Lo que no sabias acerca del dibujante mexicano
[Lectura complementaria e indispensable a un post leído quién sabe dónde...]


El mexicano promedio es un joputa. Anda en la calle a pata de perro de la misma manera que anda por la vida [andamos dijo el otro!]. Pretender que un día de estos tome un libro y lo abra sin la intención de arrancarle una hoja y limpiarse el culo, es una ilusión infantil y que atenta contra la naturaleza del ente en mención. Y, aún más, pretender que abra una revista ilustrada para otra cosa que no sea masturbarse mentalmente con las monitas que otros meJicanos dibujan, es un pecado.
La perrada necesita alimentar su morbo y los títulos desechables con historias intrascendentes, sensualidad, erotismo y sexo cuasi explícito, se lo proporcionan de manera fácil, barata y a colores. Somos la cultura de lo machista, lo inmediato, sin análisis, sin capacidad de introspección, sin ojo crítico ni sexto sentido. Y es por ello que la lectura se limita al estímulo de las neuronas que estan entre las piernas sin reparar en masalláes. Es lo que atrae y no es sorpresa. Aparte, la mayoría de los masalláes son ahuevonantes.
Un monero mexicano tiene que dibujar lo que se venda. Es entretenimiento, billete, negocio, a fin de cuentas. Y posiblemente, oculto en la intimidad de su casa, ese mismo monero se ilusiona con que algún día su tan minuciosamente planeado cómic estilo manga sea publicado y le lluevan los admiradores paisas e internacionales gracias a su talento desmedido y poco apreciado. Y es precisamente ese el problema del dibujante nopalero poco perspicaz: cree que copiar la genialidad ajena lo hace genial. Oh, Bart...

En fin, yo creo que alimentar y explotar la pendejez nacional, es un negocio que no puede ser tachado de ruin, pues ambos obtienen lo que quieren. Creo que la fauna aficionada al dibujo debería poner los ojos en el terreno fértil de lo original y dejarse de pendejadas. Creo que no hay diferencia entre un albañil comprando Las Chambeadoras y un putete preparatoriano leyendo el Evangelion o el Heavy Metal [eeehm... yo lo compraba nomás cuando salían los cartones de Frezzato]. Creo que cualquier actividad de las llamadas artísticas es una pendejada mientras se crea en la palabra arte y que lo chafa y vulgar vale más que la pomposidad [robada, para acabarla de chingar...]

Yo por eso, manitas, yo por eso no me junto con la chusma.

Este Caníbal ha leído [para alimentar su conocida estupidez]:
- Al Santos, el Peyote y la Tetona Mendoza
- Condorito
- Así soy y qué?
- Sensacional de Maistros [chalanes y demás chambitas]
- El libro Vaquero
- Sensacional de Luchas
- El Alarma! [OK, no es cómic pero igual lo he leído...]
- Heavy Metal
- Video Girl Ai [solo un número]
- Witchblade [igual]
- Mafalda
- Charlie Brown [la sofisticación hecha dibujo]
- El Libro de Terror
- EL Libro Policiaco
- Y hasta el Tv y Novelas.

Y sobre todo material escrito:
- Buba [Amo a Buba, su insatisfacción, su inteligencia, su sinceridad, su ironía, su todo: "... pelear por cualquier causa perdida... "]

Añadido:

Leí un chingo de Mil Chistes. El Elefante Rosa no era la 8va. maravilla pero se defendía bastante bien. Mi favorito siempre fué Falopio! Viva la revolución!
[Gracias camarada Astroboy por recordarme tan bonita publicación de cultura, educación sexual y lineamientos artísticos. Incluso conocí a un wey muy acá, muy ejecutivo al que le decían el mil chistes: el parecido era asombroso... solo que ahora la vejez cobró su cuota y se quedó pelón.]






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