Ella le dice:"ven aquí, gordo..." Y él no contesta. Ella le dice:"qué tienes? mal día en la oficina?" Y él no contesta. Ella le dice:"mira, gordo, que sea lo que haya sido, no puede ser tan malo... ven aquí, conmigo..." Y él la mira de reojo. Ya ve venirlo y sabe que tiene que hacerlo una vez más. Y ella lo mira y le sonríe. Se toca tibiamente el pubis y le dice, en su lenguaje, que lo necesita. Y él responde mecanicamente, perdido en otro mundo; con ella, pero en otro mundo...
Tras los orgasmos de rigor, ella se apoya en su pecho y espera escuchar un 'te amo' que pronto saldrá de sus labios. Y al escucharlo, cierra los ojos y sonríe y, como si fuera la primera vez, le pregunta:"te gustó?" Y él, con la mirada fija al techo, recuerda los preciosos momentos que cinco horas antes, metidos en un hotel guareciéndose del mundo, vivió con la mujer de su vida. Entonces sonríe y le dice:"fué lo más maravilloso que me ha sucedido..." Y ella lo mira, se aferra a su pecho y sonríe de nuevo.
Todo empezó en mis veintes. Yo era una persona completamente normal, tenía una vida ordinaria qué vivir, con problemas ordinarios y satisfacciones ordinarias, nada fuera de lo común. Tenía un par de amigos con los que iba a ver nalgas bailarinas los fines de semana, ya fuera en el Katunga, en el Clímax o, si andábamos muy quebrados, en el Samurai. Sí, qué tiempos aquéllos... También tenía una guitarra paracho, con estuche chafón chafón y un afinador de a peso, mis armas infalibles contra la maldita música de tianguis que se escuchaba en esa época, antes de que la banda y su servilleta cambiáramos el rockcito made in mexiquito de las tunas, enredándole su propia lengua en el cuello al gurú de los malqueridos, léase, saúl hernández y su grupito the cure, versión maicitos y cacao.
En ese entonces, mis sueños no iban más allá, no pasaban de mis narices y de medias sonrisas a las cinco de la mañana. Yo era, por así decirlo, un wey medianamente feliz y los placeres de la carne me eran completamente desconocidos. No negaré que comía carne, pero generalmente era de vaca, pollito o de simpáticos cerditos criados en casa.
Pero un día, oh, sí, un día todo cambió y no volví jamás a ser el mismo.
Sucedió que estaba viendo VidaTv, fantaseando obscenidades [que no contaré] con las preciosas nalgas de la Brillanti, cuando un primo se me acercó sigilosamente y desenvolvió de entre papel periódico un pequeño trozo sangrante de carne...
-qué es eso, cabrón?
-es carne
-coño, ya sé que es carne, pero de dónde chingaos la sacaste?!
-es un secretito, pero mira, pa' que veas lo cámara que soy, pégale una mordidita y no te arrepentirás...
-estás pero bien pendejo, pinche drogo!
-Uuuuuts, mírala, mírala, tan miedosita ella...
-chinga tu madre, wey!
-Ok, ok, luego no digas que uno no te invita de lo bueno, eh?
Y se largó con su cacho de carne a esconderlo al refrigerador.
Yo me quedé con la tentación de saber qué era exactamente aquello y porqué me ofrecía algo tan asqueroso como si se tratara de un manjar de la inalcanzable jai. Y no moriría con la duda... aunque hubiera sido lo mejor.
Me acerqué nervioso a la puerta del refrigerador, lo abrí y revisé y revisé y revisé hasta encontrarlo. Estaba ahí, un simple trozo de carne con sangrita. Carne que, luego me enteré pero que desde un principio sospechaba, era de humano. Y ahí me ven híncandole los dientotes, primero con gesto de asco y, luego, con gesto de satisfacción. Y sin pensarlo dos veces, le dí la segunda mordida y luego la tercera...
En la cocina, por motivos de estética y vanidad maternal, había un espejo que en la parte de arribita decía "Dios me guía" y, abajo, con las jetas coloradas, el reflejo de un nuevo miembro, con perspectivas de líder, de la secta más vil que jamás haya existido.
Y a la voz de "en qué horrible monstruo me he convertido?", corrí al baño a lavarme la boca. Pero no podía engañarme, lo había disfrutado y sabía que podía hacerlo de nuevo. So i did, brother...
Muchos años estuve metido en eso, haciendo lo que fuera posible para conseguir carne fresca y sangrante, agenciándome enemigos y persecuciones de película [de los hermanos Almada], hurgando entre los basureros, matando niños de la calle [que la neta saben feo pero calman la ansiedad... maldito tercermundismo...] o niñas de colegios nais [en mi cumpleaños número treintaitantos, me dí un fuerte abrazo y me regalé una niñita de LaSalle, que me costó un buen darle de moquetazos, pero que al final valió la pena el esfuerzo pues tenía la carne, sobre todo la de las nalguitas, suavecita, suavecita] e instruyendo a los novatos de la secta... que pronto se convirtió en La Secta, así, con mayúsculas y con el paso del tiempo, de los años, debo decir, me convertí en su líder y único propietario. Ni me pregunten a qué sabían los malditos exdirigentes, que me vomito.
Pero hoy, compañeros, hoy todo eso ha quedado atrás. Hoy he decidido dejar ese horrible y repugnante vicio, que sólo vergüenzas y problemas ha traído a mi familia y amigos. Y seré lo suficientemente fuerte para no volver a comer carne humana, es más, ni siquiera los pellejitos que me salen en los dedos a causa de esta pinche avitaminosis, probaré. Y prometo ayudar al compañero que lo requiera, incluído mi primo el Colmillos, a salir de ese apestoso agujero llamado canibalismo. Seré un ejemplo a seguir y haré que mi vieja y mis hijitos se sientan orgullosos de mí, pues su padre muerto era y hoy ha vuelto a la vida, perdido estaba y hoy es hallado. Palabra de ex-caníbal.
Caníbal, su mero servidor, en su primera y única sesión en Caníbales Anónimos, A.C., haciendo changuitos mientras se aventaba su choro mareador.
[Servicio completamente gratuito. 24 horas. Abrimos los Domingos]
Ja! como ya no dejo mensajes en los tags de nadie, pues mis visitas han bajado dramáticamente. En realidad, está feo este negocio de los blogs, en el que una visita, un comentario, una mentada en un tag, para nada se hacen de forma gratuita... pero, aún así, me sigue leyendo uno que otro despistado [hasta en Ucrania me leen, pueden creerlo?] Jo, jo, jo, tal vez, algún día [y en forma muy confidente?] vuelva a dejar lindos mensajes [porque soy lindo] llenos de empatía autopublicitaria en espera de que asciendan mis visitas... y a los que todavía no se les sube lo blogstarcito [cuando se humillan por publicidad en un blog con harto tráfico y lo consiguen.. yo llegué a hacer eso??? Uuuy... ya no me acuerdo!] sólo tengo nueve palabras qué decirles [aunque no me dejen tag, ni comentada, ni nada de eso, aún viendo que me siento solo y que tengo una enorme necesidad de atención.... snif, snif, mi corazoncito se hace pasita y se tira por la ventana...]:
-léase en tono de niña boba que cree que ricky martin es músico y que los retrasados de Clap [el teletón los está ayudando, no se peocupen!] son actores:
Hartas gracias, parvada de pinches desconocidos, los quiero.... mil! :)
Ya.. mucha estupidez por hoy... agaragó.
"Reposa mi sangre como agua estancada
Madurando el fruto de su ebullición;
Y aunque pareciera que no espero nada
Estoy esperando la gran explosión"
-Buba
~
-buenas tardes, seño
-buenas tardes, señora
-qué haces, mijo?
-pues nada, amá, aquí, jugando con la señora
-no, mijo, no molestes a la señora, no ves que tiene cosas qué hacer?
-Uy, no, má, si se está divirtiendo conmigo. verdad?
-Si, señora, usted tranquila, el niño se está portando bien
-si, ya hasta le enseñé cómo gritar como estalón, en rambo dos, verdad?
-Claro! pero necesito más práctica
-...y sabe un chorro de cosas: ella sí conoce a los telechobis y se sabe la
canción de alegrijes y rebujos... completita! y sabe echar el trompo... enséñele a mi amá, señito, pa' que vea
-no, mijo, eso está mal: usté tiene que jugar con niños de su edá, qué es eso
de estar jugando con señoras?
-Aaaaay, mamáaaaa....!
-No, mijo, vámonos pa' la casa
-no, no, no, no, no... aunque sea un ratito más, si?
-No, mijo, ya párese que se nos hace tarde
-No, señora, el niño se queda conmigo
-Nada de se queda conmigo, es mijo y digo que nos vamos pa' la casa, aparte, yo a usté no la conozco
-Insisto, señora, el niño se queda conmigo
Y al verla con más cuidado, la cara de la señora se te hizo conocida. Sí. Era la misma cara que habías visto en tu padre, la noche en la que se soltó a llorar a lágrima tendida con el cura, confesando cuanta porquería había hecho en su vida. Era la misma cara que habías visto en la mañana, camino al mercado, en el perrito aquel que se caía de flaco y le temblaban las patitas. Era la misma cara que un día tuviste que ver, toda hecha pedazos, cuando te dijeron que tenías que reconocer el cuerpo de tu marido.
Y en el momento en el que pudiste reaccionar, era demasado tarde: tu hijo ya había muerto.
-No te culpes por eso, Manuela, las cosas son como tienen que ser. Ya ves, yo también perdí a mi marido y, aunque todavía me duele, pues ya ves que me casé de nuevo y ahora tengo unos chamaquitos que, por cierto, no sé dónde fregaos andan... pero, mira, tú tranquila y llora todo lo que tengas que llorar porque bla, bla, bla, bla...
Manuela le sonríe, pero ya no escucha razones. Y se deja arrastrar al mercado de nuevo. Y se deja arrastrar a la cocina, al baño, a la cama, como si supiera qué es lo que está esperando, como si no hubiera pasado por eso, como una lamparita apagada y ella, perdida en el camino, tuviera que recorrerlo todo a ciegas para encontrar al final un nada ansiado precipicio.
[Siento que esto ya lo había leído en otro lado... o era en este mismo lugar? Ya ni me acuerdo!]

-Ay, amiga, te lo dije: todos los hombres son iguales
[Como complemento a un comentario leído -de un amigo que no es mi amigo y que está muy lejos de serlo- y a una conversación que pudo tornarse interesante, pero que a fin de cuentas quedó en un 'bueno, ahorita regreso..', viene este postito, lleno de errores y sabiduría extrema, que ya quisieras encontrar en otro blog con el mismo tráfico miserable que éste tiene]
Los rumores que corren entre la fauna femenina acerca de que todos nosotros somos unos superficiales, culeis, que nos derretimos ante cualquier cosa con falda, que estamos cortados con la misma tijera, en fin, que somos unos viles joputas, no estan muy alejados de la realidad. No es un secreto de Fátima revelado, lo sé, pero como mero acto de solidaridad con el género y por que en este sitio apostamos por la justicia, procedo, con su licencia de usté, a aclarar los porqués de los porqués.... por que tampoco es tan así como lo ven.
Antes que nada, y aunque no parezca creíble, nosotros, los meros machotes capaces de descuartizar a un dinuasurio y hacer una marimba con sus costillas, también tenemos nuestro corazoncito, frágil, tierno y lleno de esperanzas que, de vez en cuando, se cumplen. Lo alimentamos de tal forma, que es capaz de inducirnos a una ceguera y esupidez zombie permanente, en caso de una profunda decepción amorosa.... Sí, niñas, sabemos lo que es el amor, aunque tampoco lo crean.
Amar, para nosotros, no es un simple acto de cursilería a corto o largo plazo. No. Tampoco es empiernarlas a la primera oportunidad, fumarnos un boleto para el cáncer y echarnos a dormir, como ustedes piensan que pensamos. Amar, para estos seres rellenos de testosterona, es un estado de serenidad y completa felicidad, tan es así, que estamos dispuestos a hacer todo por ustedes. Y cuando digo 'todo', me refiero a Todo. El grado de entrega es tal, que [como ya lo había escrito y para que entienden hasta dónde llegamos, va de nuez] estamos dispuestos a hacer por ustedes lo que ustedes estan dispuestas a hacer por sus hijos. Para nosotros no hay más. Es algo tan total como eso.
Pero [sí, siempre hay un pero] tenemos una ligera particularidad: podemos desligar el sexo del amor con tremenda facilidad [algo que también muchas de ustedes pueden hacer]. Podemos ir corriendo detrás de un buen par de nalgas, con la boca babeante y la mente maravillada, y aún así, seguir enamorados, en el mismo grado de perdición, de alguna de ustedes. Esa capacidad está en cada hombre que conoces y si se atreve a negártelo, o te está mintiendo o se está mintiendo. Sabemos que moralmente está mal el ir y hacerlo; sabemos que, de enterarse aquélla, la relación sufrirá fisuritas irremediables que ni con sulfatiazol sanarán, pero la capacidad está ahí y sólo es cuestión de decidir si nos aventamos tan suculenta invitación o si la dejamos ir. Es decisión de cada quien, habrá quien lo haga y habrá quien no. Y eso es algo que, por su naturaleza femenina, no pueden comprender. No les cabe en la cabeza semejante culerada. Mientras en la nuestra, por nuestra naturaleza masculina, se ve tan sencillo: "voy o no voy... nah!"
Y de la misma manera que a ustedes les asombra que podamos hacer eso, con esa puta facilidad, a nosotros nos asombra [bueno, al menos a mí sí] la facilidad con la pueden superar una decepción o el quiebre de una relación. Nosotros nos ahogamos en el dolor, nos perdemos, nos hacemos mierdita y queremos morir lo antes posible. A ustedes les duele, sí, pero su dolor se ve desechable, como si en vez de sentimientos tuvieran una esponja que, con unos cuantos apretoncitos, se saliera cualquier cosa que hayan sentido. Pueden, como dije, sentir ese profundo dolor ante una situación que sea referente a sus hijos [algunas, por que también hay cada madre desnaturalizada...] y entonces sí, se pierden y el dolor echa raíces [de ahí y otros detalles como esos en los que afirman silenciosa superioridad, que quiera tener hijas y no hijos... ja!].
Así que no se compliquen la vida: no somos la octava maravilla, pero tampoco entes infernales dignos de ser colgados de los pliegues del ano. Y, a pesar de los pesares, creo que valemos la pena... eso sí, algunos más y otros menos...
He dicho.
[Habiendo iluminado la aldea con su triste y escuálida sabiduría, este Caníbal se dispone a dormir, ya que en su cabeza ronda un pensamiento de caza que hay que planear bien, pues este vez la víctima parece valer la pena -y no como la cosa esa que... bueno, mejor ni recordemos ese episodio- y tiene que hacer lo posible y un poco más por alcanzar a esa preciosa critaturita inteligente de linda sonrisa y pasitos merengueros... y, Bart, qué ojitos, qué ojitos... qué más quieres?]
"What the hell am I doing here?
I don't belong here"
-Creep, Radiohead.
Camilo era un gusanito medidor. Lo fué toda su vida y toda su vida odió serlo. Y también toda su vida se preguntó porqué sus familiares no encontraban queja alguna en ser gusanos medidores. Medir, medir, medir, todo el tiempo: medir las ramas, medir las hojas, medir las piedras, siempre medir. No era una simple crisis existencial adolescente o que tuviera tendencias dizque artísticas. No. Era una pregunta que le quemaba las entrañas: "a quién fregaos le es útil que midamos y midamos y midamos?" y que no tenía respuesta.
Cierto día, en una larga caminata [una corta caminata para cualquier otro gusano], Camilo vió una especie animal que no había visto antes y quedó espasmosamente sorprendido. Vió que ellos no eran gusanos medidores y que, sin embargo, tenían en sus tentáculos [o, al menos, eso parecían] cintas que usaban para medir: medían y luego apuntaban algo sobre una hoja, una y otra y otra vez. Y parecían disfrutarlo: mientras medían y medían, se contaban chistes entre ellos y se daban de golpecitos en la cabeza [eran algo estúpidos, pero simpáticos al fin]. Cómo era posible que alguien disfrutara el horrible destino que implica el medir? Oh, no, no podía creerlo.
Pasaron varios días y estuvo al pendiente de lo que sucedía, desde lo alto de una ramita: aquellos animales [eran seres humanos, aclaro, por si aún no te has dado cuenta] se fueron pero luego regresaron... a construir. Y Camilo se dió cuenta [después de mucho observarlos] que esos seres realmente usaban las medidas y no las dejaban en el olvido, como lo hacen los gusanos medidores. Sí, estaba seguro de tener la respuesta! Su destino no era medir, sino construir y por eso tenía la capacidad de medir!
-Por fin lo sé, por fin lo sé!- se dijo muy contento y se fué lo más rápido que pudo a contárselo a los demás gusanitos medidores.
En esas estaba, con un público atento y deseoso de escuchar detalles, cuando un gusano muy entrado en años, con enormes barbas blancas y voz bajita le preguntó: "y cómo vamos a construir, hijito, si no tenemos patas ni tentáculos ni manos?". Y un silencio sepulcral inundó a la audiencia. Todos voltearon a verlo esperando la respuesta. Pero no había respuesta: era cierto, no podían construir.
Y, cabizbajo, se sentó en una hojita con su corazoncito gusanero lleno de tristeza. Si fuera lobo, habría aullado toda la noche y le habría arrancado a la luna suspiritos de compasión. Pero no era un lobo, era un gusano medidor y sin saber para qué.
Y, en medio de su tristeza, una gusanita medidora se acercó a él y le dijo:
-yo también me pregunto porqué somos medidores, sabes? y entiendo cómo te sientes. Mi mamá, mi papá y mis hermanos también lo aceptan muy quitados de la pena, mientras yo me devano los sesos porque no encuentro una buena razón para estar todo el día y toda la noche mide y mide.
Era la gusanita más hermosa que había visto en su vida, en serio, la más hermosa. Platicaron toda la noche y jugaron a muchas cosas. Fué, y lo digo sin temor a equivocarme, la noche más feliz que ambos vivieron, y la vivieron juntos.
Pero la burra siempre vuelve al trigo y, aunqe terminó casado con la mejor gusanita del universo, que le llenaba de atenciones y acrobacias amorosas, Camilo siguió insistiendo siempre en su pregunta, aferrándose a encontrar una respuesta, quemándose el cerebro, angustiandose todo el tiempo; mientras ella se ilimitaba a ser feliz [cuando se podía, porque tampoco era eterna felicidad] con el gusanito al que amaba y al que se había entregado en cuerpo y alma... y completamente gratis.
Camilo envejeció, tuvo nietos, bisnietos, tataranietos, tataratataranietos, y luego murió. Y, según me han dicho [a mí no me crean], que en su hoja de muerte, a punto de estirar la cola, con voz muy quedita le preguntó al doctor:
-Doc...doc... a quién fregaos le es.. cof, cof... le es útil que midamos y... cof, cof... y midamos.... todo el tiempo?
[Este cuentito también es para contárselo algún día a mis hijas y es mi autogolpe en las jetas por haber dicho tantas groserías en los últimos posts:"Canibal malo, Canibal malo!"]
Añadido:
Como mera pregunta para calmar mi curiosidad, alguien sabe dónde quedó el Depresonico?
Ja! Vía Shered me enteré que los argentinos [Pelé es el Rey, que les quede claro] están haciendo su concursito [del cual ignoro el premio] en cuestiones de blogs. Las categorías van desde 'mejor diseño' hasta 'el más influyente' [cuántos 'blogueros' mexicanos creen caber en esta lista?], pasando por 'revelación femenina', 'revelación masculina', 'mejor escrito', etc.
Ahora, dado que no estoy muy enterado de las movidas que los que viven de este vicio en este país hacen, pues yo propongo que acá también tengamos nuestro concursito de blogs [porqué los argentinos sí y nosotros no? eh? eh?] pero que no nos andemos con las jaladas de 'mejor esto' , ' mejor aquello', no, no, no, no: vámonos a lo verdaderamente importante...
CATEGORÍAS PA'L CONCURSITO DE BLOGS MEXICANOS.
[propuestas por el Canibal -el de aquí, no el de www.elcanibal.com (de nada, wey, la publicidad es gratis)-]
- Peor Diseño
- Peor Ortografía
- Autor Soporífero
- Menos gracioso
- El más Autorreciclado
- Hambriento de Fama
- Autor/a más pendejo/a
- El/La más puto/a
- Irremediable Lameculos
- Autora BBB
- Intento de Intelectual
- Peor Blog Extranjero [esto, para aliviar un poco la envidia que me produce el ver a los gringos cagarse de risa al tener premios para los "latinos" en todos los ámbitos y que estos les den las nalgas, se maten entre ellos, vendan a sus madres y hermanas, laman culos y vergas -saludos a Salma Hayek!- a discreción, por un pinche premio a la humillación]
Se aceptan más categorías y/o modificaciones a las propuestas. Aún no se me ocurre qué dar de premio [una mentada de madre, conseguir un hacker que cierre los blogs o simplemente el placer que se obtiene por ser el peor en algo] pero sí tengo en mente muchos candidatos que fácilmente arrasarían en casi todas las categorías.
~~ Las inscripciones están abiertas, participa amiguito/a bloguero/a !!! ~~
Hay un wey por ahí que se dice Canibal y que, hasta antes de saber de mi existencia y la de este Honorable Sitio, tenía un fondo azul-chingame-la-pupila en su blog y ahora lo ha cambiado por un bonito gris sobre negro y un letrerito que dice, en mi humilde opinión, mamonamente "since 1993", argumentando antigüedad... porqué será? jo jo jo jo
Y como no quiero empezar con la pendejadita esa de que "ay, manita, yo soy el original Canibal y tú eres una perra impostora", vamos a dejar algo muy en claro:
1.- sí, en los tags pongo como estúpido nick "canibal", y no creo que me vayan a confundir con ese wey porque cada quien tiene su ... como lo digo sin que suene mamila?.. su... a la chingada! su estilo [y hasta en las pendejadas que cada cual 'posteamos']
2.- este blog no se llama Canibal: se llama Canibalitum y
3.- generalmente no le lamo los huevos a nadie [a excepción de su Majestad, Changuito100]
Así que, tratando de anticiparme a cualquier estupidez infantil, he dicho.
Ok, entremos en materia: mis primeros propósitos a cumplir este año serán, definitivamente, dejar de escribir pendejadas y dejar de ver tanta pinche televisión [soy un pobretón ordinario que, extrañamente, comienza a negar su naturaleza]. Chance y con mucho, mucho esfuerzo y terapia cornejeana, deje de ver televisión; pero será tremendamente difícil que deje de escribir pendejadas... y para muestra:
María no sabe cómo es que ha sucedido esto. Trata de entenderlo, se pasa la mano por el cabello, mira por la ventana.
Apenas ayer, era una niña en casa de sus padres, comiendo mierda y viendo televisión [como yo], viviendo las embestidas de la pobreza y la ignorancia de los maestros de secundaria. Tenía un perro sin nombre y un novio que la dedeaba cada que tenía oportunidad. Y le gustaba. O ya no sabía si le gustaba o estaba acostumbrada. Porque uno a casi todo se acostumbra.
Mas hoy, todo eso ya no existe. Esa vida se acabó. Se fulminó en el segundo en el que su padre la puso de cuatro en el baño y le arrancó de un putazo el trozo de alma que le quedaba. Y, tras la sensación de ser desacreditada por todos, corrió a los linderos del infierno en una alcantarilla, en medio de unos cuantos desconocidos y unos cuantos litros de thinner.
Y como todo vicio necesita ser mantenido... pues vas, chiquita.
-qué onda, chamaca? cuánto por una buena mamada?
-50 varos
-y te tragas la leche o eres de las pendejitas que hacen como que les dá asco?
-100 varos y me la trago
-órale, una profesional, cabrón! y cuánto por una cogida?
-igual
-pues va, súbete! a ver, carnal, dale chance a la morra.
Y ahora está sentada en el borde de una cama, desnuda, con el culo sangrando y preguntándose porqué dios le hace pasar por eso, como si hubiera un dios.
Aún así, no deja de soñar con un hombre que la ame, con tener hijos, un patio con césped y un perro con nombre. Sueña con sentarse a tomar café con una parvada de amigos, verse femenina con pantaloncitos de cadera y usar palabrejas en inglés, muy cool, muy in.
Aspira a un mundo imposible y un mono de estopa. Se limpia y regresa a su alcantarilla, pues el hambre y el sueño ya comienzan a pegar.
Es todo, niños y niñas, un fuerte abrazote a la poca o mucha perrada que ande por estos lares... [comienza el año y lo comienzo mal... ni pedos].

