"Una niña, con la cabeza apoyada en la espalda de su padre, le pregunta:
-¿A dónde vamos cuando morimos?
Su padre le contesta:
-A ningún lado. Después de la muerte no hay nada. Es como dormir sin soñar.
-¿cómo lo sabes?
-No lo sé. Pero pude sentirlo cuando murió tu mamá. Me dí cuenta que no debía preocuparme ni sentirme angustiado. No es algo que se sepa, es algo que se siente.
-¿mamá no nos escucha ni nos ve ahora?
-No lo sé. Yo creo que no.
La niña miró de nuevo al agua, mojó un poco sus pies y se sintió tremendamente triste. Era de lamentarse que su madre no la viera, ni la escuchara, ni estuviera con ella cuando el niño que tanto le gusta le pidió que fueran novios. Y que tampoco pudiera ver a su padre como lloraba y se deshacía por las noches, tratando de ser fuerte, tratando, siempre tratando...."
Hace 5 días

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