¿Soltero maduro, puto seguro?
La reunión del viernes (con banda de la secundaria ¡15 años sin verlos!) acabó en un grito de guerra pidiendo putas. Desgraciadamente, el grito vino a destiempo y las putas nunca llegaron, ni fuimos, ni nada.
Antes de eso, en la mentadera de madres propia de chamacos pubertos (15 años después), los solteros tocamos madera cuando se nos habló de matrimonio, mientras los casados nos dijeron el dicho que da título a este post.
Pero yo creo que es demasiado pronto para hablar de puterías. Apenas somos unos mocosos de 29 y la treintena no representa ningún peligro, exceptuando esa crisis existencial que no a todos infecta.
Según Carmen, esta edad es en la que cogemos por deporte, con quien sea, como sea, con lo que sea. También afirma que no sabemos nada del arte del buen coger y que la parte buena de la vida vendrá después y con la experiencia, a los 40.
El pequeño gran desmadre es que llegar a los 40 es pararse al borde de un precipicio hormonal: te alocas sintiéndote joven de 17 o te alocas volviéndote mayate o una auténtica pesha, bzzz!
Si te da por sentirte jovenazo de nuevo, todos contentos pues sólo darás espectáculo vistiéndote como en los 90's y presumirás de proezas sexuales que a tu edad y condición son imposibles de lograr. Lo peor que te pueden decir es "viejo ridículo".
La bronca viene si te da por buscar hombres ¿porqué es bronca? porque además de que te dirán "¡VIEJO PUTO!" supongo que después de un tiempo y que las hormonas se reacomoden te tiene que dar una cruda moral de los mil demonios. Eso sin contar que tal vez tu trasero guarde algunos secretitos (o secretotes, pues cada culo con su gula). Y no hay nada peor que sentir vergüenza con uno mismo.
Y es que, vamos, ¿quién, en su sano juicio heterosexual, quiere ir a cuidar ovejas a la montaña?
¡Chéquense el detalle del pellizcón, jojojo!
Toco madera de nuevo. Y como segunda prevención, ya hablé seriamente con San Martín de Porres, el santo de los negros en apuros.
Gracias San Martin, eres a toda madre.












