Aún recuerdo cuando pensaba que eras una zorra. Era demasiado joven, lo sabes. Ambos lo éramos. Yo criticando tus miles de amantes y tu apuntándome en tu lista. Santo fingido hundido en su baño de lágrimas mientras se perdía en experimentales viajes de peyote. Noches largas. Noches cortas. O noches que carecían de tiempo. Era lo mismo entonces.
Luego los hijos y los tumultos que ocasionaban. Verlos crecer y convertirse en lo que menos esperábamos. Lamentos de padres fracasados, pero al fin contentos por haberlo hecho a medias. Y tus amantes de nuevo. Y mi amante de tiempo completo y con llaves de la casa. Jugar al divorcio o a la pareja swinger. Muy open mind. Muy metidos en eso que creíamos que era estar vivos.
Ahora las cosas son diferentes y me complace que así sea. Porque cuando siento tu mano tibia en la mía, entiendo que me estás diciendo algo que los 'te amo' jamás alcanzarán a decir. Novios? amantes? amigos? Ya no sé qué somos. Tú tampoco lo sabes. Y me miras de ladito preguntándome si tengo ganas de hacerlo. Te sonrío contestándote que sí. Y acaricio tus canas para desenvolver de nuevo ése regalo que sé que es mío. Cómo no habría de serlo?
Hace 10 horas


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