
Odio la palabra "inspiración". Siento que es una mentira que los así llamados artistas se ocupan de perpetrar para seguir sintiéndose un grupo aparte. Y funciona.
Pero ése no es el caso. El caso es que yo no creo que haya tal cosa como la que intenta suponer la palabra "inspiración". Si, estoy de acuerdo en que hay momentos en los que es más fácil crear, pero el resultado para nada es producto de lo espontáneo. Hay un proceso detrás de ello. Un proceso consciente y subconsciente que viene de la acumulación, la reflexión y el deseo de crear. Sugerir, entonces, que es algo casi mágico me parece infantil e irresponsable. Sirve para la famita pop, pero es una verdad de hule.
Creo también y defiendo el momento en el que la mente no interviene completamente, en el que hay, por así decirlo, percepción, pero me doy cuenta de que ello no es la totalidad del proceso creativo, ni el ocasionante del producto final. Ésa sensación satisfactoria se vende como una imagen de una supuesta intervención de algo que está más allá de lo comprensible, cuando no lo es. Sería bueno que así fuera, pero no lo es.
Ningún arte es espontáneo (ni la improvisación en el Jazz: hay un dominio de lo que se quiere decir con anticipación), puede parecer que sí, pero, como todos nuestros movimientos, son nacidos desde una pequeña ventana inteligente del cerebro, nuestra memoria y sus alrededores.
Creo más en el equilibrio entre el perfeccionamiento de la técnica y la emoción de querer hacer/decir/crear algo (creo que el resultado de ello son obras de tal impacto como el cuadro "Crucifixión" (1954) de Dalí), que en la mera propaganda de una mentira (que hasta quien la dice se la cree). Confío más en la comprensión que en la inspiración. Y creo completamente que la Verdad (o como quieran llamarle, diría K) no es elitista, sino una realidad al alcance de cualquier ser humano.
-Perdón por tanto paréntesis, a veces me inspiro demasiado-
Hace 5 días

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