Tal vez tenga muchos beneficios vivir en la así llamada civilización. Corrijo: tiene muchos beneficios. Resulta tremendamente cómoda esta vida de mono enjaulado con aires de inteligencia y libertad. Es un chiste, lo sabemos, pero lo apechugamos con optimismo cornejeano.
Hay muchas cosas por las que podemos quejarnos y hacer marchitas, tatuarnos el trasero, vestirno ridículamente, enviar cartas a gobiernos que no saben leer, etc., para que nuestra, jeje, voz se oiga. No vamos a cambiar el mundo y eso lo sabemos, pero nos encanta jugar a que podemos. Nuestro subconciente, Dios y el Demonio se cagan de la risa en nuestras jetas.
Muchos se quejan del tráfico, otros se quejan de la economía, de la inseguridad, de lacorrupción, de la falta de educación en nuestro país, de valores morales; la Iglesia Batiana asume como una desgracia la existencia del culturoso, los de Greenpeace no nos dejan hacer pedazos el planeta a gusto [son como las mosquitas en las taquerías al aire libre: cóm chingan!], los políticos se quejan de los otros políticos... y ahí se la llevan.
Yo, la neta, puedo vivir casi tranquilamente entre toda esta basura. Algo en mí un día me dijo: "Luisito, carnal, llévatela tranquila..." Y le respondí "Ya vas". Pero le mentí. No puedo vivir completamente tranquilo. No puedo....
Todas las cosas que la, digámosle así, modernidad me ofrece, las tomo a manos llenas. La cultura [entendiendo por esto como el conjunto de ideas y costumbres de una bola de weyes y viejas] en la que vivo, con todo y todo, me cae dos tres. Solo hay algo que me emputa hasta el centro de mis conductos deferentes: que no seamos una pinche tribu topless. Aaaaaah, pero qué gran mamada esa!
Si fuéramos una sociedad con pecho al aire, yo sería un mejor trabajador, un mejor amigo, un hijo respetuoso y un miembro de un gimnasio. Suena a exageración, pero no lo es. Entiendo que habría cosas que de plano nome gustaría ver, tales como los melones piso-trapeantes de mis vecinas con todo y sus pinches panzotas, pero no hay pedo, pues si me he acostumbrado a verles sus horribles jetas, no creo que me causara un trauma mayor tener que evitar vomitar sobre sus ubres.
En cambio, sería una bendición del cielo verle sus cositas a todo el viejerío en los antros, buffet visual bamboleante, sin esas marcas mata-pasiones que les dejan los brassieres [a las que usan] y sin la línea de carbonización solar: prietas parejitas, doraditas parejitas, mamacitas parejitas. Como se debe.
Con todo esto, lo más seguro es que me metiera a un gimnasio a fortalecer mis ya de por sí perfectos pectorales, con toda la vanidad engrosadora de ver que las pupilas femeninas se posaran sobre ellos mordiéndose los labios [ya lo hacen, pero en ese entonces sería aún más].
Seríamos la sociedad perfecta. Pastelitos como este se nos servirían ante nuestros ojitos todos lo días...



Mmmm... aunque, ya pensándolo mejor, tal vez no sea tan buena idea. Los senos no me resultarían tan atractivos como lo son ahora. Vería a mi madre y a mis tías en medios cueros y mi concepción de lo erótico hacia ellos se desvanecería, creándose un concepto de lo que realmente son: órganos para amamantar. Mierda, no disfrutaría de la foto que puse ni de echar miraditas a los melones de las mujeres con las que hablo. Desnudar con la mente sería nomás de la cintura para abajo y a la hora de la batalla sería lo mismo: desenvolver el regalo solo incluiría faldas y calzones...

Chingaos, creo que mejor sigo como estoy. Viendolo bien, no estoy tan mal...
O quien sabe, tal vez me vaya a vivir a una pinche tribu africana... y hasta vudú aprenda!


Y posteando de otras cosas...
Bloguero, sabes dónde está TU MADRE???

-amáaaaaaaaaa, ahí te busca una señoraaaaaaa !
-ah, sí es mi nueva amiga, voy a ir con ella de compras






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