viernes 27 de agosto de 2010

Dilema

Ayer por la tarde vi una evidente infidelidad. No hay duda, una amiga mía tiene unos cuernotes descomunales y luego de un matrimonio más o menos reciente. Yo me sospechaba que eso pasaría pero en su momento nadie hubiera creído mi predicción.

Por un lado, no quiero verme como el chismoso que destruye un matrimonio o que por lo menos lo pone a tambalear. Tengo suficientes pesos de conciencia como para echarme uno más y sobre todo porque hay hijos de por medio.

Por otro lado, pienso en el momento en el que a mí me pongan el cuerno y yo en la baba sin saberlo. Dicen que ojos que no ven, corazón que no siente (y algo hay de cierto) pero creo que el cornudo siempre tiene derecho a saber, si es que no ha aprendido a sospechar.

Además, mi amiga es buena bestia, mansa y de corazón generoso, no merece que le hagan una marranada de ese calibre (hay viejas que sí se lo merecen, claro).

Y ya. Ese es el dilema.

¿Me pasan una cerveza?

miércoles 18 de agosto de 2010

Justin Bieber - U Smile

O de cómo la música basura puede reciclarse y convertirse en un obrita disfrutable al reducir su velocidad 800%. Es imposible no relacionarlo con Sigur Ros...

lunes 9 de agosto de 2010

Ese día a esa hora

Hace un par de semanas, murió un amigo cercano de mi madre. Murió por la complicación de una extracción de muela, increíble como suena. La historia corta: se infectó la extracción, la infección pasó a la garganta, a los pulmones, al cerebro, cayó en coma y murió después de 6 meses.

Días antes de su operación, su hermana lo encontró llorando. No tenía una razón aparente, no era miedo a la intervención o al dolor, ni siquiera sabía que la operación se complicaría de esa manera: era lo que creo que es ese puto presentimiento de muerte. Antes de entrar a que lo operaran, le dijo a su hermana que la quería. Nunca le había dicho eso.

Lo mismo en otro caso real: el padre de una mujer se comunica con ella desde otro estado, sólo para decirle después de años que la quiere aunque no haya cuidado de ella ni de sus hermanos. El tipo muere de un paro cardiaco, nada que pudiera predecir. Esa mierda.

Uno más y que me contó mi madre: ella era niña y estaba este señor que por todo se encabronaba y que no soportaba a los niños. A ninguno. Una tarde se sienta a pelar naranjas, un chingo de naranjas y las reparte por mitades... entre los niños. El tipo amanece muerto al día siguiente, también de un paro.

Estos casos y otros han hecho que entre mi madre y yo exista la broma negrísima, en ese sentido de ríete que es en serio, de que cuando alguno de los dos hace algo poco común por el otro o por alguien más, en seguida salta un "¿será que ya te vas a morir?". Y reímos, alargamos la broma, cambiamos al tema que nos ocupa y todo normal.

Pero no podremos evitarlo. Un día será cierto y tal vez nos saltemos la broma. Ella o yo (y ella prefiere ser ella) hará o dirá algo que el otro entenderá claramente como el signo de que pronto morirá. Nos quedaremos callados un momento, no alargaremos nada y seguiremos al tema que nos ocupa. Pero ya nada será normal.

lunes 5 de julio de 2010

Te amo, Blanca

Alguna vez vi un documental en el que un pájaro se dedicaba a coleccionar cosas azules para impresionar a la posible pareja. Tal cual: cosas azules. El pobre pajarraco se quebraba el lomo buscando basura azul que no le serviría de nada, ni siquiera como nido, con tal de tener una oportunidad de pisarse a la pájara. A ojo de buen cubero, la pájara decidía si el esfuerzo por lo azul había valido la pena y le aflojaba las plumas o no.

Hay casos más humillantes. En otra especie, y no me pregunten cuál, el macho debe hacer un baile ridículo para poder darle gusto a la hormona y reproducirse. La misma historia: la pájara dice "¡ay qué bien bailas, papito, vamos a coger!" y todos felices. O casi, porque también hay pájaros a los que les va mal porque su coreografía es jodida y deben esperar todo un año para tener otra audición.

He visto casos cómicos y tristes como los de esos pobres animales. Tipos que se esfuerzan tanto por ser la mejor versión de sí mismos con tal de impresionar. Tan carismáticos y tan comprensivos, de tan buen humor y esa amabilidad salida de quién sabe dónde. I Choo-Choo-Choose You. La misma ridiculez del pájaro que baila nervioso pero esperanzado y con su corazoncito a toda máquina. Hasta que un día se desploman, hayan sido aceptados o no, pues no hay función que dure toda la vida.

O las tipas que con basura azul aflojan las nalgas. La sonrisa excesiva, los ojos brillantes y la plática que no tiene sentido pero con cuánto entusiasmo se mantiene, porque para hablar son buenísimas y pueden hacerlo por horas. Y del sexo les nace el amor o algo que se le parece. Hasta que un día el tono pierde el encanto o azotan de culo en la realidad. Si es lo primero, se repite el ciclo.

En ambos casos, al final hay un dolorcillo inevitable, claro, pero el ínter es delicioso y supongo da esa sensación de que se ha cubierto una cuota de felicidad. Yo voto por eso a pesar de la comicidad y la tristeza de los sketches. Vaya, está bien para ellos y siempre nos tendrán a nosotros como buen público paralítico y hambriento.


Regrésenme mi silla de ruedas, malditos.




*** El título del post se debe a una serie de grafitis que he visto en el transporte público. El mismo tipo escribió en varios camiones (y en varias partes de cada camión) el mensaje de amor para Blanca.
Prefiero no conocer al autor ni a Blanca. Me parecen interesantes así. Sería un madrazo a la ilusión descubrir que Blanca es sólo una mujer ordinaria, sin mayores atributos que gustarle al tipo, y que el tipo sólo sea un enamorado común, sin mayor habilidad que garabatear repetidamente un mensaje que lo acerque más a acostarse con ella o a creer que lo que siente será para siempre. ***




P.D. Nada qué ver con el post pero recordé algo que me hizo sonreir: la gente es muy sensible cuando se le critica. O sea, está bien criticar a los demás y ser un grupito unido y reirnos de ellos pero está mal si somos críticos entre nosotros. Niño malo, niño malo. Me parece una soberana estupidez que sea así. Es decir, el tipo de allá es un pobre gordo relleno de mierda y seguramente carece de autoestima pero en cambio tú, mi amigo, tú solamente estás pachoncito. Sí, claro.

Esta regla implícita, aunque pendeja, la acepto a regañadientes en la vida cotidiana, en el día común con la gente que convivo por necesidad o por gusto porque finalmente me mantiene flotando en las aguas de la mierda social. Pero resulta un pastelazo de comicidad involuntaria en el mundillo de los blogs. Uno no debería ofenderse tan fácil por lo que lee en otro blog o en los comentarios del propio. El cuchillo cebollero debería apuntar filoso hacia afuera pero las más de las veces hacia adentro pues se ganan dosis saludables de inmunidad en el ejercicio. Uno no acaba siendo retazos de sí mismo, lo garantizo, y digiere de forma diferente las críticas... que son sólo opiniones con espinas de sabor artificial.




Buenos días.

jueves 17 de junio de 2010

Oiga, joven...



Si ponemos un poco de atención, nos daremos cuenta que la mayoría de los meseros que sonríen y dan buen servicio, lo hacen por que les gusta su trabajo. Es cierto, van por la propina pero hay mucho de amor al arte en cuestiones de aguantar al prójimo desconocido.

Un mesero que no sonríe, que saluda mecánicamente y que te trae en chinga para que comas y te largues, es obvio que no disfruta su chamba, que se queja por las bajas propinas y que no ha cogido en mucho tiempo. ¿Y quién quiere que lo atienda alguien así? Yo tampoco.

Todo encaja perfecto cuando el mesero es buena gente, amable, bromista moderado y atento a lo que necesitas. Cuando estas condiciones se dan y el universo mueve sus influencias para que el cliente también sea amable, bromista y atento con el mesero, ambas partes quedan satisfechas a tal punto que el cliente suelta una generosa propina y ansía regresar, mientras el mesero suelta un generoso servicio y desea atender de nuevo a ese cliente. Nótenlo: quiere volver a atenderlo porque le hace sentir bien poder dar un servicio de calidad, la propina es consecuencia lógica.

El problema es que en muchos existe la creencia de que un mesero es un gato que debe lamernos los pies, así, sin chistar. La confusión de servicio con servilismo puede llegar a límites ridículos. Y es universal.

Todos tenemos un primo mamón que ningunea a los meseros, que los trae a las vueltas y que les avienta besos (cúspide de la naquez) al pedir la cuenta. Es nuestro primo, caramba, es familia y hay que salir de vez en cuando con él. Sin embargo, nos está metiendo en un pedo. ¿Porqué? Porque los meseros pueden ser unos panes de Dios, sí, pero también unos reverendos hijos de puta vengativos.

Un mesero sobajado no dirá nada, no te tomará por el cuello con un cuchillo cebollero ni hará llamadas anónimas para extorsionarte. Lo que hará es escupirte en la sopa, estornudar en las salsas, pasar su pito alrededor de tu vaso o un dedo con buqué a mierda, toser en las tortillas, etcétera.


-jejeje ¿a poco trabajaste en el Hooters?
-sí
-¿y nunca le escupiste a la sopa?
-uuuh un chingo de veces si el cliente se ponía mamón. Nomás le daba vueltas para que no se viera la espumita y órale, trágatelo, cabrón! jajajaja!

(Esa conversación fue real, júrolo. Este pueblo está lleno de meseros, camaristas y bar tenders y quien viva aquí conoce mínimo a uno.)

Después de eso, el mesero tiene una sonrisa de satisfacción visible a lo lejos. Es parecida a la que tiene después de una propina que por mucho excede el famosos 10%. Si lo tratas mal y aún así sonríe, ten por seguro que estás ingiriendo fluidos meseriles.

Sé que todo esto ya lo sabías. Sólo quise recordártelo (y recordármelo) porque ya casi es la hora de la comida. Y hoy comeré fuera.

miércoles 5 de mayo de 2010

¿por qué tenemos que trabajar? ¿por qué? ¿por qué?

:/

sábado 1 de mayo de 2010

Correos para elevar la autoestima

¿Recuerdan el post Genios de Pueblo? Bien, pues ahí les va otra parecida (también me llegó por medio la máxima prueba de la amistad en línea: un correo cadena). Encuentren la incógnita y luego háganselo saber a sus mamis para que estén bien orgullosas de ustedes.

Veamos (click para agrandar):




Es sábado, no se pongan exigentes.