-Porque no soy así, pero si fuera otra, lo haría
Mierda, eres otra.

Estoy contento porque ayer ví, después de casi un mes de ausencia, a una amiga que, más que amiga, es camarada. Tiene poco que la conozco, solo he salido con ella una vez y, rara clarividencia [remontarse al 20 de mayo, por favore], se llama Claudia. Es una de esas mujeres a las que les puedes decir porquería y media y se cagan de la risa y no andan apretando el culo cuando hablan. Me encanta. Intrecambiamos números y quedé en hablarle un miércoles de estos.
El domingo, camino a cortarme la peluca que traía por cabello, me topé con otra amiga, quien también más que amiga, es camarada y a quien tampoco había visto en cierto tiempo. Tiene la interesante particularidad de ser tremendamente tierna sin caer en lo empalagoso y sensual sin caer en la putería. Le pregunté si ya tenía su credencial de electora [la conocí hace poco más de dos años, cuando aún era menor de edad] para que nos fuéramos a bailar [a movernos haciendo como que bailamos, puesto que si de algo carezco, es de gracia para bailar. A esto, se suma un pequeño trauma generado por una continua petición de vueltas salseras que, lógico en un caníbal, no sé hacer]. La respuesta fué casi afirmativa, pero hay que pedirle permiso al ex-casi-suegro. Cuestión de esperar y pedir respuesta.
Cero mojigatería en ambos casos. Hasta parece que Dios existe.

Ja! Es todo, estoy contento. Tenía que sacarlo. Punto.
Ahora vamos a lo que les incumbe.


México! México!

Porqué, Oh, Bart,
México no la mueve? Porqué nos persigue esta maldición de fracaso y pasar vergüenzas a nivel internacional? eh? eh?
Supongo que lo saben: los discapacitados [antes minusválidos y luego personas con capacidades diferentes, según los mamavergas del Teletón] regresan con medallas de oro y de plata. Es bien conocido [y poco reconocido] su empeño y su garra y cuando se hacen los paralímpicos, a los otros cojos, ciegos, sordomudos, torpes, trastes, testarudos, se les arruga el culo se saber que ahí vienen los pinches mexicanos. Y aquéllos, mancos y cojos pero no pendejos, se agandallan cuanta medalla se les pega la gana, cagándose de la risa de sus parnitas extranjeros, eso sí, muy respetuosamente.
Porqué, entonces, los que tienen las dos patas y las dos putas manos, los dos ojos y los dos huevos [u ovarios, según el caso], regresan diciendo que "hicieron su mayor esfuerzo"? Bueno, por un lado, es porque, efectivamente y tan vergonzoso como es, hicieron su mayor esfuerzo. Y por otro y más importante, porque no creen tener eso que los discapacitados tienen. Lo he visto. Neto. Es un empuje, algo casi sobrenatural que esa gente desarrolla. No es sólo el apoyo de su entrenador o el saber que tienen que hacer el doble de chingas para obtener un resultado aceptable. No. Es otra cosa. Algo que los países triunfadores han sabido descubrir/alimentar en la gente que participa en las contiendas normales. No es propio, por ejemplo, de la naturaleza de las niñas rumanas o rusas ser lo chingonas que son. No es un don divino ni algo que se le parezca. Ni madres. No me trago ese cuento. Tampoco es que los jijos de perra brasileños estén vendidos con don Luci o que tengan un gen adicional encargado del dominio perfecto del balón.
Es genio. Simple genio que el individuo debe descubrir en sí mismo. No es privativo de algunos cuantos. Todos, neto y lo firmo donde quieran, todos lo poseemos. Y el mexicano común [y no solo en los deportes] aún no ha descubierto que lo posee. Vive convencido de que es el entrenamiento, pujar más fuerte, matarse más horas, beber menos, coger menos, imitar a los medalleros, a los vergas, y tratar de superarlos, sí se puede! sí se puede! cómo chingaos no...
Vaya pendejada.
Esta genialidad constante es la batería de la habilidad, lejos de la perfección de la técnica, cuya presencia es necesaria pero inútil si se carece de lo primero. Es un demonio en el pecho. Un peligro para los demás. Una soberbia exhibible. Una muerte inevitable. Un dios superior. Una mujer en celo. Un niño rabioso. Un yo en el yo. Que se compacta. Que explota, hiriendo a su paso. Que se muere y a los tres días resucita. Que se quema en las ansias. Que se pierde en la alegría. Mágico. Agudo. Perfecto.

No sucederá, niñas. Ni le muevan. México no va a ser campeón del mundo ni ganará en penales. México no tendrá una banda por la que la perrada mundial sienta respeto [que los de Panteón Rococó y demás pendejetes tengan cierto exitito en europa, solo confirma que en otras partes del mundo también hay gente con mal gusto] y se quite el sombrero. México no.

Yo por eso, a los ratones nacionales les digo:

Queridos Ratones, muchas gracias por el tiempo que me han hecho sonreír con sus casi-triunfos, con sus "ya merito" y con sus jetas cabizbajas de perdedores. Gracias por hacer más ricos mis gansitos y mis sprites. Gracias por los momentos de sincera emoción que me dieron en la adolescencia, cuando creí que el sueño podía cumplirse. Gracias por su música mediocre y su cine de a peso. Gracias por sus artistoides de quinta y sus putas de sexta. Gracias por sus discursos sobre el esfuerzo y sus pretextos mamones para evitar su realidad, que tantas sonrisas de superioridad me han arrancado.
En fin, gracias por comerse el queso, pinches ratones pendejos.


Ah, y si me preguntan que qué chingaos estoy haciendo para mejorar a mi mexico lindo y querido si muero lejos de tí, pues la verdad, nada, que se lo lleve su puta, ultimadamente...

[Porque el Caníbal muerto era y hoy ha vuelto a la vida. Perdido estaba y hoy es hallado. Y si no prestas atención a mis pendejadas ni a mis aullidos de dolor es porque vives absorta en tu mundito de cuatro por cuatro. Sigue ahí, mujer, que si no valgo tus atenciones, no vales mi cucharón... ay!]






0 comentarios:

Anda, deja tu letanía...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...