El sexo, ese placer animal intransferible y que, de aplicarse sin restricciones, hace rozar los linderos del paraíso. Coger, tener sexo o hacer el amor [quien ama no hace el amor: el amor ya está hecho]: y que al final de cuentas esa sensación de haber ganado y haber perdido invada cada poro recién orgasmoseado. Las miraditas del antes de, los apapachos del después de, los abrazos, la impotencia de no saber qué siente exactamente la otra persona, caminar sobre fuego, caer a un precipicio [y rebotar?]... y el cuerpo, ingenuo por naturaleza y con su obvia mayor capacidad de sentir dolor que placer, se pierde en la delicia hecha en un principio para mantener la especie, como si alguien nos espiara y apuntara nuestras reacciones, doblándose de la risa.

El sexo, pues, que hace girar tantas cosas y es tema recurrente [hasta en este H. Blog, pero en modo, digamos, ligero...] de tanta gente y que atrae como la caca a las moscas, muertas de alegría ante tamaño pastelote. Si yo escribiera, no sé, un "...y la tenía desnuda, con las piernas abiertas y temblando de la emoción, esperando a que le comiera el coño a besos y mordidas mientras , de la pura espera, dejaba escapar los primeros indicios de una humedad para chuparse los dedos....", tendría chocomil más visitas de las que tengo ahora. Pero créanme que no lamento decepcionarles, muchachíos y muchachías, por que para eso hay otros blogs [igual de mediocres que este pero] totalmente enfocados en hacerles crecer esa horrible vellosidad en las palmas de sus manos [niños] y causarles ampollas en los dedos [niñas].

Y ustedes, tan inocentes como siempre, leen y leen, consumen y consumen, sin tener la menor idea de qué mente es la que maquina tales marranadas que tanta calentura y cosquillitas les causan. Pero este blog, siempre preocupado por la salud mental de sus lectores, se dió a la tarea de investigar cómo es físicamente la autora más linkeada y deseada [por quien no la ha visto] de este mundejo de semen en unos y ceros y orgías que se miden en bytes.

Es aquí donde tomas, querido lector, la decisión más importante de tu vida [como cuando a Neo le dijeron "blue pill or red pill?" o como cuando Pinocho pidió ser un niño de verdad o como cuando Eva cogió la manzana y luego se cogió a Adán...] y si le pinchas no habrá vuelta atrás.

Y como siempre, hay dos opciones:

La Verdad, solo la Verdad y nada más que la puritita verdad
o
Seguir viviendo en el engaño

Tú sabrás a qué le atoras, chiquito....






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