'Doll steeeeeak, test meeeeeeat!'
-Milk it, Kurt.
Oh, perdón, corrijo:
'Y hay veces que quisiera ahogarte en un grito
y olvidarme de esa imagen tuya, pero no me atrevo...'
-... ya saben cual y ya saben quién...
Oh, perdón de nuevo, corrijo una vez más:
'Vales madre, sí, sí, vales verga
Una niña como yo no se toma a la ligera...'
-Qué grosero, Las Ultrasónicas
No sé. Esto de robar ya no se me da como antes [los años matan a la habilidad] y terminé extendiendo el brazo para pagar un azote más de los de Todito. Ser pobre sale caro. Y más si eres mexicano [aunque dicen que los argentinos nos pisan los talones, es eso cierto?]. Como sea, el caso es que estoy aquí de nuevo... y ya no sé si eso sea bueno o no.
Este jueguito de los blogs, no sé a ustedes, pero después de cada cierto tiempo siento como que pierde la gracia. Luego la recupera [es como en los matrimonios] pero hay que dejar pasar un tiempo [insisto: como en los matrimonios...] en lo que las neuronas se reacomodan. Ya no da para más, dice en lo que se acomoda el ceño. Y voltea a los lados creyendo que alguien le espía [es normal, en su estado]. Me cae bien, a pesar de todo, pero continuamente sus pinches ambigüedades rayan en la estupidez. Y eso me parece un buen pretexto para tirar la toalla, coger la cubeta e irnos directo al primer bar que encontremos, nomás para hablar de cómo nos ha ido hoy y ayer y la semana pasada.
Un post [como este y cualquier otro] a los dos días se olvida. Eso es bueno. Indica sin imprecisiones que la permanencia no puede abundar aquí. Cada post es desechable. Como un kleenex. Como un tampax. Como un cotonete. O como el papel de baño con el que nos limpiamos nuestros respectivos culos de primates [ven? no, no, no: si soy una maravilla!] Un blog muere y a los tres días resucita [sobre todo si gana fama por su deceso] y no pasa a mayores: es la misma cagada. Un post [entretenimiento puro y sin daños colaterales] se escribe y luego se tira... tal vez sea esa estupidez noventera y contagiosa que a mí no me tocó comprar [Oh, Bart, cuanto extraño no haber sido uno de ellos] y que viene haciendo eco desde antes de que mi abuela supiera atarse las tiras de los calzones. O tal vez significa que ya debamos empacar nuestros cachivaches y manejar sin rumbo en una carretera atestada de asesinos de medianoche y faros lunares[... faros lunares... maldición!]
Como sea, no es señal de alerta ni una alarma que tirita en tu cabeza y sé que pronto habrá quien venga corriendo para hacer públicos andares que, ya por pura dignidad, deberían mantenerse en el más estricto secreto. Pero pa' puras decepciones...
Jo jo jo: comienzo a mutar, así que no te sorprenda encontrarme con un cuchillo bajo el brazo, mamacita [alma libre de errores, mátame despacito que así lo disfruto como un enfermo ]...
-camina, Pedrito, camina!
-es que ya me duelen los pies, mamá
-que camines, te digo!
-es que ya me cansé
-siempre es la misma chingadera contigo! crees que soy tu pendeja? crees que me puedes ver la cara de mensa? pues no! así que camina
-... [te odio]
-cómo chingaos no te vas a educar, pinche chamaquito...
-...[es en serio: te odio]
Ah sí: tengo que aclararle a la mujer sin H que si no he cumplido con mi palabra [cuya veracidad se tambalea en un hilito de equilibrista] se debe a estos degeneres que me traen de cabeza y a que la conexión se puso melindrosa al hablar corto y nada tendido con mis pesetas mexicanas. Ya no te aseguro algo: que sea espontáneo... o mejor aún: instantáneo.
Y sí: aquí comienza el mátame despacito [lo apunto, diría Ary, para no olvidarlo].
Hace 5 días

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