"Quiero llevarte a un hotel y pagar 150 por un cuarto sencillo. Poner un rato la tele en el canal que quieras mientras nos bañamos. Besarte toda, enjabonada, de arriba a abajo. Y secarte un poco y llevarte algo húmeda a la cama. Sólo la luz del televisor. Sin sonido. Y seguir besándote, las mejillas, el cuello, tus hombros -ah, pero qué bonitos hombros tienes, mujer!-, tus senos -me pasaría horas ahí-, tu encantadora pancita, darte la vuelta y seguir en tu espalda, suavemente y luego ir subiendo la intensidad a medida que bajo en el mapa, aterrizar en tus nalgas un rato, tus piernas y darte la vuelta de nuevo...y ahí, viéndome de frente, estarán unos vellitos sonriéndome invitándome a pasar...aceptaré la invitación, pero antes te comeré hasta hacerte venir, sentirte toda mojada en mi cara, en mis dedos, en mis labios pegados a los tuyos, apretándome y gimiendo, retorciéndote y pidiendo más...genial....y te daré más, ténlo por seguro.
Pero para que todo eso suceda necesito, mujer, como no tienes idea, escucharte decir, aunque sea una vez, aunque sea una mentira total y yo lo sepa, no que me quieres o me extrañas o que te sientes muy a gusto conmigo, necesito escucharte decir que me amas, que también me necesitas como yo te necesito a tí y que sin importar lo que venga seguirás conmigo. Miénteme si es necesario, no me dolerá, te lo aseguro, pero dímelo. Dímelo."
Hace 5 días

0 comentarios:
Anda, deja tu letanía...