Olvídense del gore, niñas, le verdad es que lo intenté y que conste que lo intenté pero nomás no salió. Pero después de varios intentos, me dió hueva. Digo, no es mala onda, pero para el varo que deja este blog, como que no aguanta. O si? nah! Todavía que yo supiera que en retribución obtendré fotos amateurs de mis lectoras y de las viejas de mis lectores, chance y me quemaba el seso. Pero, bueno, creo que todos sabemos que no sucederá...
Por eso rompo mi promesa, mariconamente si quieren, pero me vale gorro. Y si eso significa que se suban los calzones para no dedearse o puñetearse, según sea el caso, también me vale gorro. Yo no soy gore, niñas. Yo soy el que hace poemas de amor en las mañanas y los publica en las tardes para quedar bien con mis conocidos. Soy el que escribe eternidad para beneplácito de la progesterona. Soy el que te abarata el culo con la lengua y el que no usa un arma para hacerte bajar la mirada. Yo no soy tan gore como un:
La até a la silla con las piernas levantadas, de modo que su panocha me veía completamente de frente. Pero yo no iba por ella, iba por el pequeño de abajo, por el culito peludillo y apretado y que se apretaba aún más al sentir lo frío del metal. Estuvo llore y llore las cuatro horas de jornada. La disfruté en su llanto todo el tiempo. Y puedo jurar que hubo humedad de su parte, que no es invento mío.
Pero al sentir que le hundía el cuchillo en el culo pegó un grito horrible. Jamás imaginé que podría disfrutar algo de esa forma. Y luego la sangre escurriendo hasta mi mano. Y ella rogando a gritos que se lo sacara -yaaaa, por favor, yaaaaaa, me dueeeleeeee, sácameloooooo-. Pero no lo hice. lo único que hice fué darle vueltas cuando lo tenía dentro. Le destrocé el culo en un par de minutos. Los mejores minutos de mi vida.
Y como no pude resistir semejante espectáculo, le dejé el cuchillo dentro y me monté sobre ella. Veintitantas embestidas después, me vine una vez más. Fué genial. Me miraba entre sorprendida y horrorizada. El miedo, ese miedo de saber que iba a morir, hacía que me apretara con una fuerza bestial.
Luego vomitó. Esa parte no fué muy agradable que digamos, porque me echó a perder la escena con sus guácaras sobre sí misma y con ese olor estomacal. Así que fuí al baño, tomé una cubeta con agua y se la eché a modo de baño instantáneo que, aunque no fué muy efectivo en sus fines, sirvió para darle la humedad y frescura en la piel que buena falta le hacía.
Y si ya había pasado el culo por el gusto de probar cuchillo, pensé, es justo que también la raja lo pruebe. Y benevolente como soy, le saqué el fierro del ano y se lo metí en la raja. No aguantó más y se desmayó. Eso me encabronó tanto que cerré el puño y le dí tremendo vergazo en el estómago, haciéndola, literalmente, volver en sí... de nuevo.
Fierro dentro- fierro fuera- fierro dentro- fierro fuera... por cinco minutos, calculo. Sangre por todos lados. Un cuadro digno del rotten.com. Mi puta casi muerta. Mis ánimos decayendo.
Pobre perra. Lanzaba ligeros gemidos de agonía. Me veía con ojos casi cerrados preguntándose porqué ella, porqué... como si ser nadie no fuera suficiente. Sin culo ni raja y solo un par de agujeros sangrantes, la ví sentada en esta silla. Meciéndose y murmurando algo que sopongo era una oración. Pobre idiota.
Le saqué el fierro de la panocha y suspiré.
-adios, putita- dije y le abrí la boca y se lo metí en la garganta. Dos veces. Tres veces. Muchas veces. Hubo sangre a placer, lo juro. Hubo tanto gusto en esos ojitos desorbitados que no puedo apartar la imagen de mi mente. Y ahora tú, perra, vas a pasar por eso. Así que deja de lloriquear, que tirarte la leche en la cara aún no ha sido todo. Ves este cuchillito? pues qué crees? Sí, adivinaste: te va a partir el culo en pedazos...
Aparte, yo sé que a ustedes eso de leer perversiones no se les da. Sé que perdería a mis cinco únicos lectores y que no faltaría quien me retirara la palabra por ser, como siempre se me tacha, agresivo [y pendejo]. Nomás por eso, netón, nomás por eso no escribiré tal micro-relatito puercoso y pervertidoso.
Ya dije. Así que ni le muevan.
Hace 5 días

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