Tú jamás serás un payaso I
Ana y Juan(*) eran dos sanos jóvenes que vivían lejos de la ciudad (no de la ciudad de Monterrey: hay otras ciudades en este mundo). Y por culpa del destino o capricho de Dios, tuvieron un bebé que nació cíclope. Si, leyó usted bien: cíclope (uh, que la fregada, un cíclope es alguien que nace con un ojote nomás. Has visto a Leela de 'Futurama'? Igualito.) Fué horrible para ambos pasar por el shock de ver a una criaturita que soñaban linda y preciosa, verla llegar empaquetada en el cuerpo de lo que consideraban un monstruo. Pero él, tierno y feliz como todos los bebés deseados, sonreía ante la menor provocación y se aferraba con sus pequeños dedos a todo lo que cayera en sus manos.
Bueno, pues el tiempo pasó... y el niño creció. No lo metieron a una escuela por que sabían que se lo iban a comer vivo. Y como sea, pues era su hijo y lo querían, así que le pagaron a una maestrita muy buena onda que se encargó de enseñarle los misterios del "mimamámemima" y "éseososíseasea".
Pero un día, oh, sí, un día sucedió lo inevitable: escapó (el niño, no la maestra).
Corrió y corrió forrestgumperamente durante más de media hora, quería saber si había más niños como él y si los padres de esos niños tenían dos o tres o cuatro ojos. No. No iba a morir con la duda.
Y se detuvo donde vió algo que parecía una casa hecha de tela. Y entró. Y vió a unos señores encerrados en una casita de fierro con un gato enorme. Le gritaban y le decían que se sentara, que se parara, que se acostara.-- Porqué no se deciden y lo dejan en paz?--. Después pasaron otros señores, chaparritos, gordos y muy graciosos. Decían cosas que le partían de risa y hacían que le lagrimara el ojo de felicidad. Le encantaron, aunque eran muy torpes.
Uno de ellos, de imagen contraria a los otros (flaco y alto), lo descubrió de entre las sillas donde estaba escondido. Pegó tremendo brinco y sólo atinó a decir: qué eres?
Él contestó con su nombre, tímidamente. El payaso, se quedó un rato mirándolo y vió que era un niño.
- Qué haces aquí?
-busco otros como yo
-otros... cómo tú...?
-si, chiquitos y que tengan papás
-ah... y dónde están tus papás?
-en mi casa
-saben que estás aquí?
-no, me escapé porque mi maestra se enojó mucho cuando le dije que es ella la burra.
[risas]
-porqué tienes la cara pintada?
-porque soy un payaso
-qué es un payaso?
- [explicación que no tiene caso que transcriba: creo que todos sabemos lo que es]
-ah...entonces yo también quiero ser un payaso y hacer reír a los que sean chiquitos como yo.
-Tú jamás serás un payaso...- y tan pronto terminó de decirlo, se arrepintió como el día en el que golpeó a su madre, cuando la encontró empiernada con alguien que no era su padre.
[continuación de la plática: intrascendente]
El niño regresó a casa, caminando.
No. No había otros como él. Había gente diferente, que parecía que eran felices, pero no eran como él. Eran payasos. Y él jamás sería un payaso.
To be continuado...
(* Los nombres han sido cambiados por obvias razones)
Hace 5 días

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