¿Sabes cuánto tiempo te he estado esperando? Mucho. Si mal no recuerdo, desde los cinco años. Sí, porque aún no entraba al kinder. Fantaseaba con encontrarte pronto y con casarnos y todo eso. Ya sabes, tú de blanco y yo de pingüino. Con tus amigas de un lado y mis amigos del otro. Tú papá mirándome desconfiado pero resignado. Tu mamá llorando sin parar. Tus hermanos en la peda total.
Ahora ya no pienso en eso. Sé que no nos será tan fácil ni tan lindo pero igual me aviento. Contigo las penas valdrán la pena.
Me acuerdo de mi desesperación adolescente y el preguntarme hasta cuando llegarías. No puedo evitar sonreír ahora que lo recuerdo. Era tan ingenuo.
Luego, a medida que el tiempo pasó, creí encontrarte en otras personas. De verdad, muchas de ellas se parecen a tí. Incluso, hubo una que se reía como tú, hablaba como tú, era tan, pero tan femenina... wey, si que me fuí con la finta. Después me dejó muy clarito que estaba equivocado. Me dolió. Lo sufrí. Pero finalmente lo acepté.
Anduve errante un tiempo. Maldiciendo, desconfiando, diciéndome que no me harías caer de nuevo. Me afirmé muchas cosas que me hubiera gustado creer. Ya sabes cómo soy de wey.
Muchas personas me han dicho que lo más seguro es que esto no dure. Yo digo que es cierto: no durará. Lo sé, pero el tiempo que te tenga voy a ser el hombre más feliz sobre la tierra y procuraré, Dios mío, por todos los medios habidos y por haber, hacerte la mujer más feliz. La más feliz.

Asi que, escríbeme. Si estás leyendo este post, escríbeme. Mi dirección de correo está del lado izquierdo, donde dice 'contactame'. Ya luego te daré mi número telefónico y me dirás dónde tengo que ir a buscarte. No importa qué tan lejos estés. Yo iré.






0 comentarios:

Anda, deja tu letanía...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...