Kabuto y los Perros Cuadrados. Sold out. Y ya ni en la reventa encuentras, cabrón. El Palacio de los Rebotes está hasta su putísima madre: nacos por todos lados, un puñadito de fresoncillos al frente y un conglomerado de grupies aullantes en el bacsteich.
Tras soportar los mugidos de un saúl hernández de 58 años y sus lamehuevos jaguares [el grupejo abridor], cantando hasta el hartazgo la célula que explota, la negra tomasa y un cover de Guanga; se apagan las luces y se ve la minúscula figura de un hombrecillo en playera blanca y yins. El público aplaude y tratan de ver si de verdad es él.
Se oyen unos acordes. Y es entonces cuando el público explota: van a cantar Epilepsis, cabrón, no mames y en vivo! Comienzan los alaridos. Se revientan los gañotes al compás de un intro que pareciera que lo escribió el mismísimo Lucifer. La locura total. El desmadre total. Viejas encuerándose y uno que otro maricón con pancartas que no dejan ver a los de atrás, pero les importa un soberano cacahuate. Y luego del intro, una batería primitiva levita en el ambiente. Kabuto dice entonces con voz débil:
-buenas noches, gente, y bienvenidos.
Quién se imaginaría que ese wey de greña rastona y barba de pinche asesino serial, comenzara siendo un niño ingenuo quien escribiera [cual simple mortal] en un blog, descifrando infiernos fríos y manteniendo el equilibrio en una patineta?
Yo no.
Hace 5 días

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