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8 de febrero de 2016

Soñé que escribía un cuento llamado "De cuando rompes todo por segunda vez en un intento de comprobar tus sospechas de espionaje".

No sé cómo es que recuerdo tan bien el título pero tan poco de la trama. También recuerdo que el protagonista se movía entre una cosa que se parecía a la astucia y una culerez premeditada, que lo llené de mis defectos y le puse las virtudes a las que aspiro.


¿Quién dice que eres escritor?

27 de septiembre de 2015

Los verdaderos escritores son aquellos que quieren escribir, necesitan escribir, tienen que escribir
—Robert Penn Warren
¿Y los que no, no? He visto cientos de veces esa afirmación: "para mí, escribir es una necesidad, como respirar, no podría vivir sin escribir. Necesito plasmar todo lo que llevo dentro". Y yo digo "ah, qué bien" pero sé que no soy del club.

Disfruto hacerlo pero puedo vivir perfectamente sin escribir. Decir eso, entre personas que escriben, es una blasfemia o por lo menos una falta obvia de vocación porque se supone que el Verdadero Escritor debe sentirse arrastrado por el impulso arrollador de escribir. Se cree que esa pasión desenfrenada es el combustible del oficio.

¿Qué nos convierte en escritores?, ¿estudiar Literatura?, ¿escribir mucho?, ¿escribir bien (¿y cómo sé que escribo bien?, ¿pagando un informe de lectura?)?, ¿escribir con harta pasión? ¿publicar la obra? Si escribí una novela que sólo yo he leído ¿no soy escritor? Y si muero y Max Brod, desobedeciendo como siempre, la publica y la crítica la aclama ¿entonces sí era escritor? Y si no la aclama, ¿nunca lo fui?

Los legitimadores sociales de un autor son las editoriales y los premios literarios. En ambos casos, se confía en que los filtros de calidad otorgan el privilegio a quien en verdad lo merece. Claro que no es lo mismo que te publique la editorial de tu amigo a que te publique Planeta, o que ganes un premio municipal de novela a que ganes el Nacional de Bellas Artes. Estatus, le llaman.

Además, la cosa no es fácil. Muchos premios están arreglados. En corto: una vez gané un concurso de relatos en el que era amigo de quien decidía al ganador. No pedí ganar, lo jurito, pero sé que se me otorgó el premio sólo por el amiguismo. He sabido de concursos grandes en los que ocurren cosas parecidas. No en todos pero ¿cómo saber en cuál sí vale la pena pagar las impresiones, el engargolado y el envío, con la secreta esperanza de "merecer ser llamado escritor"?

Un autor autopublicado lo tiene más difícil. Por decisión propia o por rechazo, no tiene editorial y por su cuenta arroja la obra al mundo. Amazon, iBooks, Google Play, Lulu, Bubok. Opciones hay muchas. El lector avezado sabe que los autopublicados inundan esos sitios y que la mayoría de las obras no resaltan por su calidad. Hay muy buenas obras, sí, pero también mucha basura porque la mayoría de los autores no paga ni siquiera un corrector de estilo.

En este caso, la legitimación del éxito —no de la condición de escritor— viene mediante los números: ventas, descargas, Me Gusta, reseñas positivas, lugar en el Top 100. Es el éxito de ventas lo que se resalta y no siempre va de la mano con la calidad de la obra. Eso ocurre también en las editoriales, negocio al fin, pero se asume que con menos frecuencia.

La buena noticia es que hay autores que ya viven de la autopublicación. De hecho, es una excelente opción: libertad creativa, posesión de derechos, corrección inmediata de erratas, informes transparentes de ventas (los informes de ventas de las editoriales son un problema para muchos autores porque no les cuadran los números), exposición continua de la obra (responsabilidad del autor, obvio), control sobre la portada y el precio, mayor porcentaje de ganancias (hasta 70% del PVP vs. 10% en editorial). El problema es el estigma: para algunos, usted no será considerado escritor sino un amateur que ha publicado, alguien muy malito que no tiene editorial. Tan es así, que muchos autopublicados han sido felices cuando POR FIN firman con una editorial, aunque luego se den de topes contra la pared.
El caso de Mercedes Pinto está muy detallado al respecto —click aqui—.

—Sí, bla, bla, bla, ¿pero entonces qué, Cani? ¿quién según tú sí es escritor?

Eso de la pasión arrolladora está muy bien pero se puede escribir mucho y muy frecuente y aun así escribir puras barrabasadas.
Para mí, a un escritor de verdad (y ya me está sacando ronchas el término) le importa un pepino la titulación de terceros, lo único que le preocupa es la obra en sí, su desarrollo, lo que tiene que decir, la observación del mundo real, la calidad técnica y, sobre todo, la persecución no de lo bonito sino de la belleza. La obra legitima naturalmente su condición de escritor aunque al final eso resulte irrelevante.


Mini guía para ser un grandísimo HDP

21 de septiembre de 2015


¿Por qué andar por la vida queriendo ser un cabrón o cabrona cuando se puede ser un grandísimo hijo de puta? Apunte alto, querido lector, no vaya por pequeñeces. Por eso, y porque ando a las carreras, le dejo aquí una mini guía —que necesita mucho desarrollo para ser La Guía—, para que se dé una idea de cómo perfeccionar al HDP que su alma alberga y usted, ignorante y no lo culpo, no deja salir a retozar.

1.— Regodéese en sus logros y haga obvia —sin caer en el empacho— su falsa modestia, de preferencia frente a quienes aspiran a lograr lo mismo que usted. Diga que no es nada, que son nimiedades y enfatice con una sonrisa la felicidad de estar en el peldaño al que el oyente desea escalar. Anímele con una palmadita en la espalda.

2.— Mienta. Mienta todo el tiempo. No mienta en cosas pequeñas como qué desayunó o su color favorito: mienta en las cosas grandes, en las fundamentales. Mire directo a los ojos mientras lo haga, no parpadee y entone con la convicción de que la mentira es cierta porque aquellos que se creen inteligentes buscarán una desviación de la mirada, un titubeo en la voz.

3.— Odie. Aprenda a odiar sin aspavientos, hágalo con una suavidad apoyada en la constancia, con el impulso de un río interior propenso a desbordarse pero controlado por un equilibrio que los demás considerarán inexplicable. Odie las cosas que valen la pena odiar, como la estupidez ajena y sus derivados. Cultive el odio por el llano placer que proporciona mantenerlo vivo.

4.— Despréndase de todos, de todo. No se aferre ni siquiera a la concienzuda tarea de joder eternamente. Habrá otras oportunidades, mejor construidas y usted estará ahí para aprovecharlas. Muévase hacia adelante, siempre hacia adelante.

5.— El silencio es su enemigo porque es el inicio de las buenas conciencias y no queremos eso. Rellene con música o gemidos los silencios y no permita que establezcan su gobierno. Le costará al principio pero la práctica lubricará los engranes.

Y recuerde: sea un grandísimo HDP por los beneficios y nunca se arrepienta ni busque conversión. Recréese en la maldad. Las consecuencias son para los débiles.


Vivir de tus creaciones y tus 1000 fans

7 de agosto de 2015



I wrote 'Help' to help myself
—John Lennon
Introducción
Desconozco —y creo que hablo por casi todos cuando singularizo— si Gianluca Grignani escribió/cantó otra baladita además de la de "sólo por eso, tú me besas en el duro" pero sospecho que hasta ahora ha de seguir pagándose porros y privados con las regalías de ese éxito arrollador. Lo veo de lejos y pienso: ser un one hit wonder, el sueño de todo huevón con aspiraciones.

Luego siento penita por él porque tal vez ese no era su sueño sino ser, no sé, un ícono, una referencia y que generaciones venideras le recordaran por sus importantes aportaciones que habrían creado un atajo en la evolución natural de la música, lo cual —también sospecho, no me crean tanto— parece que no sucedió.
O tal vez no, tal vez sólo quería cantar. Y cantó. Y grabó 13 álbumes que muchos nunca han escuchado pero que sí lo hizo su grupo de fans y todos fueron felices para siempre. Me gusta esta suposición.

Nudo
Hace rato leí, de nuevo, un artículo titulado 1000 True Fans. Muy interesante. Habla acerca de que, para poder vivir de lo que te guste hacer como creador, sólo necesitas mil fans verdaderos. Un fan verdadero es el que está dispuesto a comprar todo lo que produzcas, promoverte entre sus amistades, buscar mucha información sobre ti y tu trabajo, etc.
¿Por qué 1000? hagamos cuentas: si el ingreso promedio de tus fans verdaderos es de MXN$350 por día y están dispuestos a gastar en ti y tus productos un día de su sueldo al año, eso te arroja una ganancia promedio mensual de casi 30 mil pesos. Con 30 al mes nadie vive como rico pero no se vive mal.
La idea es buena aunque tiene un pequeño detalle: “Mil es número factible. Si agregaras un fan al día, te tomaría 3 años”.
La realidad es que ganarse a un fan de ese tipo, por día, lo veo difícil, sobre todo al principio. Entonces esos 3 añitos podrían ser más. O menos porque maldito azar. No es imposible, obvio, pero hay que tener claro que puede tomar mucho tiempo.

Los comentarios en el artículo también son interesantes, por ejemplo, dicen que para vivir bien no es necesario tener 1000 sino 500 pues, si sabes llevar a cabo el plan, es muy probable que esos 500 estén dispuestos a gastar más de un día de salario al año en tus productos.

Hay otro comentario que considero importante: la percepción de valor. Es una anécdota sobre un pintor de paisajes que vendía sus cuadros por $200/$300 dólares y vendía 4 ó 5 al mes. Un día decidió subir el precio a $2000/$3000 sólo para ver qué ocurriría. Sorprendentemente, seguía vendiendo 4 ó 5 al mes. Las pinturas eran las mismas, entonces ¿qué cambió? Las personas que buscaban cuadros de $200 dólares, pasaban de largo, pero las que buscaban un cuadro de $2500 se detenían a mirar.

Aquí hay dos cosas a tomar en cuenta: primero, que la calidad de los cuadros tenía que ser lo suficientemente buena como para convencer a los compradores y, segundo, que estaba en un lugar en el que existían posibles clientes con el poder adquisitivo necesario.

Desenlace
Vivir de lo creado otorga libertad de tiempo para crear y la cochina legitimidad que da el dinero: para la mayoría, no eres un [inserta actividad creativa] profesional sino hasta que vivas de sus creaciones. Así que levanta ese hermoso trasero y pon manos a la obra. No hay garantías pero el pronóstico del trabajo inteligentemente arduo siempre es alentador.


Los locos somos otro #YOLO

9 de julio de 2015


Casi todos pinches vagabundos, mendigando una Gala, una Linda Eastman, una Carolina López (¿o una Carmen Pérez, Roberto?), una Svieta Popivnyak o ya de perdis una Guadalupe González del Pino y Villalpando —¿soy el único que ama los nombres kilométricos?—; huyendo de las Yokos Ono, de las Marías Kodama, de las Courtneys Love (o no), de las Florindas Meza. Porque todas están entre nosotros, reptando sobre las piedras o atrincheradas entre las flores: el detalle es que, cochinas ironías, no se sabe dónde y mucho menos cuándo.

Yo digo que el error está en el objeto de la persecución, en buscarla —¡ay, dioj mío!— a Ella. En vez de eso, se debería mendigar por una dosis de (originalmente, aquí iba la palabra locura pero la borré, sí, por inexacta pero más por ser cursi hasta la náusea; quise sustituirla por esquizofrenia pero esa rebasaba la meta[1] ¿alguien conoce el término medio? Me hizo ojitos caos, también cursi pero más cercana), esa cosa que, como la inteligencia y la riqueza, no está repartida pareja por el mundo.
Mendigar sin conseguirlo[2] porque, ya sabemos, con esa maldición se nace, jamás se es consciente de poseerla y, aunque los engendritos producidos sean de una belleza y/o genio envidiable, el futuro personal no se torna muy prometedor que digamos, por lo menos en la mayoría de los casos.
Tengo 3 botones porque a ustedes les gustan los botones:

Vivian Maier

La neoyorkina que se decía francesa. Niñera. Fotógrafa. De Vivian no se sabía nada hasta que salió el documental de John Maloof en 2013 y reveló la creatividad de esta mujer que permaneció en el anonimato por muchos años. El documental pasa de la fotógrafa al ser humano y, a sabiendas de nuestra debilidad por el culto a la personalidad, la describe como a alguien que posee el genio requerido para brillar, con todo y sus defectos.
Muchas de sus fotografía me gustan. Tienen eso. El documental está disponible en YouTube aunque sin subtítulos. Fuera caritas tristes, muchachada, que no hay que olvidar que la bahía del pirata es nuestra amiga, junto con subdivx. Los regalos al final.

Rodríguez

El talento que no despegó… excepto en Sudáfrica. Sixto Rodríguez se convirtió en leyenda en Sudáfrica sin siquiera saberlo. Durante años picó piedra en Estados Unidos en el mundo de la música, consiguiendo muy poco. Alguien se enteró del asunto y se puso a investigar quién era este jovenazo que escribía letras tan chulas como “But thanks for your time / Then you can thank me for mine /And after that's said /Forget it” y se realizaron un par de documentales, el más conocido Searching For Sugar Man (2012), ganador del Oscar y toda la cosa.
Si tenía talento ¿qué salió mal? ¿fue por ser de ascendencia mexicana? ¿le faltó punch o un rostro bonito?

Is it my hair? My overbite? The fact that I've worn the same clothes day in day out for the last four years?
—Bart Simpson
Nunca lo sabremos.

Henry Darger

Niñas con pene. Pero Henry Darger era más que eso: sin formación académica, este señor hacía hermosas ilustraciones para su novela laaaarga como su título: La Historia de las Vivians, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la Rebelión de los Niños Esclavos. Durante 40 años creó y creó y nadie lo supo sino hasta el día de su muerte, cuando sus caseros descubrieron todo el material que tenía elaborado.
Y, como el requisito para entrar en esta lista es tener documental, Henry también tiene el suyo: In The Realms of The Unreal, con la voz de Dakota Fanning —¿qué te pasó, güerita?—. El documental me gustó poco pero da una idea de quién era Henry y lo atribulado del mundo que habitaba en él.

México también cuenta con un artista que, por mucho que me disguste el término, está catalogado como marginal, igual que Darger. Es Martín Ramírez y, según Wikipedia, es considerado como uno de los mejores maestros del arte autodidacta del siglo XX. No sé si lo sea pero el tipo era endiabladamente bueno.

[1] O tal vez no: Se ha registrado que la esquizofrenia y la creatividad tienen un romance oscuro pero muy productivo.
[2] La palabra tal vez sea perseverancia y esa cosa no se mendiga sino que se construye con disciplina. O sea, que ya valió.


El título del post se basa en el título de uno de los 5 cuentos del libro Las Vocales Malditas de Óscar de la Borbolla: Los locos somos otro cosmos (Click aquí para leer). Dense el gusto, se lee de un tirón. Si quedan encarrerados, aviéntense también Todo Está Permitido (Planeta, 2006), una joyita que algún día plagiaré sin vergüenza, movido por una envidia que crece en mí como la lepra, snif.

Fuentes y demás:
Vivian Maier Website
Finding Vivian Maier Documental en YouTube, sin subtítulos.
Finding Vivian Maier (1080p) (Torrent, the Pirate Bay) — Subtítulos (Subdivx)
In The Realms of the Unreal (Youtube, subtítulos casi ilegibles en azul)
Searching for Sugar Man (Torrent, the Pirate Bay) — Subtítulos (Subdivx)
La increíble historia de Sixto Rodríguez — Rolling Stone
La oscura vida de un pintor marginal — El País
Martín Ramírez — Letras Libres
Martín Ramírez — La Jornada
The dopamine connection between schizophrenia and creativity