V l a d i m i r

-By Cannibal Stoker
[que no le digan, que no le cuenten !]

En Pensilvantepec, Estado de México
[y yo no debería andar dando tanta referencia exacta: mi vida corre riesgos], lejos del sol mañanero que ilumina miles, por no decir millones, de sabrosos palitos matutinos, duerme plácidamente el otrora cholo azotador con cadena y chacos, Vladimir. Y en sus sueños [en blanco y rojo, como los comercial y falsamente incestuosos White], la recurrente imagen de sí mismo partiéndole en gajos las jetas al patrón de Karol y demás séquito de vendedores ambulantes, léase Dios, le arranca una sonrisita de satisfacción como la que los bebés regalan al escuchar el estúpido "y dónde tá bebé?.... aquí taaaá". Y la razón es simple: le tiene un odio profundo... casi jarocho.

Para enterarte de los detalles de tal odio, tengo que remontarme [no en tí, sino en el tiempo] unos cuantos años, cuando Vlad era un niño normal como tú y como yo y como ustedes y ellos [porque todos aquí somos normales, verdad? verdad?]; cuando era un auténtico dueño de la calle, genio y miembro activo de la banda de los Chupetos, quienes al grito de batalla 'báscula!' mantenían su reino a raya y sin mayores complicaciones que unas leves madrizas con los polEcías y, de vez en cuando, los granaderos.

Y ahí andaba el Vlad, chaco en mano y molotov en bolsa, por la pura emoción de la delincuencia y las pedradas cavernícolas que eran, son y serán por siempre las delicias de cualquier chupeto. Y, junto a él, de facha darki y carnes prietas, la dulcinea de sus alucines: Chabela.
Y es que la Chabela le comía el coco al buen Vlad con sus discursos interminables sobre la presión del gobierno y la falta de libertad [mal que se adolece en la época puberta, pero que en ella se extendió darketamente hasta sus veintes]. Y él , débil como cualquier macho, sucumbia sin problemas a las habilidades de su bien amada chola con cara de ferretería. Amor, a fin de cuentas; amor cholito, si así quieren llamarle, pero ciego amor del bueno.

Todo rodaba a pedir de boca hasta que, importados desde El Salvador, comenzaron a llegar [y, al parecer, para quedarse] la flotota gruesa y gandalla de los Mara Salvatrucha. No, niñas y niños, a partir de entonces la historia cambió. Y comenzó una encarnizada pelea por el territorio. Los Mara no se andan con mamadas de pinches bombitas molotov y aires de Jackie Chan. No. Esos cabrones venían con ánimos de plomear a cuanto chupeto se atravesara en el camino. Y así fué...
Luego de las bajas que implicó la mala organización mexicana, juntaron su varito y se compraron tamaños pistolones con los que les dejarían las tripas de coladeras a esos pinches sudamericanos [o centroamericanos? bah! ahora me doy cuenta de las vergüenzas en las que me mete el haberme salido de la clase de geografía]. Y se corrió el rumor de que habría una gran batalla, La Gran Batalla, La Última Batalla. Y ahí tenía que estar Vladimir, con su frente de zanate en alto, el gesto de furia y el puño dispuesto.
Y precisamente un 16/09, descartando el lujo de empedarse y monear toda la noche, los Chupetos les cayeron by suprise a los Mara, en casa, con las luces apagadas [es menos peligroso? Dónde estás, Kurt?] y los calzones a medio subir. Corrió la sangre por aquí y por allá, sonaron [7?] balazos [Camelia a Emilio mataba?] a ratatán interminable y el miedo local se hizo nacional. Hubo un chingo de muertos, como si fuera un 2/X/68, pero sin manos negras ni guantes blancos.

Sobre quién ganó es lo de menos, pues lo feo de lo feo viene aquí [saquen sus kleenex y hagan pucheros]...
Al regresar, Vlad se encontró con un cuadro de horror: un puñado de Maras se les escapó y violaron a la Chabela [versiones extraoficiales apuntan que la muy zorra lo disfrutó, pues nomás se aventaba gemiditos de placer y no opuso resistencia] y la mataron [bueno, esa parte no la disfrutó...] a sabiendas de que con eso bajaban la defensa de quien fuera el cerebro que comandaba a la perrada mexicana.
Y eso acabó con Vlad. Y juró venganza. Y mató chocomil Maras. Y no fué suficiente. Y se pasó al bando de los rudos, con Lucifer a la cabeza. Y obtuvo vida eterna. Y también juró matar a Dios [o, por lo menos, hacerle la vida de cuadritos] por no haber impedido tal acto de brutalidad [pues qué está pasando, Chucho's father?]. Pero no pasó de convertirse en un simple vampiro. Un chupasangre. Un batman con sed de glóbulos y con frustraciones atravesadas.

Y es por eso que ahora, en Pensilvantepec, Estado de México, pasada la media noche y los aullidos caninos de dolor, se ve la sombra de un Vlad que sale en busca de víctimas y víctimos, sangrones de preferencia, para beber y tratar de olvidar [como los borrachos] que ya no está con él la morra de sus sueños, la dueña de sus tripeos, la liberalista y la vieja mandona que lo mangoneaba... ay, tan linda que era!
Y así será, eternamente, generación tras generación. Y verá con sus ojitos cómo Arnold se vuelve presidente, los calendarios pornos de Belinda, la colonización gringa de Marte, El Chou del Abuelito Fox y su carnal El Peje [sólo por Sky!], el Teletón #1,000,000, el retorno de Huitzilopochtli, la resurrección de los dinosaurios, el meteorazo, fiu!, en fin... Y nada de eso será suficiente... pobre Vlad....


[Fade out y entra música de fondo:

"This is the End, my only friend, the end...
of all our elaborated plans, the end,
above ev'rything that stands, the end,
no safety or surprise, the end,
i'll never look into your eyes, again..."

Ja! pinche Coppola: aprende a usar una rola del drogo inconsolable! ]


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GLOSARIO [Para uso Exclusivo de raYus y Cia.]

Palito. m. Acción de echarse un polvo rápida e inconsecuentemente.
Cholo. Joputa que no tiene algo que hacer mas que andar jodiendo gente, asaltandola, robando y grafitteando.
Jetas. f. Rostro.
Báscula!. Grito con el cual se anuncia que serás asaltado, eso sí, muy amigablemente.
PolEcía. m. Policía mexicano.
Granadero. PolEcía que no se anda con rodeos.
Flotota. [aumentativo de Flota] Número infinito a la vista que indica que son un chingo de cabrones.
Gandalla. Que abusa de todo... y de todos!
Plomear. v. Balear con cara de odio y pose de narco.
Zanate. zoo. Pájaro negro y feo que abunda en estos lares.
Monear. v. Darse maravillosos y económicos tripeos con thinner y estopa.
Camelia y Emilio. Es una referencia a una linda canción en la que Camelia mata a Emilio de 7 balazos por que él no corresponde a su amor. Camelia y Emilio trabajaban juntos repartiendo droga, pero en la última entrega, él la despide [a fin de cuentas, eran compañeros de trabajo] pues planeaba irse a vivir con una chava por la que devanaba su cucharón. Les paso un cachito inolvidable de tal poesía musicalizada:
"Cuando una hembra quiere a un hombre
Por él puede dar la vida
Pero hay que tener cuidado si esa hembra se siente herida
La traición y el contrabando son cosas incompartidas."

Ratatán. Versión personal de bang! bang! bang!
2/X/68. En la historia de este pueblo que se siente país, está escrito con sangre que un 2 de Octubre de 1968, por órdenes de un pendejo presidente que estaba refeo y que, según dicen, pagaba altas cantidades de devaluados pesos mexicanos para que las mujeres lo besaran, mataron a cientos de estudiantes universitarios que pretendían, entre otras cosas, una vida justa... pobres ingenuos...
Morra. f. Chava[la?]
Belinda. Mala y vergonzosa copia de Avril Lavigne, por la que no siento el menor de los respetos, pero que no puedo negar que chance y se le lleguen a desarrollar favorablemente ese par de nalgas.

Uff!... neta se aventaron todo el post...? Yo lo habría leído a saltos...

Ja, ja ja ah, sí y un saludo a quien entró a este tugurio buscando a "saul hernandez cogiendo" bueno, bueno, cada quien sus perversiones, no?






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