de Tool puso punto final a la era canina.


Epiloguito
K y Chad armaron unas bandas zigzagueantes por separado. Tuvieron cierto éxito pero nunca comparado con el de los canes equiláteros.
Chad tuvo una hija de nombre Gisela. K tuvo un hijo llamado Carlos. Los jovenzuelos se enamoraron pero era un amor imposible: una era casi casi de los Capuleto y el otro casi casi de los Montesco.
K y Chad terminaron por hacer las pases y olvidaron los rencores y ahora son dos abuelitos que se sientan en sus mecedoras a ver jugar a sus nietitos con un french poodle en un patio de césped.
Caníbal, como siempre, no soportó la separación y se pegó un tiro a los 33 años. Jamás tuvo dos hijas.



[Gracias carnalito y gracias compa por sus amistades en megabytes. Cuando regrese la Norah Jones o vengan los Sigur, voy a visitarlos... o quien sabe, chance y a principios del que viene me lance a ese infierno que ustedes llaman ciudad y les de el honor de conocerme, pinches chilangos inferiores... jojojojo!]








Yo siempre creí que era un genio, que en mí habitaba una fuerza desmesurada y desconocida por el resto de la gente. Neto. Tenía seis o siete años cuando me decía a mí mismo que iba a ser un chingonete del dibujo, la pintura o ya de perdis, monero de periódico. Hacía garabatos en mis libretas y retratos de mis compañeros, mis maestros o dibujos que jamás enseñaba a nadie. Veía paisajes que me causaban fascinación al dibujar, como aquella isla en forma de jícama con una larga varita sosteniéndola por el centro y uniéndola a la tierra, que dibujaba una y otra vez, poniéndole, quitándole, perfeccionándola.
La sensación de abstracción que me producía el dibujar no la sentía con otra actividad. Jugar, por ejemplo, no me aislaba tanto del mundo conectándome con mi interior, por mamila que esto suene. Hacer monos, imaginar situaciones, caracterizar garabatos era mi vida. Desde el kinder hasta parte de la secundaria, donde poco a poco la adolescencia hizo pedazos mi gusto por el dibujo, cambiándolo por un sentimiento de odio, abandono y suicidio, típico de la edad.

La recreación es algo a lo que las escuelas y muchos padres de familia, poca atención ponen. Ven el juego del niño o cualquier actividad de abstracción de manera muy superficial, al no poder recordar la enorme importancia que tiene el perderse de la realidad mediante el lenguaje propio, el mundo propio, el universo propio.
Creo que es un error referirse y tener en la cabeza que la recreación es un simple pasatiempo. Yo digo que no lo es. Hay algo más, una conexión con algo de lo que no sé su nombre pero que sé que ahí está. El reconocimiento de tal entidad viviente no es algo que pueda cultivarse o decir que es exactamente esto o aquéllo. Es una insinuación que se saborea en ciertas ocasiones, como cuando alguien te regala un abrazo que necesitas o comparte un silencio que no es incómodo. Como un despertar tranquilo y descansado después de un día de dura chinga en el trabajo. Es una batería natural. Un explosivo de la inteligencia, el amor y el equilibrio entre ambos.
Si alguna vez han tenido esa sensación, niñas, creo que está de más que siga tratando de explicar. Si no la han tenido, créanme que se han perdido de una deliciosa rebanadota de.. de.. eso.

No. Resultó que siempre no soy un genio. Ahora trato de creer que seré un ejecutante decente de la lira y que tocaré en una banda de bar y que algún día, cuando termine de pagar esta factura de la que ignoro el concepto, tenga en mis brazos a un par de amigos, una pareja y un par de hijas a las que les cuente algunos cuentos para hacerlas dormir con un gesto de auténtica felicidad.
Tal vez, con buena suerte y machete en mano, aún pueda hacerse posible.






Un chingo de gente anda como perro en brama por el campeonatito logrado por los Pumas. En lo personal [se puede en lo colectivo?], carezco de equipo porque el futbol nomás se me dió para jugarlo, no pa verlo; y creo que no hay mucho de qué alegrarse, pues no han ganado mas que un trofeo que los nombra campeones nacionales. Digo, si fuera un campeonato mundial, pues chance... o, mejor aún, que fueran campeones del universo... Diiiiiigo, yo nomás diiiiiigo....






-qué onda, mi buen? porqué esa cara?
-quiero vomitar, pinche Cani
-y eso?
-pues estaba cenando y que veo una pinche cucaracha en mi comida
-no mames, con razón quieres vomitar!
-eso no es lo feo, lo feo es que me la comí y me dió un pinche dolorsote de panza que ni pude dormir. Al día siguiente, fuí a cagar y seguía viva... salió toda llena de sangre
-jajajajaja qué pendejo!
-y eso no es lo peor...
-ah, hay más?
-estaba desayunando y, chingada madre!, me la comí de nuevo.








Hace 24 años, nuestro queridísimo Mark David Chapman le bajó el interruptor a la vida del jefe beatle de cinco plomazos. La última palabra que Lennon dijo fué corre!... a Yoko, quien puso en subasta la fotografía que adorna este post: los lentes ensangretados de John.
El pelirrojo, quien fuera el primer anti-beatle, murió el 8 de Diciembre del 80 cuando yo apenas tenía 7 meses de vida y de estar cagando pañales. Lejos de su capacidad musical [inferior, aceptémoslo aunque nos repatee los huevos, a la de Paul] la personalidad de liderazgo que el tipo se cargaba era visible a la primera. Recuerdo haber visto una fotografía de él a los 16/17 años, con camisa a cuadros y el cabello rizo, en la que ya tenía esa mirada de "esto se hace así, pendejos".
Luego de su paso en un principio dulce [la Caverna y demás tugurios] y luego amargo [los conciertos en grandes estadios] por la que muchos dicen fué la mejor banda de la historia [Y Dylan? Oh, está bien, era un solo tipo, no una banda...], Lennon se enclaustró por cinco años con la japonesa más fea y chichi-caída que he visto en mi vida...
No entiendo porqué a los geniecitos les da por ser sometidos a latigazos y con máscara de cuero por viejas manipuladoras y ojetes que gustan de hacerles mierda lo poco que les queda de cordura. Exceptuando a Gala [hasta donde sé], ninguna de las mujeres de mis idolitos ha sido gentil con ellos. Además, insisto, son bastante feas. Es como si hubiera una atracción inevitable entre un alma dócil y un alma culera.
Yo voto por que les arranquen los pelos del coño de un jalón y luego las quemen al más puro estilo ixtayopanero, por dejarnos sin la dirección en la vida que todo ciego necesita [son culpables porque de algún modo intervienen en los fatales desenlaces...].

Como sea, John está muerto y no salvó al mundo, Yoko y Courtney siguen tragando de los cadáveres de quienes les profesaron, ejem, amor y nosotros seguimos dándonos de topes contra la pared por seguir esperando al mesías que ilumine de nuevo este camino que está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoistas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque a los débiles del valle de la oscuridad por que es el auténtico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. Y os seguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos, y tu sabrás que mi nombre es Yahvé cuando caiga mi venganza sobre ti.
Eeeehmm... perdón, tuve un repentino ataque de tarantinitis.
Jojojo [lo que me recuerda: pronto publicaré mi carta al gordito más simpático del polo norte] bueno, pues me despido con una lagrimita en mi ojo izquierdo por la muerte de un tipo al que no conocí, no traté y que no me ha mandado mensajes en mis sueños de niños con pasteles candentes.

Ah, sí, casi lo olvido....
Yoko, chinga a tu rasgada madre!

[Princesas, disculparán la redacción más mediocre de lo normal: traigo algunos asuntos que me cincelan la cabeza]






-Heartbreaker!
-I don't know how to play it!

Y se oyen
los acordes del clásico del dirigible. Así comienza la Cajita Feliz de Nirvana que es, en definitiva, solo para quien sea esclavo del autodestructivo sonido noventero etiquetado grunge. Y si digo esto es porque, para empezar, la calidad de audio de muchos cortes es pésima, bajísima; y por otro lado, la letra de las canciones ya conocidas no es muy apegada que digamos a como uno está acostumbrado. Y eso, precisamente eso, es lo que a todo fan aferrado nos maravilla. Reclamar por tales bendiciones, es como mentarle la madre a Apple y al beatle más avaro por habernos entregado el Anthology con un A day in the life aderezado con la voz de John dando instrucciones y ese Oh, shit! de Paul al equivocarse en la letra del puente.
With the lights out no es una obra maestra ni nada que vaya a pasar a la historia, como el Unplugged o el Nevermind. Sin embargo, con su progreso cronológico en los cortes y su calidad casera, se aprecia como un producto que vale mucho la pena como referencia de la capacidad creativa del trío [no solo de Kurt, aunque se empeñen en que así sea] y su proceso de 'aprieta y afloja' hasta llegar a lo que ya conocemos.
No hay desperdicio. No hay cortes de más, aunque en lo personal se me antojaba escuchar conversaciones o afinaciones ráfaga de los instrumentos antes de algunos cortes. Capricho personal no cumplido, obviamente. Pero, a cambio, se me entregó una versión de They Hung Him on a Cross, Grey Goose y Ain't it a Shame, de Ledbelly ["This was written by my favorite preformer, our favorite preformer, isn't it? All of us, we like him the best?"- Kurt, en el Unplugged]; una versión acústica y un demo de Rape Me, una después de la otra, como debe ser; y otras maravillas por el estilo [Polly, D-7, Marygold... o esa versión joyita de All Apologies: "I don't wanna fight..."].
El dvd es perfecto. No dudo que hubiera intervención divina en su compilación. Desde los primeros nueve cortes con cámara pioja [que en aquellos ahoras debió ser de decente calidad] en casa de Krist, un chimpancé ebrio bailando y un Kurt cantándole a la pared o un Dave Chad [fe de erratas: Gracias, Mr. Huevo!] haciendo piruetas a media tempestad para abrir las puertas de la camioneta, hasta el video final manipulado con intenciones sentimentalistas [pero bien que te erizaste, putito!] de una versión de la setentera Seasons in the sun; el dvd se hace digno de veladoras, rezos y caminatas de rodillas hasta la basílica sin marihuana para el aguante.

MTV NEWS: Kurt, cantaste "Seasons in the sun"?
KURT:Canté? Sí, lo hice. No me sé toda la letra. Una de las pocas canciones que recuerdo de mi infancia con la que solía llorar.
KRIST: Cuál es la mejor parte de la letra?
KURT: Es una canción muy emotiva.
KRIST: La mejor parte de la letra es...
KURT: (canta) "Good-bye papa it's hard to die"
-Oct/ 93

Algo que me sorpredió/encantó del dvd fué cuando el rubio enclenque dice "This song is called Smells like teen spirit" o algo así y el público ni se mosquea: era la primera vez que la tocaban en el escenario. Todos los banging heads la cabecean igual que a cualquier otra.
Vaya, que no tengo queja alguna en haber entregado 607 pesos de horas culo en un asiento a las miserables ratas de Mix Up.

Así pues, Mr. Huevo no se equivoca al llamar ignorante a quien no aprecia este regalo adelantado [o atrasado?] de Santa y los Reyes, de la misma forma en la que me declaro ignorante al no apreciar el sonido bastante mierdero de bandas putetes estilo Maná, Jaguares, Limp Bizkit o cagadas parecidas de las cuales habría que torturarme con tehuacán y chile piquín para que comprara un disco de ellos.
Dentro de diez o veinte años, si es que para ese entonces aún sigo intentando vivir, me tocará ver a la perrada comprando el boxset de Radiohead, Coldplay y, a como nos trata el cielo, chance y hasta uno de Alex Lora y la perra flaca y fea que tiene por vieja. En ese momento, cuando alguien me diga pinche Canibal pendejo, esto es música y no las mamadas prehistóricas que escuchas, sabré con seguridad que la vida, la haya aprovechado o no, habrá cobrado su cuota.






IT'S LESS DANGEROUS

Una de tres:
o me compro un celular este sábado [van a estar en oferta] o me compro el diamante de Nirvana o compro el Journals de Cobain.

Celular [no más de 800 estoy dispuesto a dar]
A favor: Me mantengo comunicado pero... con quien?
En contra: Gastar dinero en fichas y esperar secretamente a que haga ring ring y sea ella quien me marque.
Boxset de Nirvana [900 devaluados mexican pesos, asegún el Huevo]
A favor: Música que no he escuchado. Escenas que no he visto. Sentimientos que necesito recordar.
En contra: Me interesa más el DVD que los otros tres discos.
Journals, de Cobain: [30 euros, según he investigado]
A favor: Todo
En contra: Sospecho que va a ser un pedo conseguirlo.

-Qué hago?
-haz lo que te dicte el corazón
-uuuh, pus ya la pelé: me quedé sin corazón hace un bueeeeeen ratote
-no te hagas, Cani, bien que te sobra corazón hasta pa' donarle al Teletón
-cha!
-tons?
-ni puta idea... le pregunto y dice que no esté chingando...


Añadido
Resultado: Boxset [al que ya le encendí sus veladoras] y celular de a peso.








La Jarocha


Que si era
bien perra y le encantaba la gruesa, nunca lo negó. Decirle 'puto' ni cualquiera de sus variantes lo ofendía. Era el Lalito, el Lalito de tus sueños. Cogía como conejo, con quien fuera, donde fuera, cuando fuera. A dos de tres caídas sin límite de tiempo. Pinche huesudo con encanto. Era eso, el encanto.
Pero era demasiada buena vida como para que el cielo se la regalara sin problemas y, con toda saña, le dió a probar las mieles del amor [como todos sabemos, cuando te enamoras ya te llevó la chingada]. Y, poeshito, le rompieron su corazoncito de puto [los putos también tienen corazón, no todo es cogedera]. Y Lalito, a lágrima sangrante, juró venganza.

-me voy a vengar
-vengarse no es venirse, pinche Lalo
-me vale madres! me las va a pagar ese pendejo. Pinches hombres! porqué son así?
-tú también eres hombre, cabrón, nomás que te encanta la pistola
-chinga tu madre
-cha! y qué vas a hacer? le vas a matar al otro putete que te lo quitó
-me voy operar, me voy a convertir en una verdadera mujer y haré que se pierda por mí...
-no, no, no, no, no maaaaaaames, cabrón, te volviste loco?
-no
-cha! a poco sí te vas a cortar la reata? bueeeeee... aunque lo que te cuelga no califica como reata, pero...
-me canso
-pero... pero... y pa' qué? a poco tanto vale la pena ese wey?
-ningún hombre vale la pena
-lo dices por dolida, pinche perra, pero deja que te encuentres a otro que te haga arrastrar la baba y ya veremos
-tal vez, pero este pendejo me las paga
-a poco se fué sin pagártelas? y a cuanto se las ofreciste?
-veta a la verga! estoy hablando en serio!
-mmmmta... no aguantas nada...
-ya verás, ya verás como se retorcerá por lo que voy a hacerle...

Y se la rifó chido. Se operó todo. Se quitó el gusanito carnoso y le pusieron un hermoso orificio artificial. Se operó la nariz, le quitaron los pelotes propios de un machín, le inyectaron como tres Niágaras de hormonas y quedó de poca madre, el muy putarraco. No era necesario estar pedote para pensar que era vieja. Así, en tus cinco, te daban ganas de tirártelo.
Y se fué a cobrar deudas pendientes.
Ja! pero el amor es el amor. Qué venganza ni qué mis huevos! Nomás vió al fulano de nuevo y ya estaba inconsolable rogándole que regresara con él [ella? eso?]. Y el wey regresó con el Lalito, quien ahora era tremendo viejorronón presumible, por así decirlo.
Pero se la hicieron de nuevo. Se lo estuvo cogiendo un tiempo y luego lo mandó a la fregada. Le dolió, lo sufrió, anduvo como alma en pena por largo timepo, como arrastrando su muerte. Se volvió un borrachote de primera, dormía de día, vivía de noche. Fueron largos los meses en los que se encargó de cultivarse el odio; odio del bueno, no pendejadas. Y un día, pareciera de la nada, se sintió lobo malo de repente...

[Úsese música telenovelesca, con violines, pianos y melodía dramática...]
-qué haces aquí?
-vine a buscarte
-qué quieres, Eduardo, esto ya se acabó
-no, bebé, tú sabes que no... yo.. yo.. sigo enamorada de tí

Se le hincó, le bajó el cierre y comenzó a succionar.

[Úsese, ahora, música chafa de película porno]
Aaaah, zapatero a tus zapatos... Fué una mega mamada. La mamada de su vida. El tipo estaba con los ojotes en blanco, perdido en los linderos del Olimpo. Y Lalito chupe y chupe, como una aspiradora industrial, como si quisiera sacarle las vísceras por el popote, como en aquellos días cuando lo hacía por puritito amor y no movido por los hilitos de la venganza. Y cuando el cabrón estaba a punto de explotar, Lalito sacó tremendo cuchillote cebollero y de un solo rebanón le arrancó el pito y las pelotas. Lo ató a una silla y ahí lo dejó morir.

-mámate esa, conmigo no se juega

Todo mundo sabía quién se había escabechado al tipo pero nadie dijo pío. El pequeño, ligero y casi imperceptible detalle, es que a Lalo la lona, pepe pepona, se le hizo costumbre la vengancita de arrancar pichas al menor despecho. Fea costumbre que le ha agenciado el mote de La Jarocha, ya sabes, te corta el pito y te deja panocha.
Así que no te dejes llevar, querido lector, por la primera impresión que te cause este mujerzuelo sicótico. El Lalo es buen pedo, cámara a morir, entregado como una virgen, hermoso como un amanecer, pero, oh, no, no te atrevas a decepcionarlo... o lo pagarás con carne.
He aquí el rostro de tu posible perdición...
[De nada, para eso estamos]




[Les debía un cuento, niñas, y he venido a entregarlo. Ok, sé que no era lo que prometí, pero, pues es como cuando le pides una Real Doll a los Santos Reyes y te traen medio kilo de bisteces de res...]






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